El Dr. Vicent Martínez Badenes es licenciado en Física por la Universidad de Valencia y doctor en Ciencias Físicas por la Universidad de Granada. Es docente de VIU desde 2015, asumiendo en 2016 la dirección del Máster en Astronomía y Astrofísica. Sus líneas de investigación se centran en el estudio del gas en galaxias y en la aplicación de métodos de Machine Learning y Big Data al estudio de catálogos astronómicos. Acaba de publicar el libro “La Astronomía en 100 preguntas” en la editorial Nowtilus, una obra divulgativa que de forma amena y rigurosa explica, a través de 100 preguntas, los aspectos más imprescindibles sobre la historia y el presente de la Astronomía. Para conocer un poco más sobre los asuntos tratados en su libro, nos pusimos en contacto con él y le planteamos una serie de preguntas.

¿Qué importancia consideras que tiene la Astronomía y la Astrofísica dentro de las ciencias a día de hoy?

La Astrofísica sigue siendo una disciplina fundamental del saber humano por múltiples razones. En primer lugar, explicar el funcionamiento y dinámica de los objetos que pueblan el cosmos requiere de herramientas y conocimientos de prácticamente todas las ramas de la física, como la física de partículas, la termodinámica, el electromagnetismo o la física relativista. Pero también necesita echar mano de otras ramas del saber cómo la ingeniería, la química, la biología o la geología, sin ir más lejos.

Por otra parte, la astrofísica nos brinda la oportunidad de estudiar fenómenos imposibles de encontrar en la Tierra. Las enormes temperaturas y presiones de los interiores estelares, las densidades inimaginables de los agujeros negros o la deformación del espacio-tiempo en entornos extremos son solo algunos ejemplos de lo que supone para los científicos observar el Universo: tener a nuestra disposición auténticos laboratorios cósmicos donde se dan procesos increíbles que permiten testar teorías científicas de vanguardia.

¿Crees que la Astronomía conecta de alguna forma con una fascinación y una búsqueda de respuestas atávica del ser humano y por ello despierta un interés mayor que otras ramas de la ciencia en la población general?

Cuando los astrónomos y astrónomas tenemos que explicar en qué consiste nuestra investigación a gente ajena a nuestro mundillo, partimos con una ventaja tremenda sobre otras disciplinas científicas: todo el mundo sabe qué es un planeta, una estrella, un cometa. Eso, que nos facilita mucho las cosas, no es casual, ya que solo hay que elevar la vista al cielo nocturno en una noche oscura (desgraciadamente, cada vez más difícil de encontrar en nuestras ciudades) para conocer cuáles son los objetos de nuestro estudio.

Y esto lleva siendo así desde la Prehistoria, desde que el primer homínido alzó la vista al cielo. Es por ello que la Astronomía compite por el título honorífico de disciplina científica más antigua, y no es de extrañar, puesto que conocer los ritmos celestes fue indispensable para elaborar los primeros calendarios, que permitirían a su vez que el ser humano comenzara a cultivar la tierra y, con ello, dar inicio a la civilización. Seguramente, algo de esta fascinación queda todavía, y no es de extrañar, porque seguimos buscando dar respuesta a las mismas preguntas que hace varios milenios: ¿de dónde venimos? ¿a dónde vamos? ¿estamos solos o hay alguien ahí fuera?

¿Nos podrías señalar algunos grandes hitos recientes de la Astronomía y Astrofísica?

Un descubrimiento reciente de tremenda importancia fue la detección en 2016 de ondas gravitacionales. Fue la primera vez que se detectaban y suponen un salto adelante de enorme magnitud, ya que nos abre toda una nueva ventana de observación al Universo, más allá de la radiación electromagnética (luz visible, ondas de radio, ultravioleta, infrarrojo) que usamos generalmente. Es como inventar de nuevo el telescopio.

Aparte, yo le tengo un cariño especial a la imagen que en se consiguió obtener en 2019 de un agujero negro supermasivo, el que se encuentra en el centro de la galaxia M87. Por el reto técnico que supuso (su tamaño es el de una naranja puesta en la superficie de la Luna y vista desde la Tierra), porque se observó con técnicas de Radioastronomía, que es mi campo de observación, porque nos permitió testar la relatividad de Einstein en un entorno extremo, y porque, me parece objetivamente hermosísima.

De un tiempo a esta parte se habla cada vez más de la necesidad de colonizar territorios extraterrestres como Marte ¿Esto es algo que se está abordando seriamente desde la Astronomía y la Astrofísica o aún se trata de ciencia ficción?

Sí, se está abordando, y además se está haciendo con renovado entusiasmo, en parte debido al papel dinamizador que están jugando los operadores espaciales privados como SpaceX. La NASA ha retomado el programa lunar para mandar de nuevo naves tripuladas a nuestro satélite (¡volvemos a la Luna!) y esto se plantea solo como el trampolín que nos lleve hasta Marte.

La colonización de otro planeta abre un terreno lleno de incertidumbres. En primer lugar, hay que llegar hasta allí, lo cual ya supone un reto mayúsculo. Y después hay que sobrevivir, lo que implica modificar las condiciones del planeta para que pueda albergar vida, la llamada terraformación. Todo ello se está estudiando a la vez que, en el efervescente campo de la astrobiología y los exoplanetas, nos esforzamos por encontrar indicios de vida alrededor de otras estrellas.

Los próximos años van a ser, sin duda, frenéticos en estos aspectos. Nos podemos considerar personas afortunadas por poder vivirlos.

Al hilo de esta pregunta, ¿Qué crees que nos puede aportar la Astronomía y la Astrofísica ante las problemáticas que, como especie, enfrentamos hoy en día?

La Astronomía nos pone frente al espejo en dos aspectos cruciales de nuestra existencia y realidad.

Por una parte, como dijo bellísimamente Carl Sagan, nos recuerda que no somos más que un pequeño punto azul. Nos hace tomar conciencia de que todo lo que el ser humano ha creado, todo por lo que hemos luchado o peleado, ha tenido lugar en una mota de polvo en la inmensidad del Universo. Es decir, nos recuerda nuestra insignificancia, nos vuelve humildes.

Pero, por otra parte, hazañas como la conquista lunar, o todos los avances que hemos hecho en el último siglo (hace algo más de 100 años no teníamos correctamente identificado por qué brilla el Sol, ni sabíamos que existían otras galaxias más allá de la nuestra) nos recuerdan que cuando la humanidad trabaja en un empeño conjunto, uniendo esfuerzos sin mezquindades y con un objetivo común, nuestros límites están más allá de lo que soñamos. Así que, de algún modo, la astronomía también nos empodera y renueva nuestra audacia.