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Cada año por estas fechas, entre el bajón de la actividad política y el interés de los media por captar audiencia, el calor sofocante,  típico de cualquier verano, se convierte en  portada de informativos, redes sociales, radios y periódicos, como si de algo extraordinario se tratara. ¿Por qué? Porque el calor vende, como el frío y la nieve en invierno.       Las personas, por normal general, tendemos a generalizar una impresión personal con el objetivo, consciente o inconscientemente, de que tenemos razón y la colectividad también debería pensar igual. Es un hecho irrefutable, inherente a la condición humana, tratar de pretender contagiar, imponer nuestra impresión subjetiva buscando siempre convencer o buscar el asentimiento de los demás sobre una cuestión u opinión. Y al contrario también puede suceder, el mero hecho de escuchar a los demás, nos puede hace perder nuestra propia percepción sobre la realidad y asumir como buena la de los otros por una mera cuestión de empatía. A esta idea hay que añadir, que la sociedad está sometida al continuo bombardeo de mensajes de todo tipo y de forma multicanal sufriendo el impacto diario de miles de informaciones en una línea u otra con una capacidad de transmisión impensable hace sólo 20 años. El calor, la noticia del verano  La temperatura media global ha aumentado 1,2 grados desde 1860 hasta hoy. Lo que disfrutamos o sufrimos con respecto al tiempo atmosférico (al ''tiempo'') se debe a la circulación del aire sobre la superficie del planeta. Lo que vivimos año tras año es repetición cada vez más frecuente de temperaturas extremas, ligado, entre otros aspectos, a que el Polo Norte está cada vez más caliente. Ahora bien, informativamente, cuando llega la época estival, se repite la historia y la argumentación cada año.  Y todo ello, con la amplificación que permiten las nuevas tecnologías. Si escuchamos por cualquier canal o en todos, que estamos en el verano más cálido de la historia, nuestra percepción psicológica posiblemente hará que tengamos aún mucho más calor y lo propaguemos. Pero realmente, del calor sufrido el año anterior es difícil que nos podamos acordar en relación al de este año. Eso sí, se nos queda en el inconsciente los titulares que nos venden los medios de comunicación. Cada verano, el más cálido de la historia En el medio TV, por ejemplo, esa línea editorial con seleccionados cortes de voz en las noticias de personas anónimas en la línea de “nunca había visto un calor tan sofocante en Sevilla en julio”, hace que la colectividad acabe interiorizando las sensaciones que proyectan sus semejantes en la pantalla y acabe adoptando su mismo discurso.En el proceso de fabricación de la información, a estos cortes de voz se  le unen infografías que resaltan algún dato que el periodista selecciona. Incluso en demasiadas ocasiones, son los propios redactores los que a veces fuerzan las declaraciones de los protagonistas para que el corte de voz diga lo que el periodista o el redactor jefe quiera que diga en relación a la línea que marca su medio en relación a esa información. ¡Esto es así, nos guste o no ! Poco tiene de científica esta información pero es la realidad de los medios cuando se tratan fenómenos climáticos. A veces, los periodistas o medios más rigurosos incluyen alguna declaración de  expertos que ofrecen datos que dan verosimilitud a la  información pero no crean que esto es lo habitual. Son varios los motivos: la precarización de las redacciones que obliga a periodistas a elaborar varias noticias sin tiempo material para hacerlo bien y también las rutinas propias del medio, con prisas y dinámicas contrarreloj de los informativos que obliga a emitir SÍ o SÍ la noticia con o sin corte de voz del especialista. Un ejemplo: es domingo por la tarde y el redactor no encuentra esa voz experta que le ofrezca un corte de voz con dato real y fidedigno. Emite esa información con su voz en off y con declaraciones de personas anónimas a pie de playa.  ¿Se trata de comunicación rigurosa? No, pero ésa es la realidad. El calor atrae. Los mass media venden estas noticias porque este tipo de información hace subir las audiencias y no olvidemos que hablamos de empresas cuya facturación publicitaria para su sustento depende del share en cada minuto de programa, o de la tirada en un periódico o el número de visitas en un medio on line, por ejemplo. De todos es sabido, que la sección del tiempo en las televisiones son los espacios, junto a los deportes, que gozan de mayores audiencias y mayores patrocinios porque todo el mundo quiere saber qué tiempo va a hacer, o si va a llover, o si va a haber una ola de calor el fin de semana de sus vacaciones. Observen ustedes mismos cuántas veces una misma televisión llega a tener en un mismo bloque hasta 4 directos consecutivos para contar el calor que hace en Valencia, Sevilla, Murcia, Zaragoza, por ejemplo. ¿Es noticia que haga 35º en estas ciudades en agosto? En realidad, no, porque estamos en agosto y en agosto siempre hace mucho calor. Pero hay que rellenar.  En este caso, no se trata de comparar datos científicos, es una mera excusa para “vender” playa, sol, vacaciones…. En definitiva: buscar audiencia. La típica panorámica de la playa de Benidorm de todas las televisiones, como un hormiguero de miles de personas en junio, julio o agosto es una campaña publicitaria impagable para la ciudad, pero no debería ser noticia porque noticia es aquello extraordinario que merece ser contado y no aquello que cada año pasa. ¿Pero vende? Sí, pues de eso se trata. En las radios está demostrado que las épocas de olas de frío hacen subir los audímetros, bien porque simplemente buscamos información de este tipo de forma natural o bien porque necesitamos estar informados de las carreteras cortadas por la nieve, por ejemplo. ¿Será éste o el próximo verano el más cálido de la historia? No lo sabemos, pero es posible que estemos en los albores del otoño menos lluvioso de la historia o del invierno más frío también de la historia. Son cosas del periodismo y sus impulsos. https://youtu.be/04UwKZ8GhC4     Benjamín Marín es periodista  y profesor colaborador en la Universidad Internacional de Valencia (VIU) en el  Maestría Oficial en Comunicación Social de la Investigación Científica.