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Dentro de la llamada psicología clínica existen multitud de formas de tratar diversas dolencias como la ansiedad o la depresión y una de ellas es la terapia cognitiva conductual. Esta terapia se basa en comprender cómo piensa una persona sobre sí mismo, sobre otras personas o sobre el entorno y de qué forma sus acciones afectan a sus pensamientos y sentimientos.

Es decir, la terapia cognitiva conductual puede ayudar a cambiar nuestra forma de pensar y de actuar, y esos cambios se reflejan en una modificación profunda de nosotros mismos. Esta terapia, además, se basa en el momento actual, no trata de buscar explicaciones en el pasado.

 

¿En qué casos es útil la terapia cognitiva conductual y cómo se utiliza?

Con la terapia cognitivo conductual se pueden tratar trastornos relacionados con la alimentación como la bulimia o trastornos como la ansiedad, la depresión, el pánico o la esquizofrenia.

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La terapia lo que hace es dividir en partes un problema y fijarse en la relación que tienen entre sí esas partes y cómo afectan al paciente. De cada situación o parte del problema se derivan una serie de pensamientos, emociones y formas de comportarse.

La terapia cognitiva conductual se puede realizar de forma individual o en un grupo. Generalmente las reuniones suelen ser una vez a la semana o cada quince días y tienen una duración de media hora o una hora.

El terapeuta dirigirá la sesión, hará preguntas y se pactarán objetivos con el paciente.

 

La terapia cognitiva conductual para la ansiedad y la depresión

Las ventajas de la terapia cognitiva conductual son las siguientes:

  • Los pacientes aprenden a explorar sus sentimientos y pensamientos más profundos de la mano de un terapeuta que les guía.
  • Esta terapia tiene una tasa elevada de recuperación.
  • Puede combinarse con otros tratamientos de tipo farmacológico como como los antidepresivos.
  • Disminuye el riesgo de que el paciente sufra una recaída o de que la ansiedad o la depresión se vuelvan crónicas.
  • Se reducen las visitas al médico.

Para lograr obtener todas las ventajas de este tipo de terapia se pueden seguir una serie de puntos básicos:

  • Acordar objetivos entre terapeuta y paciente, de esa forma ambos se involucran en el proceso.
  • Buscar siempre la honestidad. Es importante lograr que el paciente sea honesto consigo mismo, que no oculte información y que diga la verdad.
  • Motivar a tu paciente para que no se salte ninguna sesión y sea puntual.
  • Explicar a tu paciente que los resultados se consiguen con tiempo, a medida que se enfrenta a su forma de pensar y la supera.
  • Darle al paciente tareas para el tiempo que transcurre entre cada semana y ayudarle con sugerencias si le parecen muy duras.

 

Básicamente se trata de lograr que el paciente identifique sus patrones de pensamiento negativos para sustituirlos con ideas positivas, que le ayuden a  ver su situación de ansiedad o depresión de otra forma y a gestionar las situaciones de una forma más sana.

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia