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¿Podríamos llamar a la moda un estereotipo ampliamente compartido? ¿Tiene la moda Mindfulness estereotipos compartidos?

Los estereotipos están tan presentes en nuestro día a día profesional que nadamos en ellos como peces en el agua, sin reconocer que nos rozan, conforman y deforman a cada instante. Este artóculo pretende señalar los estereotipos referentes a minfulness. Alimentarlos, señalarlos, cuestionarlos o ignorarlos queda a elección del lector.

(En este artículo me he permitido ignorar la ley no escrita en Blogs sobre que los artículos deben ser cortos, por un motivo: Preciso de más espacio para exponer con claridad el objeto del título. Quien quiera sacar jugo a este artículo habrá de leer hasta el final, ambas partes de la serie, quien busque consumir una idea rápida más puede dejarlo aquí).

Para millones de personas en todo el mundo, Mindfulness se ha convertido en una elección de estilo de vida, potenciando y enriqueciendo su experiencia día a día.

Cuando se trata de Mindfulness la combinación entre teoría y práctica es incluso más relevante, pues su gran valor distintivo es que da apremia a tu propia experiencia e inteligencia por encima incluso de practicante supuestamente más experimentados. Se construye desde tu experiencia y reflexión, esto bien lo saben las personas que asisten a las formaciones que desarrollo donde hay una parte importante reflexiva. Mindfulness no se crea desde dogmas importados, sino que hace énfasis en el poder discriminatorio y experiencial del individuo.

La moda consume ideas, pero si queremos que Mindfulness desarrolle todo su potencial habremos de evitar las miradas cortas, los dogmas de fe o academicistas, y apelar a nuesta inteligencia racional.

Como dijo el pedagodo Freire:

"El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche,
ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un
acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas
".
Este ejercicio de mantener una actitud crítica es clave para que lo que quede después de la moda de Mindfulness sean mentes más agudas, pues ya sabemos que quien se dedican a repetir discursos de moda pronto pasarán a otra cosa, a u discurso más nuevo o más prometedor. El ejercicio aquí por tanto es serio, reflexionar sobre cómo nos acercamos y empleamos Mindfulness, conocer sus mecanismos y el por qué de lo que planteamos como profesionales. Y para ello hoy quiero revisar una cuestión preciosa por lo rica y presente que está en nuestra experiencia con Mindfulness: Los estereotipos desde los que nos acercamos a ella.

TODOS NOS ACERCAMOS DESDE ALGÚN MITO ESTEREOTIPO ¿CUÁL ES EL TUYO?

Una de las cosas que más me intrigan cuando comenzamos una formación de Mindfulness Aplicado en Estrés es saber qué ha traído a cada una de las personas al espacio. Podrían estar de cañas una tarde de sábado, o tirados en el sofá descansando con su serie favorita... ¿Por qué juntarse con otros "frikis del Mindfulness" a no hacer nada durante una hora? O lo que es peor en términos productivos e industriales... ¿No hacer nada durante dos o tres horas?

¿Si culturalmente Mindfulness no estaba en nuestra cultura desde qué estereotipos nos acercamos a él?

Como te imaginarás le hemos preguntado esto a cientos de personas, en cada formación lo hacemos, universitarios, terapeutas, médicos, profesores, padres, psicólogos, opositores, ingenieros, enfermeros, víctimas de violencia de género, personas jubiladas, comerciales, escritores, poetas, empresarios, deportistas, condutores de autobús, abuelos, enólogos,... la lista de personas e intereses es interminable. Eso hace cada formación un reto diferente cada vez. De hecho hay tanta variedad en las razones que llevan a las personas a practicar Mindfulness que se han abierto líneas de investigación exclusivamente para saber qué lleva a la gente a Mindfulness.

Si eres profesional aplicando Mindfulness esto tiene una relevancia saliente pues ser consicente de tus prejuicios al respecto, y las necesidades que te han llevado a él (personales y profesionales), te permitirá en parte no dar por sentado que esos estereotipos son los mismos en tus pacientes/clientes. Presuponer que las personas que acuden a una formación de Mindfulness están motivadas por lo mismo que nos llevó a nosotros a Mindfulness es un error común.

En general, observamos  que la mayoría de las personas toman una formación en Mindfulness porque sienten que les ayudará a reducir experiencias negativas, en otras palabras, su malestar. En esta categoría también se suele incluir el deseo de sentirse con más calma y regular sus emociones más efectivamente.

Otras personas esperan que Mindfulness les ayude a incrementar su sensación de bienestar, y esto incluye aspectos como sentirse más feliz, más satisfechos, y más conscientes de sí mismos, esperando también tener mayor enfoque y concentración debido a esa "conciencia".

Otro grupo de personas se meten en Mindfulness porque alguien más les ha dicho que podría ser bueno para ellos o les interesaría de alguna forma. Y una minoría se acerca a Mindfulness porque lo asocian con el cultivo espiritual en general y con el budismo en particular.

Estas respuestas en términos generales de gente que hace alguna formación como los programas de reducción de estrés basado en Mindfulness o terapia cognitiva basada en Mindfulness nos dan una idea de que cómo Mindfulness se representa hoy en el imaginario colectivo. ¿Quizás tú ya tienes una idea de que Mindfulness es una técnica o un método que te ayudará a afrontar aspectos negativos de tu vida, y que también te ayudará a incrementar aspectos positivos de tu vida?

Y dado que Mindfulness se ha popularizado tanto también es muy probable que conozcas a personas que te han contado su experiencia en Mindfulness en estos términos: reducir su malestar, e incrementar su bienestar y disfrute en la vida.

Vamos allá con los estereotipos...

EL CIENTíFICO LOCO

Me resulta llamativo el bajo porcentaje de personas que dicen llegar a Mindfulness por cuestiones espirituales. Dada la cantidad de personas que aprenden Mindfulness en contextos budistas, o contextos seculares budistas (como la escuela Vipassana de S.N. Goenka y su famoso retiro de 10 días), no obstante quizá esto se deba a que las investigaciones que nos dan estos datos se dan desde el marco más académico donde sólo se pregunta  personas que llegan a programas relacionados con la reducción del estrés o la terapia cognitiva para la derpesión. De esta forma las personas a las que se les pregunta ya han sido "pre-seleccionadas" de alguna forma y tienen razones muy claras (reducción de estrés y malestar psicológico). Y de esta forma la gente que se acerca al budismo para aprender Mindfulness es excluida de las encuestas. Otra razón posible es lo que cada persona entiende por "espirtual", término que puede ser interpretado en tantas formas positivas o negativas, y que para algunas personas resulta algo estimulante y para otras actúa "repelente", mientras no está claro en qué se diferencia "espiritual" de "auto-conocimiento" o "cultivo personal" que a la vez puede ser muy similar a "cultivar el bienestar" o "cultivar la mente". Sin duda el lenguaje aquí es una herramienta de doble filo. Pero lo que sí que podemos observar una y otra vez en muchos casos es que este tema de la espiritualidad, asociado a veces con lo religioso, no está muy resuelto en las mentes de los practicantes de Mindfulness. Lo sé... no hago más que abrir interrogantes sin cerrar ninguna puerta pero espero que al final del artículo esto tenga sentido. Para colmo, el budismo que resulta ser una referencia importante teórico-práctica para muchos instructores y pioneros de Mindfulness, se escurre entre lo que se podría considerar una religión o una filosofía, entre lo secular y lo metafísico, entre lo elevado y lo pragmático en lo cotidiano. Si investigas la historia de Mindfulness verás pioneros como J. Kabat-Zinn, J. Welwood, S. Salzberg o J. Goldstein y un largo etcétera... verás que todos ellos protagonistas en la divulgación y adaptación de Mindfulness a occidente, dieron sus primeros pasos en la contemplación en su juventud en estrecho contacto con las enseñanzas budistas.

Cuando digo que no está muy bien resuelto me refiero más bien a que algunas personas llegan a Mindfulness precisamente porque están convencidas de que no tiene nada que ver con la espiritualidad, a veces espantados de escuelas más o menos dogmáticas o con un lenguaje encriptado, trasnochado o sumamente vago. Pero al mismo tiempo estas personas temen que en algún momento su profesor de Mindfulness lo relacione con algo espiritual; para estas personas "espirtual" significa ausencia de razonamiento científico. De esta forma pese a que su motivación en Mindfulness no tiene nada que ver con la espiritualidad, no les queda claro cuánto de "espiritual" hay en Mindfulness. Su miedo principal  es que el Mindfulness contemporáneo sea una negación de su "auténtica relación" con la espiritualidad, como un topo en la familia, de forma que sea "no espiritual" y "espiritual" al mismo tiempo.

Esta confusión impregna gran parte del trabajo académico que vemos sobre Mindfulness, solo tienes que ver las "palabras clave" en los artículos de investigación para ver como aparecen términos como "Mindfulness" "terapia" o "programa" a la vez que "meditación" o "espiritualidad". La comunidad científica navega a veces con incertidumbre por interrogantes sobre el Budismo o la psicología Budista, y la amenaza no nombrada de que la palabra que empieza por "B..." pueda echar por tierra la credibilidad de su investigación. Bajo esta visión encontramos un escepticismo arraigado profundamente en nuestra cultura occidental donde todo conocimiento que se haya producido fuera de nuestro método empírico es "poco científico" o tildado automáticamente de "mambo chambo", un escepticismo cerrado que a veces refuerza un sutíl sentido de "nosotros contra ellos", o el típico "occidente" vs "oriente".

En mi experiencia, esto lleva en parte a que tanto los practicantes como los académicos experimenten cierto "estrés" sobre qué tipo de conocimiento estamos buscando exactamente cuando hablamos de Mindfulness. Pero esto también resulta muy excitante y es lo que hace de Mindfulness algo tan innovador - su avance descansa y depende de construir puentes entre diferentes tradiciones de conocimiento, y formas de construir ese conocimiento, sobre la conciencia humana. Hoy, Mindfulness aparece como un hijo de la globalidad moderna, donde podemos ver a el Dalia Lama líder espiritual de una parte del Budismo Tibetano sentado junto a Tania Singer eminente neurocientífica, sentados conversando frente a cientos de monjes, científicos, sociólogos, psicólogos, médicos y neurólogos expectantes. O a un ex-monje budista como B. Allan Wallace dirigiendo el Shamata Project: retiros de meditación en personas seculares, que sirven a la investigación neurológica del cerebro para ver qué ocurre tras varios meses practicando en un contexto controlado.

Hoy Mindfulness aparece como Momo la niña huérfana protagonista de la novela de los 70 de Richard Ende. La característica principal de Momo es que sabe escuchar muy bien y tiene muchos amigos, Mindfulness aúna conocimientos, teoría, y método desde diferentes disciplinas y regiones de todo el planeta.

Aclarando este punto. Cuando hablemos de "espiritualidad" en el contexto moderno de Mindfulness, no necesariamente estamos hablando del movimiento New Age o Hippy (aunque en esta serie de artículos si estaré mencionando el miedo del científico de ser asociado con estos movimientos). En otras palabras,"espiritualidad" no necesariamente será sinónimo de algo que se opone al método científico o a la razón. En vez de esto, podríamos estar hablando de la idea de que Mindfulness es un tipo de "disciplina de la conciencia" que se da en la intersección de incontables formas de construir conocimiento e investigación.
He sufrido en mis propias carnes la ansiedad y la tensión de estar entre la racionalidad científica y la espiritualidad, y creo que en esta tensión reside lo provocativo y misterioso que nos aporta Mindfulness hoy en día. Incluso si a ti personalmente este tema te da igual es muy probable que vivas en una sociedad donde esto es una preocupación de la modernidad.

De hecho en mi experiencia, he de decir que comencé más cerca de lo que comunmente se llama la"espirtualidad". A la edad de 14  años mi madre doctora en medicina china se movía muy cerca de todo el mundo que podríamos llamar "alternativo/new age/hierbas" y un largo etcétera. Coincidiendo con unas jornadas a las que ella asistiría, le pedí que me dejara ir a un curso de meditación que se impartía dentro de las mismas. Lo que descubrí en ese lugar confrontaba radicalmente con la visión del mundo de mi padre, un catedrático de economía al que todo lo que se saliera de dos más dos no tenía cabida en su día a día. En esa tensión entre lo académico y lo místico, entre el número y la experiencia directa, entre lo medible y lo inefable crecí... cuando mis amigos en la carrera me gastaban bromas con la meditación y el yoga, reconozco que fue un alivio escuchar la llegada de Mindfulness al mundo académico. ¡Por fin podía salir, aunque con complejos, del armario contemplativo y a la vez seguir charlando con mis colegas de ciencia!
EL MONJE Y LA ILUMINACIÓN
¿Qué hemos hecho hasta ahora? Comenzar considerando Mindfulness desde su imagen popular en los medios de masas como una técnica científica enseñada en contextos seculares o como una herramienta terapéutica. Quizás hayas llegado a ella por esa vía, y esa es la imagen del científico.

Aquí veremos uno de mis estereotipos avoritos, la imagen del monje Budista.

El propósito de estas pequeñas exploraciones es revelar algunas de las impresiones populares sobre lo que es Mindfulness y ver de dónde provienen y qué valor pueden tener en nuestra vida. Algo fascinante sobre estas imágenes estereotipadas es que si bien contienen fantasías y fabricaciones varias, comunmente se basan o al menos rozan algunas ideas y asociaciones ingenuas. Por ello, explorarlas es una vía genial para evitar quedar atrapados en estereotipos repletos de ideas preconcebidas con poca base en nuestra propia experiencia, motivación y reflexión.

De un modo claro, la imagen del monje Budista representa un clásico, una aspiración de desarrollo espiritual. Se asienta en algún lugar entre el sabio y el santo, se trata de un modelo espiritual, y nos puede ofrecer el ideal de la luna de miel espiritual como dice Robert Augustus Masters en su libro La Evasión Espiritual. Expresa nuestro modelo de la iluminación y la posible emancipación de los límites del saber cotidiano.

Yendo al grano, mientras nuestras habilidades y conocimientos expertos nos pueden hacer buenos resolviendo problemas complejos en nuestro trabajo, o exitosos en pasar un examen, la sabiduría del erudito parece más adecuada para lidiar con los grandes temas del significado de la vida, el universo, y... ¿todo?

Queda claro, no se trata de conocimiento técnico, sino que emerge de la paciencia, experiencia, y el ajuste a este mundo. De hecho la figura del sabio a menudo se presenta carente de conocimientos fácticos o experiencia alguna en cosas del día a día- los sabios pueden ser idiotas. La sabiduría del sabio está habitualmente representada como un "ver a través del día a día hacia lo más profundo", la visión profunda, mientras que los asuntos del mundo cotidiano con los que tanto nos obsesionamos y donde constantemente buscamos más logros, más riqueza, más posesiones, más más... es en sí mismo devaluado, sucio o incluso ilusorio.

La Ventaja. El sabio erudito nos ofrece una alterantiva moral, encarna un orden diferente en el que el éxito mundano y material no sólo se ve como algo trivial, esencialmente como lo que me gusta llamar las tres "V": vacío, vulgar, y vano. Incluso venenoso, o con poder para corrompernos.

No es solo que gastemos nuestro tiempo y energía en cosas que tienen poco valor, sino que también "debemos" (con imperativo moral)... "debemos" en vez de ello invertir nuestro tiempo y energía en propósitos más elevados.

¿Qué significa esto en la práctica?
Quizá algo como esto: el estereotipo del erudito o del Monje nos indica que en vez de malgastar nuestro tiempo preocupándonos por aprobar un examen, impresionar a alguien en una entrevista, o ganando dinero suficiente para un nuevo coche, debemos en vez de esto invertir nuestro tiempo sentado en meditación, en la naturaleza de nuestro ser, en el momento presente. Nótese la diferencia entre "malgastar" en "invertir". Intencionadamente uso invertir porque desde el estereotipo del Monje se hace un gran énfasis en la fugacidad de nuestra existencia mundana, y por ello se da gran relevancia al uso del tiempo y cómo este ha de ser "invertido", para el logro de lo elevado.

En vez de preocuparte por los errores del pasado, sintiendote infeliz por tu peso o avergonzándote por tu aspecto, o enfadada por la injusticia de un enchufe en el trabajo que te ha quitado tu deseado ascenso, deberíamos invertir ese tiempo apreciando las bellas siluetas que dibujan las nubes en el cielo, o el delicado roce del aire y de los rayos del sol en el rostro. Disculpenme la caricatura que hago aquí, pero no estoy describiendo ningún caso concreto y si el estereotipo llevado al absurdo.

Esta comprensión implica una auto-conciencia y una intencionada reorientación de nuestra relación con la vida misma. Sin duda implica moverse a contracorriente de las normas y valores comerciales en la sociedad de masa y consumo, requiere de nosotros una gran dósis de disciplina, práctica y cultivo. La persona sabia es comprometida y dedicada. Devota. Leal con su cometido. Lo cual da a esta persona un aura de pureza y sacralidad; reverenciamos al sabio porque precisamente es mejor que nuestra persona; podríamos ser como esa persona si tuvieramos la disciplina y conciencia necesarias, pero no las tenemos (o escogemos no tenerlas), por lo tanto no podemos ser como ella.

Mirando a tu alrededor, podrás ver como este estereotipo del sabio comparte un gran número de rasgos con el mundo Mindfulness de hoy en día; y para algunas personas la asociación entre el cultivo de Mindfulness y el cultivo de la sabiduría o la iluminación es fuerte.

Una de las conexiones más rápidas que mucha gente hace entre Mindfulness y el "héroe espiritual" del sabio está influida por la figura del monje budista. Esta figura de héroe puede llevar a algunas personas a sumergirse en largas sesiones de práctica, "superando" largas sesiones de silencio, lo cual no siempre es beneficioso más que para marcar un tanto de importancia personal. Recuerda que es clave indicar a las personas que se lo hagan fácil, y no caer en estereotipos de heroísmo Mindfulness.

VIDEO HAZTELO FACIL
https://youtu.be/kuk55qjTg3g

De hecho hay una sensación bastante fuerte de que Mindfulness emerge de las tradiciones budistas, y por tanto, su práctica siempre estará asociada con la figura del monje budista. Desde estas asociaciones podemos reconocer tres preconcepciones en el mundo Mindfulness de hoy en día:

+ Preconcepción 1 desde el estereotipo del Monje: Mindfulness es de alguna forma asiático u oriental y por tanto no está del todo claro como encaja en sociedades occidentales ni en su cultura. Esta idea preconcebida la podemos llamar el problema del "Orientalismo", el cual atrae y repele a gente por igual, en función de su disposición ideológica.
+ Preconcepción 2: La práctica de Mindfulness es esencialmente (en sus raíces, en lo más profundo), una práctica religiosa, no importa que alguien te diga lo contrario. Su propósito es terapéutico mientras el Buda fuera el terapeuta original, y sus enseñanzas te emancipen del sufrimiento liberándonos de nuestro propio yo. Podemos identificar esta caricatura como el problema del "Secularismo", el cual al igual que el orientalismo atrae a unos y repele a otros. Este "problema" puede poner a algunas personas un poco nerviosas sobre el tipo de compromiso ético que se espera de ellos si deciden practicar Mindfulness. Y también se asocia con una idea muy presente en el mundo moderno, que el budismo no es en realidad una religión como tal...

+ Preconcepción 3: Para practicar Mindfulness adecuadamente has de tener una postura correcta (probablemente la postura de loto), tienes que sujetar tus manos de una forma concreta (quizá un mudra), y tienes que cantar (un mantra), quemar incienso, afeitarte la cabeza, hacerte vegetariano.... etc. Y para rematar, idealmente sentarte en la cima de una montaña, cerca de un lago, en un templo o bajo un arbol. Este es el problema de los "Adornos", muy relacionado con el "Orientalismo" y el "Secularismo". Y se trata de una preconcepción que puede atraer o generar rechazo en algunas personas, personas que son potenciales practicantes, y esto dependerá de sus predisposiciones ideológicas y afinidades. Desde una perspectiva secular (como Mindfulness lo es) estos "Adornos" pueden ser de ayuda para quien así los sienta (una postura concreta, un lugar específico, un incienso determinado...) pero no son imprenscindibles o inherentes a la práctica de Mindfulness. No son lo básico o funcional* de Mindfulness, y podrían generar ansiedad en algunos practicantes sobre lo que "debería estar haciendo" al practicar.

VIDEO LA POSTURA ES CLAVE
https://youtu.be/FXNs3MpzS10

Ojalá que esta sencilla caricatura del monje como alguna especie de super-héroe espiritual te haya ayudado a reconocer algunas preconcepciones popularizadas sobre Mindfulness hoy en día.

En el segundo y último artículo de esta serie finalizaré esta exposición sobre los estereotipos, sus consecuencias y relevancia en nuestra práctica personal y hacer profesional con Mindfulness Aplicado.

Lucas Burgueño
Psicólogo especialista en Mindfulness Aplicado en Estrés y Ansiedad
Diseñador de El Sistema Cero Estrés DTD basado en Mindfulness y Técnicas Cognitivas
Miembro del Cuerpo Docente de la Univerisdad Internacional de Valencia (VIU), en el Máster de Terapias de Tercera Generación

* Nota para profesionales: Apelo al término funcional aquí como lo relevante para la función de la técnica en el marco de la salud, es decir, lo que cumple la función terapéutica, más concretamente en términos cognitivos, emocionales o conductuales.