Selecciona tu país

El estudio de la inteligencia se ha abordado tradicionalmente desde la psicología cognitiva y la piscometría de donde surgen diversas corrientes sobre qué es la inteligencia, cuáles son sus componentes y cómo debe medirse. Los acercamientos a su estudio han conllevado una diversidad de teorías al respecto que no ayudan a clarificar y a entender qué es realmente la inteligencia. De hecho, la investigación no está exenta de polémica al centrar los esfuerzos en la dicotomía entre su origen genético o ambiental.

Las primeras medidas de la inteligencia surgieron desde un enfoque puramente psicométrico para cuantificar las habilidades mentales de las personas a través de los tests de inteligencia.

El debate en torno a la naturaleza de la inteligencia y su origen se torna a menudo discriminatorio. Los tests de inteligencia determinan la vida de los sujetos y orientan su futuro hasta el punto de frenar cualquier desarrollo personal y académico si los números habían indicando que no se poseía las habilidades deseadas o esperadas.

Este enfoque puramente innatista defendido por Galton tuvo su contrafuerte en la posición de Binet quien .con una voluntad educativa y descriptiva quiso identificar a los alumnos con discapacidad intelectual y orientar su educación. El trabajo realizado por Binet dio lugar al debate sobre la inteligencia como un único factor o con múltiples factores pero, el pensamiento dominante seguía considerando que la inteligencia era exclusivamente innata.

En 1920, surge por primera vez un acercamiento a la moderna inteligencia emocional. Thorndike señala que la inteligencia se dividía en tres ramas: la inteligencia abstracta (habilidad para manejar ideas y símbolos), la inteligencia mecánica (habilidad para entender y manejar objetos y utensilios) y la inteligencia social, definida por el propio autor, como la habilidad para entender y manejar a hombres y mujeres; para actuar en las relaciones humanas (Molero, Saiz y Esteban, 1998).

Posteriormente, en 1943, Weschler recalca que los tests para medir la inteligencia deben contener medidas de aspectos no intelectivos y la define como “la capacidad global del individuo de actuar deliberadamente, de pensar racionalmente y de enfrentarse de forma eficaz con su ambiente”.

De esta forma, en los años 50, se avanza en pro de posiciones menos psicométricas y más orientadas hacia la valoración cualitativa del desarrollo cognitivo desde la niñez (estudios de Piaget) y del procesamiento de la información y la inteligencia artificial.

Afortunadamente, la evolución del pensamiento científico conoce un salto cualitativo con el  surgimiento de la teoría de las inteligencias múltiples, formulada Howard Gardner en 1983, en su libro Frames of Mind. Esta teoría supone un antes y un después en el estudio de la inteligencia y marca un claro oposicionismo al determinismo anterior derivado de las puntuaciones en los tests de inteligencia. Gardner recupera la diversidad y la pluralidad en la inteligencia y otorga una visión más amplia y flexible que supera el CI verbal y no verbal.

En 1994, se fundó CASEL (Consortium for the Advancement of Social and Emotional Learning) cuyo objetivo es potenciar la educación emocional y social en todo el mundo y la difusión de SEL (Social and Emotional Learning). Sólo un año después, en 1995, Goleman publica su famoso libro sobre inteligencia emocional basándose en el trabajo de Salovey y Mayer (1990). A partir de ese momento, el cociente emocional convive con el cociente de inteligencia y se resalta que las competencias emocionales se pueden aprender, rompiendo definitivamente con el mito histórico del innatismo.

Sternberg y Detterman (2003) concluyen en el simposio realizado sobre inteligencia que es necesario relativizar las conclusiones de los tests de inteligencia circunscritos más al ambiente científico y académico. Se defiende la superación del determinismo biologia-inteligencia para ahondar en el estudio de otras variables como la influencia de la edad en los cambios cualitativos de la inteligencia y, la relevancia de variables emocionales, motivacionales y sociales. En la actualidad, se amplían perspectivas dentro de un modelo ecológico que incluya necesariamente el aspecto emocional de la inteligencia tanto si tratamos su aspecto individual como colectivo. La inteligencia emocional describe la capacidad de adaptación con éxito de la persona a su ambiente sea este educativo, familiar u organizacional. Hablar de inteligencia emocional en la empresa es cada vez más frecuente, se premia la excelencia y se valora la creatividad, la capacidad de innovación y el liderazgo socioemocional. Se entrena en coaching en la empresa y se llevan a cabo cursos dirigidos al desarrollo de habilidades emocionales en los directivos. Por lo tanto, la inteligencia hoy en día es un valor en alza que se genera dentro de las empresas y se valora como un ideal de buenas prácticas.

 

Redes: Aprender a gestionar las emociones

http://www.rtve.es/alacarta/videos/redes/redes-aprender-gestionar-emociones/1564242/

 

Recursos

http://www.casel.org/

http://www.casel.org/social-and-emotional-learning/

Gardner, H. (1983) Frames of Mind.- The Theory of Multiple Intelligences (New York: Basic Books).

Molero, Moreno, Carmen; Saiz, Vicente, Enrique; Esteban, Martínez, Cristina. (1998). Revisión histórica del concepto de inteligencia: una aproximación a la inteligencia emocional .Revista Latinoamericana de Psicología,11-30.

Sternberg, R. J.(2005) The Theory of Successful Intelligence. Revista Interamericana de Psicología/Interamerican Journal of Psychology 39 (2), 189-202.