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En los ambientes con una pobre organización de los procesos de trabajo germinan las condiciones propicias que pueden desembocar en situaciones críticas para el trabajador, como el mobbing. A pesar de los ejemplos de las organizaciones llamadas saludables, y de las recomendaciones desde el ámbito teórico, aún hoy, no se plasma en una praxis adecuada y, las situaciones de mobbing se han ido incrementando en los últimos años, dándose una prevalencia entre un 2% y un 15%, en diversos estudios.

El mobbing se puede definir, en contraposición a la violencia en el trabajo, como una agresión de carácter interpersonal en el lugar de trabajo que incluye actos verbales y conductas psicológicas como gritar, difundir rumores, aislar al individuo, ocultarle información. Además, esta forma de agresión no está necesariamente relacionada con conductas discriminatorias por razón de género, raza o grupo social.

En España, la Sentencia del Tribunal Supremo de 19 de noviembre de 2007 determina “la existencia de acoso moral sin necesidad de una violencia o coacción explícita pero desplegada a través de actos de clara y determinante relegación gratuita que van más allá de cualquier facultad organizadora o correctora del trabajo que corresponde al empleador y que pueden significar un cuadro ansioso depresivo y de baja autoestima para una persona media”.

En este contexto, no hay que olvidar que será la percepción subjetiva de las víctimas la que determine si se considera como una conducta discriminatoria o no, o su diferencia con una conducta de acoso sexual. Por lo tanto tenemos dos elementos fundamentales en la propia definición del mobbing: uno, el contexto interpersonal en el que se produce y, dos, su consideración como conducta de agresión en ese espacio interpersonal.

Así mismo, no hay que olvidar los efectos negativos del mobbing, entre los que se encuentran los problemas de salud, como la depresión o los problemas psicosomáticos. Los efectos del mobbing sobre la salud que se han detectado en diversos estudios, tienen además, efectos negativos también para las organizaciones, dado que es considerable el incremento del absentismo en los trabajadores que sufren este tipo de acoso. Se recomienda así, a las administraciones que consideren llevar a cabo programas de asistencia a los empleados para mejorar las relaciones interpersonales y el apoyo social en el trabajo para así poder prevenir el mobbing.