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Las metodologías alternativas nacen de la reflexión crítica hacía prácticas educativas consolidadas en las aulas e identificadas como mejorables. Basándose en este concepto, repartidas por todo el mundo existen escuelas que ponen en práctica metodologías alternativas en educación, que son aquellas que reflexionan en torno a la comprensión del fenómeno educativo, a las prácticas y a la contribución de la institución educativa a la sociedad.

Estas escuelas de carácter alternativo son muy diversas, siendo una de las más antiguas las escuela Waldorf, aunque existen otras, como la escuela basada en las aportaciones de María Montessori, los centros que utilizan el método Reggio Emilia, la educación activa o las escuelas Changemaker.

Una metodogía basada en las teorías del intelectual Rudolf Steiner

La gran producción intelectual de Rudolf Steiner (1861-1925) ha influenciado a diversos pensadores y artistas, aunque su figura es controvertida: recibió críticas masivas del nacional socialismo, pero recientemente también han sido cuestionadas sus aportaciones entorno al concepto de raza. Actualmente es considerado un filósofo,  erudito literario, educador, artista, autor teatral, pensador social y ocultista.

Las escuelas Waldorf parten de las aportaciones de Rudolf Steiner, siendo estas sus principales líneas de pensamiento:

  1. La escuela está asociada a los retos que supone la sociedad industrial. Por lo tanto, la escuela debe educar para una vida social que permita alcanzar estas demandas.
  2. El espíritu de que los niños gobiernen la propia vida debe configurar la base de todas las prácticas educativas.
  3. La teoría educativa y la metodología deben estar al servicio del autogobierno.
  4. La atención a los niños debe ser individualizada.
  5. La prácticas educativas deben ser activas.

En la actualidad, las escuelas Waldorf son bastante numerosas en nuestro país y en el resto de Europa. Aunque el currículo Waldorf se ha actualizado, las aportaciones de Rudolf Steneir se encuentran más cercanas a las sociedades industriales de hace unos años que a la sociedad actual.

Según el ideario de estas escuelas, su pretensión es intentar responder a las necesidades vitales del niño a través de una pedagogía basada en el respeto al alumno y a su desarrollo natural y a un trabajo de reflexión para acompañarlo en sus necesidades de desarrollo en tres planos distintos: corporal, psicológico y cognitivo, situando al alumno en todo momento como centro del currículo.

Enseñanza por épocas

Uno de los aspectos más llamativos y diferenciales de la pedagogía Waldorf es que las diversas asignaturas (matemáticas, castellano, biología etc.) se imparten por períodos de tres o cuatro semanas, denominados épocas. Es decir, durante este período, todas las mañanas en una clase de aproximadamente dos horas se profundiza en un área del conocimiento.

Estas épocas, en el transcurso de la vida escolar, van diferenciándose y especializándose cada vez más, permitiendo trabajar exhaustivamente en una materia, por lo que, siempre según la teoría Waldorf, se genera la posibilidad de involucrarse profunda y duraderamente.

Posteriormente, la materia decansa y se sumerge, por decirlo de algún modo, en una suerte de «olvido», con la intención de que  lo aprendido vuelva a despertar como una capacidad ya asentada. Los partidarios de esta metodología educativa consideran que trabajar en un tiempo acotado sobre una disciplina especifica, sin intervención de una multiplicidad de materias paralelas, permite crear un espacio en donde se facilita que surja una motivación intrínseca en los niños y jóvenes en formación. Por otro lado, cuando se acerca un cambio de época, se genera en los alumnos una expectativa por los conocimientos que trabajarán en ese nuevo periodo.

El papel del arte

Por otro lado, en la educación Waldorf el arte, la música y los trabajos manuales se consideran herramientas esenciales como medio pedagógico. La actividad artística exige fantasía y creatividad, y con el objeto de potenciarla la pedagogía Waldorf se esfuerza en situar a los niños y jóvenes en contacto directo con formas, colores, sonidos y materiales, lo que puede suponer un importante aporte en el desarrollo de su sensibilidad.

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