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Actualmente sigue en pie el dilema de si tener una pauta de funcionamiento más matutino o más vespertino, lo que se conoce como cronotipo matutino o vespertino, es mejor o peor para nuestro rendimiento. Los diferentes estudios científicos que se han focalizado en esta temática han clasificado a la población en tres grandes grupos: matutino, vespertino o ninguno. El 40% de la población se sitúa en los grupos matutino y vespertino, frente al 60% que no tiene un patrón de actividad predominante (Adan et al., 2012). En general, tanto las personas con cronotipo matutino como vespertino alcanzan su punto máximo de temperatura corporal y alerta en la segunda parte del día, siendo los matutinos los que alcanzan dicho punto máximo dos horas antes (Kerkhof & van Dongen, 1996). En cambio, los patrones de alerta parecen ser especulares (Natale & Cicogna, 1996): los matutinos alcanzan su máximo rendimiento en la primera parte del día mientras que los vespertinos lo hacen por la tarde.

¿De qué forma nos puede afectar el hecho de ser matutino o vespertino? Uno de los aspectos más destacados es el efecto que tiene el cronotipo en la función cognitiva. Existe una amplia trayectoria de investigación de la relación entre el momento del día y la función cognitiva (Laird, 1925). De acuerdo con el modelo de arousal, las variaciones circadianas de ejecución reflejan un ritmo circadiano subyacente del ritmo de arousal basal. Por tanto, cuando se produzca el incremento de temperatura corporal, también aparecerá un aumento en la eficiencia de la ejecución. De acuerdo a esto, y sabiendo que ambos cronotipos alcanzan un mayor arousal en la segunda parte del día, es de esperar que presenten también una mayor función cognitiva en el momento de mayor arousal. No obstante, se ha observado que esta relación depende del tipo de tarea.

En un estudio en el que la tarea a ejecutar contenía un componente motor, las personas con patrón vespertino aumentaban su eficacia a lo largo del día, mientras que las personas de patrón matutino mostraban un patrón opuesto (Horne et al., 1980). Además, estudios previos han observado un adelantamiento en el patrón de eficacia de las personas con cronotipo matutino respecto al vespertino en tareas motoras (Horne et al., 1980) y de memoria (Natale & Lorenzetti, 1997).

Desde un punto de vista conductual, cabe destacar además la importancia de la alerta, la cual deriva de la interacción de ambos procesos (Natale & Cicogna, 1996). Así pues, se ha observado que la función cognitiva es más eficaz cuando se haya sincronizada con el pico de alerta del individuo, lo cual contribuyó a elaborar el modelo de efecto de sincronía (May & Hasher, 1998). Este modelo establece que aquellos individuos que tienden a estar más alerta por la mañana (cronotipo matutino) tienden a ser más eficaces por la mañana; y lo mismo ocurre con los vespertinos. Estos resultados se han observado en tareas de priming negativo, reconocimiento, falso recuerdo, categorización, juicio y control de distractores y memoria de trabajo (Hasher et al., 2002; Hornik & Miniero, 2009; Rowe et al., 2009; Yang et al., 2007). No obstante, existen estudios que no apoyan esta hipótesis, por ejemplo, destacando que las tareas que requiere creatividad se realizan mejor en momentos no-óptimos del día (Wieth & Zacks, 2011).

Cabe destacar que existen múltiples factores que influyen claramente sobre la función cognitiva, como la motivación o la implicación en la tarea; y que no sólo la regulación de la activación de mecanismo subyacentes explica la eficiencia de la función cognitiva (Adan et al., 2012). Esto podría explicar por qué no hay efecto del cronotipo en tareas que implican el uso de grandes recursos cognitivos. El componente ejecutivo de la atención media los procesos de planificación, resolución de conflictos y control inhibitorio. Específicamente, el componente orientativo de la atención, encargado de la selección de información relevante entre el conjunto de estímulos de nuestro entorno, no se muestra afectado por el cronotipo ni por el momento del día; en cambio, el control ejecutivo es menor al mediodía independientemente del cronotipo (Matchoock & Morfkoff, 2009).

Comúnmente, se considera que aquellas personas que se acuestan pronto y se levantan temprano presentan mejor función cognitiva. No obstante, estos resultados no han sido fundamentados por estudios empíricos (Gale & Martyn 1998). De hecho, los pocos estudios que han investigado dicha cuestión han mostrado resultados contrarios: las personas vespertinas suelen mostrar mayores puntuaciones de inteligencia (Kanazawa & Perina, 2009; Killgore & Killogore, 2007). Otra perspectiva a tener en cuenta sería el estilo cognitivo, es decir, a la forma en que se procesa la información. Actualmente se contemplan tres estilos cognitivos distintos: estilo cognitivo, estilo de aprendizaje y estilo de pensamiento (Zhang & Sterberg, 2001). Desde esta perspectiva, el cronotipo vespertino ha sido relacionado con el pensamiento creativo (Giampietro & Cavallera, 2007).

https://youtu.be/wbGi5FFyue8

 

Dra. Sara Puig Pérezª y Dr. Antonio Sanfeliu Montoro*

ªDirectora Máster en Psicología General Sanitaria, VIU.

*Director Grado de Psicología, VIU.

 

Citas bibliográficas:

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