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Además de, lógicamente, la titulación obligatoria: grado de Educación Infantil, grado de Educación Primaria, etc., en la actualidad los profesionales de la docencia deberían, idealmente, disponer de una formación adicional para un óptimo ejercicio de su profesión y, por encima de todo, poder garantizar las necesidades actuales de los alumnos en un entorno cada vez más complejo, multicultural y competitivo.

La formación ideal de un docente

Unas posibles líneas básicas de formación que debería tener un docente para el ejercicio de su profesión serían:

Formación en nuevas metodologías didácticas

En la actualidad un docente debe tener las competencias suficientes en metodologías didácticas como: el aprendizaje cooperativo, las dinámicas de Grupo y los proyectos de carácter global.

Formación  en inteligencia emocional

El profesor tendría que tener unos conocimientos básicos sobre las teorías de autores como Sternberg (1987), Gardner (1988), Goleman (1997 y 1999), que entienden la inteligencia de una forma distinta, teniendo en cuenta todas las habilidades (corporal, musical, lingüística, espacial...) y, muy especialmente, el desarrollo emocional de la persona.

Para tener éxito en la vida y poder afrontar los problemas es muy importante el aprendizaje y desarrollo, desde edades muy tempranas, de cuestiones como: la conciencia emocional, el control emocional, la empatía, la capacidad de relación y la capacidad de resolución de problemas. Para ello es necesario poner en práctica esquemas de aprendizaje emocional en el plano intrapersonal e interpersonal.

Formación en nuevas tecnologías

El profesor debería tener unos conocimientos suficientes y en constante actualización del entorno 2.0, redes sociales, fundamentos de eLearning o aplicaciones de Mobile Learning.

Formación en fuentes y documentación

En este aspecto el profesor debe dominar las técnicas documentales (on y off line) tanto para su propia formación e información como para enseñar a los alumnos a indagar y encontrar los recursos necesarios para la consecución de una formación individualizada y de calidad.

Formación en resolución de conflictos y capacidad de liderazgo

Los conflictos son inevitables en el entorno académico. Para poderlos gestionar con eficacia, evitando que deriven en situaciones de violencia escolar, es imprescindible que el profesor disponga de unos buenos conocimientos y práctica en habilidades para poder resolver las situaciones difíciles que se pueden dar en el aula, en función de las edades de los alumnos. Se pueden aprender formas de resolver  situaciones problemáticas basándose en autores que han investigado sobre ello y han realizado propuestas que han dado muy buenos resultados, como por ejemplo: Puig (1995), Cortina (1997), entre otros.

Formación en el desarrollo del talento y de la creatividad

Es necesario que los docentes favorezcan y desarrollen el talento y la creatividad de cada alumno, puesto que se les permite una actividad reflexiva, crítica-constructiva y un desarrollo del pensamiento lógico-abstracto.

Formación en las dificultades de aprendizaje

La generalización de la inmigración y los movimientos de las personas de un lugar a otro buscando nuevas oportunidades laborales, obliga a que los docentes tengan conocimientos teóricos y práctica en programas de atención a la diversidad, de atención a la educación personalizada y de atención a la interculturalidad.

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia