
Los niveles de audición: oír, escuchar, percibir. ¿Cómo diferenciarlos?
Probablemente alguna vez alguien te han dicho “me oyes pero no me escuchas” o “me ves pero no me miras”. Son expresiones muy coloquiales pero que desde la sabiduría de lo cotidiano nos están diciendo que nuestros sentidos tienen diferentes niveles de apreciación.
Los tres planos de escucha según Aaron Copland
En la educación musical uno de los que sentó precedente fue el compositor Aaron Copland. En su libro Cómo escuchar la música se atrevió a tratar la audición no solo desde un punto de vista objetivo, es decir a través del análisis de los parámetros musicales, sino también teniendo en cuenta elementos más subjetivos como son las sensaciones, las emociones, los sentimientos y los gustos que cada ser humano tiene.
Con una enorme intuición y conocimiento (y sin la cantidad y variedad de estudios científicos y pseudocientíficos que ahora podemos leer sobre los efectos de la música en nuestro cerebro, en nuestra vida, en nuestra alma y casi en el más allá) Copland propuso que los oyentes se hicieran dos preguntas: ¿oigo todo lo que está pasando? ¿soy sensible a todo ello?
Y determinó que a partir de las respuestas podíamos darnos cuenta de la existencia de tres planos en la escucha:
- Plano sensual
- Plano expresivo
- Plano puramente musical
Los tres niveles de la audición
En mi experiencia como docente con alumnos de entre 12 y 18 años, pude comprobar que el vocabulario de Copland provocaba tantas sonrisillas, nerviosismos y cuchicheos que se perdía un tiempo precioso en tranquilizar y silenciar al grupo cuya revolución hormonal equivocaba sensual con sexual y puramente musical con solfeo.
Por este motivo decidí combinar el lenguaje coloquial con esa idea de tres planos de escucha y comencé a aplicar en todas las clases de música lo que denominé tres niveles de audición:
- Oír
- Escuchar
- Percibir
Desde entonces son ya 21 los años que llevo aplicando estos términos en todos los niveles educativos en los que he participado (primaria, secundaria, grado medio, superior, universitario), así como en cursos y conferencias para especialistas y aficionados a la música. He trabajado con casi 1.400 alumnos y así como otras actividades del entrenamiento auditivo generaban (y generan) ciertas dudas, controversias e incomodidades, la de niveles de audición obtiene siempre un porcentaje altísimo de consenso en cuanto a su utilidad y eficacia.
Test de entrenamiento auditivo
Para explicar cómo diferenciar en qué nivel de audición nos podemos encontrar ante una obra voy a poner un ejemplo muy actual: el tema principal de la banda sonora de Juego de Tronos. Si conoces la pieza no la escuches y pasa directamente a las preguntas. Si no sabes de qué se trata escucha un par de veces solo hasta el minuto 2.20
https://youtu.be/2106qUYzqJg
Ahora lee las preguntas y trata de responderlas:
- ¿Me gusta o no me gusta?
- ¿Se me ha hecho corto o largo?
- ¿Me apetece volver a escucharlo?
- ¿Te provoca algún estado de ánimo?
- ¿Te transmite alguna emoción?
- ¿Te recuerda a alguna otra música que conozcas? ¿Cuál? ¿En qué se parece y en qué se diferencia?
- ¿Qué instrumentos suenan?
- ¿En qué tonalidad está escrita?
- ¿Qué compás tiene?
¿En qué nivel de percepción musical te encuentras?
El número de respuestas determina el nivel o plano de audición en el que te encuentras ante esta pieza. Es algo que no es fijo y va cambiando con diferentes canciones, obras, en diferentes momentos del día.
En este caso si tienes respuesta para las tres primeras preguntas es porque has oído la música. Pero si además tienes respuesta para todas o algunas de las preguntas 4 a 6 es porque te has detenido a escuchar. Cuanto más elaborada sea la respuesta más consciente ha sido tu escucha. No obstante, se ha de tener en cuenta que tratar de explicar con palabras lo que te transmite la música no es fácil aunque con la práctica se mejora mucho.
Si, por último, has intentado responder a las preguntas 7 a 9 has pasado a un plano más profundo que es el que denominamos percibir. Para este último nivel es necesario tener algunos conocimientos sobre música pero no hace falta ser músico profesional.
Cómo educar el oído y pasar a la apreciación musical integral
La propuesta de cómo educar los diferentes niveles de audición es muy simple: a partir de música que ya conocemos debemos realizarnos estas preguntas y tratar de buscar respuesta para aquellas que no sabemos y que nunca nos habíamos planteado. Es más fácil, útil y eficaz profundizar y practicar a partir de algo que no nos resulta desconocido e ir caminando hacia lo nuevo para buscar las similitudes y diferencias.
Saber explicar si la música te provoca un determinado estado de ánimo o una emoción, así como diferenciar si una tonalidad es mayor o menor, si un compás es binario o ternario, o si lo que suena es un violonchelo y no una viola; no es difícil cuando se hace un mínimo entrenamiento auditivo. Hay parámetros y elementos que nos ayudan a pasar del plano de escucha al plano de percepción o apreciación y así obtener una audición más integral.
Además… ¡nunca es tarde! los sentidos se educan a lo largo de toda nuestra vida y el oído no deja de ser un sentido más. El diseño de este tipo de estrategias didácticas basadas en la escucha, la comprensión de la psicología del sonido y el entrenamiento auditivo eficaz en el aula son competencias clave que se estudian y desarrollan a nivel profesional dentro del Máster Universitario en Interpretación e Investigación Musical o en la Mención en Educación Musical.
Fuentes:
COPLAND, a. Cómo escuchar la Música. Madrid: Fondo de Cultura Económica. 2005
Sofía Martínez Villar. Doctora en Historia, teoría y crítica de las artes. Igualmente es profesora en el Máster Universitario en Interpretación e Investigación musical de la Universidad Internacional de Valencia.



