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El modelo de inclusión educativa se basa en el concepto de escuela para todos y sus principales objetivos son la escolarización de la mayor parte de los niños en el aula ordinaria, salvo que por sufrir una gran discapacidad sea aconsejable que realicen su aprendizaje en algún centro de educación especial. En la inclusión escolar se pretende evitar, por todos los medios, que factores como pertenecer a una nacionalidad, cultura o etnia diferente se convierta en un motivo de discriminación o exclusión.

Otras situaciones a tener en cuenta son las discapacidades físicas o intelectuales, puesto que por incomprensión y a veces también por un exceso de protección o una actitud excesivamente paternalista se impide que el alumno o alumna con estas características se integre debidamente con el resto de la clase.

Sin embargo, existen factores menos llamativos o, en principio, de menor gravedad que también pueden suponer una barrera importante para la exclusión escolar: nos referimos a los trastornos del aprendizaje.

Los trastornos del aprendizaje (disgrafía, dislexia o dislalia) como factores de exclusión escolar

La disgrafía es una discapacidad del aprendizaje que afecta a alguna o algunas de las habilidades de procesamiento motrices o de la información que afecta al acto de escribir. Puede conducir a problemas con la ortografía, mala caligrafía y dificultad para plasmar por escrito los propios pensamientos.

Igual que ocurre con la dislexia, la dislalia, o la discalculia, la disgrafía es un trastorno del aprendizaje que, con el apoyo y la intervención adecuada, en casi todos los casos desaparece o mejora lo suficiente como para no llegar a comprometer el futuro desarrollo escolar del niño y la adquisición de las competencias básicas que le permitan superar los cursos sin problemas y conseguir los títulos correspondientes.

disgrafia caracteristicas

Sin embargo, existe un problema colateral asociado a los chicos y chicas con problemas de aprendizaje: su trastorno puede propiciar actitudes discriminatorias, excluyentes y, en algunos casos, incluso acoso escolar. Además, muchos niños con problemas de aprendizaje son también hiperactivos, por lo que se caracterizan por un carácter inquieto, dificultades de atención y tendencia a distraerse con facilidad.

La suma de estas características provoca que, en ocasiones, sus compañeros se alejen de los chicos con trastornos del aprendizaje y los excluyan de su círculo de amigos, dificultando enormemente sus relaciones sociales y adaptación al entorno. En los casos más graves, estas actitudes derivan en burlas y hostigamientos que, si no se atajan a tiempo, acaban por perpetuarse y convertirse en bullying.

Para evitar este tipo de situaciones, el mejor remedio es combinar acciones preventivas, de intervención pedagógica y de fomento de la educación en valores democráticos y de comprensión y respeto a las diferencias:

  • Poner en marcha desde la escuela programas de detección de trastornos del aprendizaje.
  • Intervenir adecuadamente con profesores de apoyo y otros métodos pedagógicos con el fin de solucionar el trastorno de aprendizaje lo antes posible.
  • Promover desde la sociedad, la familia y la escuela una educación donde se potencie la empatía (ponerse en el lugar de otro) y se eduque en valores como la solidaridad y el respeto.
  • Estar atentos a posibles casos de discriminación o acoso escolar, poniendo en marcha tempranamente los protocolos de actuación establecidos cuando sea necesario.

La disgrafía, como el resto de factores del aprendizaje, es un problema fácilmente solucionable si se cumple una ecuación configurada por: detección a tiempo, intervención pedagógica adecuada y prevención de problemas asociados relacionados con la exclusión escolar.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia