Varias personas sentadas juntas mirando fijamente y utilizando sus teléfonos móviles con atención, en una escena que ilustra el uso continuo de redes sociales adictivas.
Ciencias de la Salud

¿Se puede diseñar una red social para que sea menos adictiva?

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Víctor José Villanueva-Blasco

La respuesta es simple: sí es posible diseñar redes sociales que faciliten interrumpir el uso, introduzcan pausas o den al usuario más control sobre determinadas funciones.

Sin embargo, la evidencia disponible no permite afirmar que una característica aislada (como el scroll infinito) produzca por sí misma una "adicción", ni que eliminarla sea suficiente para prevenir un uso problemático.

La pregunta más útil es otra: ¿hasta qué punto el diseño de una red social puede hacer más fácil o más difícil decidir parar?

Índice

¿Por qué a veces cuesta tanto cerrar una red social?

No resulta difícil imaginar una escena habitual: entramos en una aplicación para consultar una publicación o responder a un mensaje y, cuando volvemos a mirar el reloj, ha pasado bastante más tiempo del previsto. Parte de la explicación está en nuestras motivaciones y hábitos, pero otra parte puede encontrarse en la propia arquitectura de la plataforma.

Pensemos, por ejemplo, en leer un libro. Cuando terminamos un capítulo, aparece un punto natural en el que podemos decidir si seguimos leyendo o hacemos otra cosa. En muchas redes sociales, ese punto natural de parada prácticamente desaparece. En un feed con scroll infinito siempre hay un nuevo contenido ofreciéndose.

Aun así, conviene evitar explicaciones demasiado simples. La investigación muestra que importan el tipo de contenido, las funciones utilizadas, el contexto y las características individuales. Por eso, medir únicamente el tiempo de uso de pantalla ofrece una imagen incompleta del problema y de sus posibles efectos (Maheux et al., 2025).

Esto significa que el diseño importa, pero no actúa de forma aislada. Comprender el uso de las redes sociales exige considerar conjuntamente la persona, el contexto y las características de la plataforma.

Utilizar mucho una red social no es lo mismo que tener una adicción

Esta distinción es fundamental. Pasar muchas horas conectado no permite concluir, por sí solo, que exista un problema adictivo. La frecuencia de uso y el uso problemático son conceptos diferentes. Para estudiar este último, la investigación tiene en cuenta indicadores como la dificultad para controlar la conducta, la interferencia con otras actividades o la aparición de consecuencias negativas, y no únicamente el número de horas de conexión.

Por este motivo, conviene utilizar con prudencia expresiones como "redes sociales adictivas". Un uso frecuente puede ser intenso sin ser necesariamente problemático. Desde la prevención, interesa especialmente identificar cuándo el uso empieza a desplazar otras actividades, genera malestar o resulta difícil de controlar.

Del autocontrol individual a modificar el entorno

Muchos consejos sobre bienestar digital se dirigen directamente al usuario: limitar los horarios, apagar las notificaciones, controlar el tiempo de pantalla o dejar el móvil fuera del dormitorio. Son estrategias razonables, pero la prevención también puede actuar sobre el entorno.

La prevención ambiental parte precisamente de la idea de modificar las condiciones en las que se produce una conducta para reducir riesgos o facilitar opciones más saludables (EMCDDA, 2018). Trasladar esta perspectiva al ámbito digital plantea una pregunta interesante: además de enseñar a las personas a autorregularse, ¿podemos construir plataformas en las que detenerse resulte más sencillo?

No se trata de sustituir la educación, el pensamiento crítico o las habilidades personales por soluciones tecnológicas. Ambos enfoques pueden ser complementarios: fortalecer las capacidades de las personas y, al mismo tiempo, diseñar entornos que no dificulten innecesariamente su autorregulación.

¿Cómo sería una red social que ayudara a parar?

Una posibilidad consistiría en recuperar los puntos de parada. En lugar de ofrecer una sucesión ilimitada de publicaciones, una plataforma podría presentar el contenido en bloques y pedir al usuario una acción explícita para continuar.

También podría desactivar por defecto la reproducción automática, reducir determinadas notificaciones destinadas a recuperar la atención, introducir recordatorios de tiempo o permitir un mayor control sobre los sistemas de recomendación.

Estas medidas introducen lo que en diseño puede denominarse cierta "fricción": pequeños momentos en los que continuar deja de ser completamente automático y requiere una decisión. Sin embargo, la evidencia experimental sobre sus efectos preventivos a largo plazo todavía es limitada. No basta con comprobar si una modificación reduce unos minutos el tiempo de uso. Para saber si realmente contribuye a prevenir patrones problemáticos, sería necesario estudiar también variables como la pérdida de control, la interferencia con otras actividades, el bienestar y la duración de los posibles efectos.

De la ciencia a la regulación europea

Esta cuestión ya ha llegado al debate regulatorio. En 2025, la Comisión Europea publicó directrices para proteger a los menores en el marco de la Ley de Servicios Digitales. Entre otras medidas, recomendó desactivar por defecto algunas funciones asociadas al uso excesivo, como la reproducción automática o determinadas notificaciones, y reducir elementos de diseño persuasivo orientados principalmente a aumentar la interacción (Comisión Europea, 2025).

En febrero de 2026, la Comisión concluyó de forma preliminar que determinadas características de TikTok (entre ellas el scroll infinito, la reproducción automática, las notificaciones y su sistema de recomendación) podían incumplir la Ley de Servicios Digitales. Sin embargo, al tratarse de una conclusión preliminar, no equivale a una resolución definitiva (Comisión Europea, 2026a).

El debate avanzó en septiembre de 2026 con la propuesta EU KIDS Act, que plantea requisitos de diseño seguro para servicios utilizados por menores e incluye medidas relacionadas con funciones como el scroll infinito, determinadas notificaciones y otros mecanismos destinados a maximizar la interacción (Comisión Europea, 2026).

La regulación europea empieza así a considerar el diseño de las plataformas no solo como una cuestión comercial o de experiencia de usuario, sino también como un elemento del entorno que puede influir en determinados riesgos, especialmente entre los menores.

Prevenir también implica diseñar entornos más saludables

La evidencia disponible no permite afirmar que exista un diseño concreto capaz de convertir una red social en "no adictiva". Tampoco sabemos todavía qué combinación de modificaciones puede producir efectos preventivos duraderos. En cambio, sí sabemos que las redes sociales no son espacios neutrales. Sus características influyen en la forma en que interactuamos con ellas, y reducir el análisis sobre su problemática únicamente al número de horas de pantalla deja fuera una parte importante de esa complejidad (Maheux et al., 2025).

Para la prevención, esto abre un campo especialmente interesante. Podemos seguir promoviendo la autorregulación, el pensamiento crítico y unos hábitos digitales saludables, pero también investigar qué características del entorno facilitan o dificultan esas conductas. Por este motivo, programas especializados como el Máster en Prevención en Drogodependencias y otras Conductas Adictivas de VIU integran la prevención ambiental aplicada al entorno digital, capacitando a los profesionales para diseñar e intervenir sobre escenarios que no dependan únicamente del autocontrol individual.

En definitiva, prevenir no consiste únicamente en pedir a las personas que ejerzan más autocontrol. También implica preguntarnos qué tipo de entornos digitales estamos construyendo y cómo podemos diseñarlos para facilitar decisiones más conscientes y saludables.

Preguntas frecuentes sobre el Máster en Prevención en Drogodependencias y otras Conductas Adictivas de VIU

La titulación ofrece un enfoque integral que capacita a los profesionales para evaluar los factores psicológicos individuales, el contexto social y el diseño de las plataformas.

Especializarse capacita para trabajar como técnico, coordinador o diseñador de programas preventivos en administraciones públicas, centros educativos, organizaciones del tercer sector (ONGs) y servicios sociales.

La titulación está dirigida a graduados y licenciados del ámbito social, sanitario y educativo, como Psicología, Educación Social, Trabajo Social, Pedagogía, Magisterio, Criminología o Enfermería.