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En la actualidad, en un sistema cada vez más globalizado, el traductor es testigo del aumento de una demanda de traducciones cada vez más especializadas. El mundo comercial se caracteriza por su internacionalización y cada vez son más las empresas que amplían sus horizontes más allá de sus fronteras.

Ante esta situación, la equivalencia constituye uno de los conceptos más importantes en la traducción. Encontrar el equivalente funcional en una traducción se ha convertido durante años en una de las tareas más complejas e imprescindibles a la hora de traducir. En la traducción especializada puede que esta tarea se convierta en algo más difícil para el traductor, pues no siempre se conoce bien el tema del que estamos hablando ni la terminología precisa.

En muchas ocasiones, las realidades jurídicas no se corresponden en los diferentes sistemas jurídicos. En traducción jurídica no solo se da esta dificultad, sino que hay otras dificultades secundarias que dificultan la tarea del traductor, como los falsos amigos (“jurisprudence” se refiere a los precedentes, no a la jurisprudencia); términos que en ambas lenguas se corresponden en algunos casos pero no en otros (“abogado se puede traducir por “barrister”, “solicitor”, “lawyer”, “clerk”…); términos que tienen equivalentes en ambas lenguas pero que en el ámbito legal tienen una acepción diferente; términos que se corresponden con cierta exactitud pero que si se interpretan al pie de la letra pueden resultar engañosos (“hipoteca” y “mortgage” son dos términos que consisten básicamente en lo mismo, pero los resultados jurídicos de la mortgage son bien distintos a los de la hipoteca en cuanto a quién es el propietario de la propiedad que sirve de garantía o qué ocurre en caso de mora en el pago de un plazo); términos jurídicos cuyos efectos reales son muy distintos en ambos sistemas aunque, en principio, los términos parezcan equivalentes (un “heredero forzoso” no tiene los mismos efectos que un “heir apparent”); por último, términos que no tienen equivalente por faltar este en el ordenamiento jurídico meta.

A este respecto, nos interesa especialmente subrayar la importancia que tiene la metodología del Derecho comparado. Esta idea se basa en entender que para traducir un concepto de un sistema jurídico origen que no tenga un equivalente semántico en el sistema meta, es necesario analizar la función jurídica que desarrolla este concepto en el sistema jurídico origen con el objeto de encontrar la función jurídica equivalente en el sistema jurídico meta. Parece, por lo tanto, que la comparación y el análisis del objeto de estudio debe ser el paso previo a cualquier traducción jurídica.

 

https://youtu.be/d2Y9P1oYXfc