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Llevamos décadas culpando a la televisión y las revistas del auge imparable de enfermedades como la bulimia y anorexia (porque sí, son enfermedades, no estilos de vida o crisis pasajeras). Y aunque ninguno de esos medios sea la causa de la bulimia y anorexia, sí influyen notablemente en la incidencia creciente de estos trastornos. Ya hemos hablado en artículos anteriores de investigaciones científicas que demuestran cómo influyen los medios de comunicación en nuestros ideales físicos.

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 En los últimos años, a ese efecto largamente criticado de los medios tradicionales se ha sumado otra influencia que algunos creen más peligrosa: Internet y sus inmensas posibilidades de comunicación.  

 

Bulimia y anorexia por las rutas de Internet

Ya las adolescentes no necesitan ver a un famoso con un cuerpo lejos de los estándares tradicionales para desear ser como ellos, ahora es suficiente con abrir Facebook y ver cómo las chicas de tu clase muestran el físico que quieres para ti. Ya no es algo alejado, un cuerpo al alcance de pocos, sino que lo tiene tu vecina ¿Por qué tú no? La posibilidad de insatisfacción con la propia figura se dispara. Eso cuando hablamos de una influencia más indirecta fruto de la observación

¿Qué sucede cuando la influencia es directa, cuando hay personas llamando a hacer dietas extremas, a provocarse el vómito sin contemplaciones? Porque esa es la realidad a la que se enfrentan ahora mismo millones de adolescentes en pleno desarrollo físico y psicológico. Webs que fomentan la bulimia y anorexia, hashtags de twitter que se vuelven camaleónicos para evitar la censura, páginas de Facebook que se encuentran si buscas con determinación.  

 

Bulimia y anorexia: los peligros directos de la era de Internet

Blogs Pro-Ana y Pro-Mía

Entrar a una de las llamadas páginas Pro-Ana (a favor de la anorexia) y Pro-Mía (a favor de la bulimia) es acceder a una realidad paralela que se siente bastante irreal para el que no comparte sus cánones. Se tarda en comprender que los consejos para vomitar mejor, las recomendaciones para ocultarlo y que familiares y amigos no se enteren, los castigos por no cumplir militarmente la dieta constituyen para algunas personas una guía y un ejemplo.

Profesionales y familiares tienen en estas webs una seria amenaza que ha sido confirmada por la ciencia. Un estudio del año 2016 (Rodgers, Lowy, Halperin y Franko, 2016) realizó un meta-análisis de 9 estudios previos sobre la influencia de las webs que defendían los trastornos de alimentación. Se encontró que estos sitios podían influir en la insatisfacción con el propio cuerpo, la realización de dietas extremas y la prevalencia de una afectividad negativa. Afortunadamente los sitios Pro-Ana y Pro-Mia están encontrando su contrapartida exacta en una campaña para crear blogs que promuevan la ayuda a los enfermos.

El objetivo es que cuando una persona busque en Internet páginas con esta temática, encuentre antes las que ofrecen consejos saludables. Y los resultados están siendo muy positivos.

Grupos de WhatsApp

Si en el posicionamiento online se puede echar el pulso contra las webs que fomentan la bulimia y anorexia ¿Cómo hacer para evitar la influencia de los grupos de WhatsApp que alientan las mismas prácticas? No se tienen cifras sobre su prevalencia, pero se presume importante. Es un fenómeno al que profesionales y familiares deben estar atentos.

Twitter y sus hashtags camaleónicos

#thinspo #thinspiration #promia y otras decenas de hashtags que se convierten en verdadero campo de batalla digital. Son usados por los que promueven la bulimia y anorexia como estilo de vida, casi una subcultura, pero también por los que han decidido inundar la red social con mensajes llamando a la recuperación. Frenarlos es complejo, cambian para pasar desapercibidos en la marea de mensajes de la red.  

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia