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El Día Internacional de la Mujer celebrado el pasado 8 de marzo fue declarado oficialmente por la ONU en 1975 para reivindicar el papel de las mujeres en la historia y la igualdad completa de derechos entre mujeres y hombres. Lamentablemente, todavía hoy encontramos pocos motivos de celebración y muchos de reclamación: seguimos luchando por el fin de la discriminación y la violencia de género; por la igualdad salarial; por la universalización de los cuidados; por nuestros derechos sexuales y reproductivos... por la libertad y la igualdad efectiva, en resumen.

La invisibilización de la mujer en la historia y en el mundo laboral es uno más de los factores que han lastrado nuestro avance como personas y como profesionales, de modo que esta efeméride siempre es una buena ocasión para conocer y reflexionar sobre el papel de las mujeres en el mundo de la traducción y la comunicación. En todos los momentos históricos decisivos ha habido mujeres que han tenido un papel clave en el devenir de los acontecimientos, y un ejemplo de ello es la extraordinaria (y durante muchos años silenciada) labor desempeñada por miles de mujeres durante la Segunda Guerra Mundial. Dedicamos aquí un pequeño homenaje a las mujeres que trabajaron en Bletchley Park, la mansión utilizada por el servicio de inteligencia británico para descifrar mensajes e interceptar códigos nazis, en un colosal ejercicio de traducción intersemiótica e interlingüística que tuvo tremendas repercusiones en el conflicto bélico.

También conocido como Station X, este edificio victoriano acogió al matemático Alan Turing y a su famosa máquina de análisis criptográfico Bombe, precursora de la primera computadora programable electrónica digital. Gracias a la Bombe, fue posible descifrar los códigos rotatorios emitidos por la máquina alemana Enigma, lo cual permitió a las fuerzas aliadas anticipar los ataques y movimientos militares nazis. Lo que no es tan conocido es el trabajo en equipo realizado en la sombra por más de 10.000 personas, entre las que había profesorado universitario (sobre todo, especialistas en matemáticas, lingüística e ingeniería), personal administrativo, oficinistas... De todo el personal empleado en Bletchley Park, dos tercios eran mujeres; la mayoría de ellas, jóvenes reclutadas apenas acabaron sus estudios. Entre aquellas que tenían formación universitaria, destacan algunos nombres como el de Mavis Lever, una estudiante de alemán que fue la primera persona en interceptar comunicaciones sobre el tráfico naval italiano y que, junto a Margaret Rock, consiguió descifrar un código alemán.

La matemática Joan Clarke –interpretada por Keira Knightley en la película de Morten Tyldum The Imitation Game– es otro nombre célebre: fue reclutada como oficinista, pero su evidente talento hizo que la ascendieran a subdirectora del Hut 8, el reducido equipo que trabajaba codo con codo junto a Alan Turing, con quien fraguó una amistad inquebrantable. Clarke disfrutaba contando una anécdota relacionada con su trabajo en Bletchley Park: como reconocimiento a su labor, la ascendieron a lingüista pese a que no hablaba ningún idioma aparte del inglés. Por este motivo, en su documentación figuraba: “Título: lingüista. Idiomas: ninguno”.

Ruth Bourne y Patricia Davies formaban parte de las Wrens (nombre popular del Women’s Royal Naval Service), y desempeñaban diferentes labores en Bletchley Park. Bourne era una de las encargadas de hacer que las máquinas desencriptadoras funcionaran a diario, poniéndolas a punto al inicio de cada jornada y comprobando que todo el material estuviera siempre en condiciones óptimas. Empezó a trabajar en Bletchley Park poco antes del Día D, una época en que la actividad era frenética y se descifraron miles de códigos. Patricia Davies, por su parte, pasó la Segunda Guerra Mundial escuchando mensajes aparentemente inconexos a través de las ondas de radio y transcribiéndolos: un trabajo agotador que requería un buen oído y una intensa concentración. Los mensajes eran instrucciones a las bases de submarinos alemanes situadas en la costa francesa o a los barcos que cruzaban el mar Báltico. Para Davies, lo más frustrante era tener que extraer información cuando las malas condiciones de sonido distorsionaban los mensajes o no permitían oírlos bien.

La mayoría de los códigos navales que descifraban estas mujeres tenían que ver con los ataques de submarinos a las fuerzas aliadas, por lo que la descodificación se realizaba en tiempo real. La presión que esto conllevaba, unida a las extenuantes condiciones laborales (jornadas de hasta 16 horas, durante seis días a la semana) y al escaso margen de error posible, provocó que algunas empleadas tuvieran que ser sustituidas al poco de comenzar su servicio. El trabajo que desempeñaban estas mujeres, muchas de las cuales rondaban la veintena, era un secreto de estado, por lo que no podían comentar nada sobre él, ni siquiera con su círculo más íntimo. Esta circunstancia las obligó a llevar una doble vida: dentro de Bletchley Park eran respetadas agentes secretas sometidas a una gran presión, mientras que fuera se comportaban como jóvenes corrientes con las mismas preocupaciones y conversaciones que cualquier otra chica de su edad.

El trabajo realizado en Bletchley Park fue mantenido en secreto hasta la década de 1970. Actualmente, se puede encontrar información sobre este episodio histórico en numerosas publicaciones, películas y páginas web, e incluso existe una serie británica protagonizada por un grupo de agentes ficticias: The Bletchley Circle. Merece la pena dedicar unos minutos a bucear en la vida real de Lever, Rock, Clarke, Bourne, Davies y el resto de mujeres que, con su profesionalidad y su esfuerzo, tuvieron un papel decisivo en la historia del siglo XX.

The Keys to the Reich

https://youtu.be/iQOnkYVnptE?list=PL4S51dJ6koCRYax99j50WljH_F3crYq7A

Women in Cyber Security - Bletchley Park

https://youtu.be/kvmu_lGMWX8

Bletchley Park - Code Breakers Also Served 10/11/2013

https://youtu.be/WEYzkCMezTc

 

Dra. Ana M. Prats Rodríguez (Grado en Traducción e Interpretación)

Colaboradora en el Grado en Traducción e Interpretación en la Universidad Internacional de Valencia (VIU)