Este 1 de junio pasado la Universidad Internacional de Valencia realizó una masterclass protagonizada por el Dr. Josep Piqué, director del Máster en Política Exterior. El encuentro, titulado "¿Hacia dónde mirar después del covid-19? Analizando los retos post-pandemia en la sociedad global" fue organizado por la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de VIU.

Josep Piqué es licenciado y doctor en Ciencias Económicas y Empresariales y licenciado en Derecho. Cuenta con una extensa carrera tanto en el ámbito empresarial y directivo, como en el político, académico e intelectual, ocupando el cargo de ministro de Industria y Energía, ministro Portavoz del Gobierno, ministro de Asuntos Exteriores y ministro de Ciencia y Tecnología, en diversos Gobiernos de España entre 1996 y 2003. Actualmente es presidente de ITP Aero, presidente de Pasiphae Consultora Internacional, y consejero de SEAT, Wolkswagen Navarra y Amadeus.

En la masterclass, Josep Piqué realizó un minucioso repaso sobre la actualidad, haciendo gala de su experiencia y conocimiento para realizar proyecciones respecto a las nuevas dinámicas de poder surgidas o modificadas por la irrupción del SARS-CoV-2. Aunque como advirtió al comenzar “la historia nos ha demostrado una y otra vez que hacer predicciones a largo plazo no es muy prudente”.

Piqué comenzó su recorrido por la actualidad internacional advirtiendo que se debe ser prudente al hablar de un mundo ‘post pandemia’ ya que, aunque en el mundo desarrollado los procesos de vacunación masiva avanzan de forma cada vez más amplia y acelerada, aún hay muchos puntos en el planeta en que la vacunación sigue siendo casi testimonial, una situación que hay que abordar de forma global, ya que, según afirmó “Una pandemia global solo se resolverá si tiene una respuesta global”. Respecto al COVID también reflexionó sobre la importancia fundamental de analizar tanto los procesos y dinámicas que permitieron su propagación global, como las respuestas y políticas de los gobiernos y organismos internacionales. “Hacia prácticamente un siglo que no sufríamos un fenómeno de estas características. Hemos recibido una clarísima lección de humildad y aquello que pensábamos que era parte del pasado, desafortunadamente ha sido un trágico presente y un futuro problemático. A pesar de los avances de la ciencia, la respuesta primaria de los poderes públicos no ha sido muy distinta a la que hubo hace muchísimos años” afirmó.

A continuación, orientó la mirada hacia las dinámicas de poder globales, señalando que actualmente dos grandes tendencias dominan el panorama mundial: la globalización y la lucha por el control de la inteligencia artificial. Sobre la primera indicó que “podemos estar frente a una globalización por partes, con reglas distintas. La pandemia nos ha mostrado que existen riesgos asociados a esa globalización sin límites” y sobre la segunda que “hay una pugna y dominio en el campo de la inteligencia artificial. Quien domine y lleve la delantera en estas tecnologías jugará con ventaja respecto a la persecución de la hegemonía global y definición de las reglas del juego.”

Para contextualizar el enfrentamiento actual entre EEUU y China, realizó un breve repaso de la guerra fría y la historia china, para luego adentrarse en la situación que vivimos a día de hoy, planteando por una parte que “China no acepta las reglas del juego de EEUU, entiende que tiene todo el derecho a fijar sus propias reglas y desarrollar su política de proyección exterior con pleno ejercicio de su potencia. Lo que implica dejar de ser solo una potencia terrestre para ser una potencia aéreo-naval, pero también en el espacio y ciberespacio. Sin abandonar la capacidad militar que le pueda llevar a poder desafiar el poder de EEUU.” y por otra que “Biden ha decidido que su principal eje de actuación en el exterior es la confrontación con China, para evitar que China pueda conquistar su hegemonía sustituyendo a EEUU” Este enfrentamiento, señaló, tiene como escenario inmediato el Estrecho de Malaca (conjunción entre el Índico y el Pacífico a través del Mar del Sur de la China) “China sabe que para ejercer su hegemonía en Asia y en el resto del planeta, necesita que EEUU disminuya drásticamente su presencia en Asia. Eso se juega en el Mar del Sur de la China, por lo que estamos viendo tensiones evidentes.  El dominio de Taiwan se ha convertido en una pieza esencial.” indicó Piqué.

Para ilustrar la incertidumbre en el balance de poderes, señaló que, en el caso de producirse un enfrentamiento militar de ambas superpotencias en la zona, no está claro de antemano quien sería el ganador.

 Esta falta de certezas en la disputa por la hegemonía global obliga a que tanto China como EEUU necesiten construir alianzas. Por ello el gigante asiático ha acercado posturas con Rusia, país con que históricamente ha tenido numerosas diferencias, además de con otros países como Turquía e Irán, constituyendo lo que Josep Piqué define como los representantes de un mundo ligado a los modelos autoritarios de poder. EEUU por su parte, se ve en la obligación de fortalecer los vínculos con Europa, con el refuerzo de la Alianza Atlántica.

Por ello, afirma que “Europa es una pieza clave en todo este juego, pero solo puede jugar un papel importante si avanza en su proyecto político, que es un proyecto de integración. Ahí se juega el ser o no ser de Europa. Solo podemos ser un actor relevante si se percibe a los europeos como un sujeto político, eso implica cesión de soberanía y avance en la integración no solo económica sino política. Europa tiene que ser un proyecto político más allá de haber sido un proyecto económico.” 

Dentro de este verdadero ajedrez global, Piqué también destacó el papel de potencias emergentes como India, Brasil, México, Indonesia o el continente africano, e hizo especial hincapié en la importancia que debe cobrar Latinoamérica “América Latina tiene que tomar conciencia de su importancia estratégica. Los demás tenemos que ir viendo que esta importancia estratégica es clave en esta confrontación sistémica, porque el mundo será distinto si América Latina deriva hacia modelos autoritarios de poder.  América Latina tiene que hacer un esfuerzo en su propia integración y en aparecer frente al resto como un sujeto político en sí mismo.”