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Coincidiendo con el inicio del siglo XXI, se ha ido generando un movimiento educativo y social en relación a la inclusión sustentado en los principios de equidad e igualdad de oportunidades donde el aspecto fundamental no es que las personas y colectivos diferentes tengan que experimentar un cambio previo para poder ser aceptados, sino que es el sistema el que tiene que flexibilizarse para no excluir a ninguna persona por razones de género, etnia, procedencia, hándicap, enfermedad o religión. Aplicados al ámbito educativo, estos movimientos sociales en favor de la igualdad han dado lugar a una educación inclusiva, en la que prima el derecho a una educación de calidad para todos, en un mismo centro y aula, respetando la diversidad cultural e integrando, con las adaptaciones y apoyos necesarios, a los alumnos con necesidades educativas especiales.  

educación inclusiva

Principales barreras para la integración educativa

La educación inclusiva no es sencilla de llevar a la práctica debido a la existencia de una serie de impedimentos y barreras, de diversa índole, que producen situaciones de exclusión en las aulas:

Barreras políticas

Una de las principales barreras que impide la integración de una parte del alumnado en las aulas es la existencia de unas leyes educativas en ocasiones contradictorias y confusas. Por ejemplo, no existe una normativa clara sobre cuándo y cómo se deben realizar las adaptaciones curriculares o cuáles son los criterios que imposibilitan la inclusión de un niño en un aula ordinaria, siendo más conveniente que realice su escolarización en un colegio especial.

Barreras culturales

Aunque sea de manera inconsciente, se considera que los alumnos que pertenecen a culturas minoritarias por origen y etnia precisan de modos y estrategias diferentes de enseñanza. A pesar de las buenas intenciones del profesorado, en ocasiones se pueden llegar a producir un cierto nivel de discriminación en este tipo de alumnos.

Barreras didácticas

La excesiva competitividad en el aula, un currículo demasiado rígido o un tipo de organización de la clase y de las actividades donde no se potencia demasiado la cooperación y el trabajo en grupo, son algunos de los tics más habituales que impiden una verdadera inclusión e integración de todos los alumnos. La idea de grupo cohesionado y de comunidad no suele estar demasiado asumido ni entre los compañeros de clase ni tampoco entre los profesores. Otros problemas son la escasa o nula formación específica de los profesores en técnicas y metodologías de inclusión en el aula y ciertas actitudes poca abiertas al diálogo y el consenso entre las directivas de algunos centros.

Cómo superar los obstáculos

Las superación de las barreras que impiden el pleno desarrollo de una educación inclusiva es una cuestión que tiene que ver con el día a día en la escuela, el esfuerzo constante y la implicación de toda la comunidad educativa: profesionales, alumnos y padres. Implica cambios de mentalidades en todos los actores implicados, no sólo en los profesores, y una actitud más decidida de los responsables de la políticas educativas a la hora de proporcionar los recursos necesarios y de poner en marcha leyes y normativas que garanticen plenamente la igualdad de oportunidades en el aula.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia