Dr. Jesús González Moreno - VIU
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Dr. Jesús González Moreno: Resiliencia ¿Qué es? ¿Para qué sirve? Y ¿Cómo podemos desarrollarla?

La resiliencia se ha convertido en un término muy ubicuo. En cosa de pocos años ha pasado de ser un concepto prácticamente limitado a ambientes académicos y de profesiones relacionadas con el comportamiento humano, a aparecer en tertulias, artículos y videos motivacionales en redes sociales. Sin embargo, como suele ser el caso cuando se produce una popularización explosiva de algo, se genera mucho ruido y distorsión a su alrededor. Este es el caso con la resiliencia, alrededor de cuya definición y aplicación existe una notable imprecisión a nivel de tratamiento mediático e imaginario popular, llegando a ser utilizado como un término muy amplio que muchas veces se confunde con otros conceptos o incluso se utiliza de manera inadecuada, fomentando conductas totalmente opuestas a las que la verdadera resiliencia genera.

Para contribuir a arrojar luz sobre el significado, beneficios e importancia de la resiliencia, y aprender cómo desarrollarla, nos pusimos en contacto con el Dr. Jesús González Moreno, director de la Maestría Oficial en Dirección Sanitaria y Gestión Clínica y de la Maestría Oficial en Psicología General Sanitaria de VIU e IP del grupo de investigación GEROPSIE de la Universidad. El Dr. González Moreno es doctor en Psicogerontología, licenciado en Psicología, máster universitario en intervención psicológica en ámbitos sociales y máster interuniversitario en metodología de las ciencias del comportamiento y de la salud.

¿Qué es la resiliencia?

La resiliencia es una capacidad humana para enfrentarse a un evento adverso, traumático, violento o muy estresante, adaptándose a esa situación con resultados positivos. Por tanto, una persona resiliente muestra flexibilidad en situaciones poco favorables y desarrolla conductas positivas ante estas, manteniendo el foco en un futuro mejor. Vendría a ser el mito del “ave Fénix” aplicado a la psicología, esa capacidad de funcionar bien pese a la adversidad, de renacer de las cenizas.

Podemos encontrar ejemplos en eventos recientes que son fácilmente reconocibles por todos. Por ejemplo, durante la pandemia las personas mayores que estuvieron solas y aisladas mantuvieron buenos niveles de estrés y de estado de ánimo, adaptándose con facilidad a la nueva situación.

¿Para qué sirve? ¿Qué beneficios tiene?

Esta capacidad sin duda nos permite resolver en mayor medida los problemas, enfrentar nuevos retos, ser más optimistas, enfocar nuestros recursos hacia el futuro para la consecución de nuestras metas y estar más satisfechos con la vida.

Entre los beneficios asociados a esta habilidad están tener menos tendencia a sufrir depresión, mantener mejores relaciones con los demás, tener un mejor autoconcepto, tener mayores responsabilidades, ser más exitoso en el trabajo e incluso hay estudios que hablan de una relación con tener una mejor condición física.

¿Se puede entrenar? En caso positivo ¿Cómo?

La resiliencia es una habilidad innata en algunas personas, no obstante, se puede impulsar y desarrollar.

Algunos de los consejos para ser más resilientes serían:

  1. Se realista y practica el optimismo: Está claro que es inevitable que ocurran cosas negativas, y hay que ser realistas en asumirlo. Pero también es verdad que cambiar como reaccionamos a esos eventos y que hacemos en esas situaciones si que está en nuestras manos. Hay que ser optimistas, quizás actuar de forma distinta nos aporte resultados más positivos.
  2. Acepta los cambios y no personalices los fracasos. Los cambios ocurren en cualquier momento, y pueden afectar nuestros planes, proyectos o metas. No podemos culparnos de que todo no salga como esperamos.
  3. Aprende del pasado y recuerda tus éxitos. Posiblemente en el pasado hayas pasado por situaciones difíciles y las has superado, enfocarte en esas experiencias exitosas te puede ayudar a marcar el camino para reconocer estrategias de resiliencia propias.
  4. Apóyate en los demás. Tener una red familiar, de amistades y contactos fuerte puede ofrecer apoyo y ayuda en momentos de necesidad. Además, esto puede ser recíproco, ayudar a los demás nos hará vernos más fuertes y capaces.
  5. Vigila tu autocuidado. Debemos ser conscientes y cuidarnos, atendiendo a nuestras necesidades y deseos, gestionar nuestro estrés, practicar actividades estimulantes y atractivas para nosotros, así como buscar momentos o actividades que nos ofrezcan descanso y paz.
  6. Se valiente. Toma decisiones importantes, sal de la comodidad y afronta los problemas. Descúbrete y proyecta una mejor versión de ti.

En definitiva, descubre que actividades pueden ayudarte a construir una táctica personal para desarrollar la resiliencia.

Y si la situación te supera, te afecta a tu vida diaria o se mantiene durante demasiado tiempo, no lo dudes y acude a profesionales de la psicología y de la salud mental.

¿Qué importancia tiene la resiliencia en nuestras sociedades actuales? ¿Qué ventajas tiene una persona resiliente frente a una que no lo es en campos como el laboral, por ejemplo?

Actualmente en nuestras sociedades nos enfrentamos a una infinidad de eventos estresantes, y tener esa capacidad de poder sobrellevar y crecer ante la adversidad es sin duda una gran habilidad, cada vez más necesaria ante un mundo cambiante: pandemias, cambio climático, crisis económicas- sociales, conflictos y un mundo globalizado donde cada vez nos afectan más todas las cosas que ocurren hasta en un punto lejano del planeta.

Una persona resiliente va a ser capaz de enfrentarse mejor a los problemas y los cambios, por tanto, esto favorecerá la adaptación a entornos laborales dinámicos y cambiantes, así como mejorará nuestro rendimiento y resultados. Y esto puede aplicarse perfectamente también al ámbito deportivo o al ámbito académico.

¿La resiliencia puede llegar a ser negativa? ¿Puede ser malentendida y llevarnos a tolerar o adaptarnos a situaciones o circunstancias que deberíamos rechazar?

La resiliencia es una habilidad que tiene mucha relación con el asertividad, ya que nos permite expresar nuestros sentimientos y opiniones, por tanto, no puede resultar negativa ni hacernos aceptar situaciones o circunstancias con las que no estamos a gusto. Eso si, no debemos confundir esta habilidad con tener que estar siempre bien, felices, activos o ver la vida perfecta. La resiliencia es todo lo contrario, es ser realistas y afrontar las situaciones de la mejor forma posible, y eso a veces pasa por tener momentos de estar mal, de fracasar o de admitir que todo no es perfecto y que debemos adaptarnos a ello.

Emilio Vivallo
Emilio Vivallo-Ehijo

Equipo de Comunicación de la Universidad Internacional de Valencia.