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Las herramientas tradicionalmente utilizadas en la industria se han abierto tanto económicamente, rebajando sus licencias, como desde su concepto y diseño, ofreciendo multitud de tutoriales y una curva de aprendizaje más asequible para el usuario novel. Los motores gráficos han allanado sobremanera los desarrollos, antaño tan tediosos. Entre ellos, destaca mucho Unity 3D, el cual, pese a su nombre, es perfectamente válido para entornos bidimensionales. Los juegos de Unity han sido probablemente la semilla de la burbuja indie de la última década, así como de la de los móviles, que, por sus limitaciones, precisan de tiempos de desarrollo y equipos mucho menos pomposos que el mercado tradicional. A continuación, veamos qué funciones hacen de Unity un software tan solvente.  

Entorno intuitivo y productivo

El entorno de Unity es uno de sus mayores aciertos, permitiéndonos crear simples prototipos con muy poco esfuerzo. De hecho, muchos aconsejan su uso para probar y descartar conceptos arriesgados. El software simplifica muchas tareas, como la importación de objetos en un abanico de formatos compatibles.

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A nivel gráfico, los resultados potenciales no llegan a las cotas de bestias como Unreal Engine y CryEngine, pero sí son notables sin necesidad de configuraciones complejas ni expertos en iluminación. Como lenguajes de programación, permite combinar scripts en C# y en JavaScript, que se unen a la edición visual en el entorno principal para un flujo de trabajo rápido y efectivo.  

Juegos de Unity para cualquier plataforma

Una de las mayores tareas en los desarrollos de antaño consistía en adaptar el juego a otro hardware, lo que consistía, en ocasiones, en rehacer la práctica totalidad del juego. Unity automatiza las partes más cargantes del proceso de los ports. El enfoque del motor es el más multiplataforma del mercado, permitiendo empaquetar los proyectos para más de 25 plataformas distintas, derribando problemas de compatibilidad entre sistemas operativos, consolas y móviles, y abrazando nuevas tecnologías como la realidad virtual. Además, el complemento Unity Web Player permite la ejecución de juegos desde cualquier navegador moderno vía HTML5, sin necesidad de descargar nada.  

La Asset Store cambia las reglas del juego

La Asset Store eleva la versatilidad del programa a la enésima potencia. La fortaleza y volumen de su comunidad, además de llenar los foros de tutoriales y ayuda, también se ha volcado en ofrecer una copiosa oferta de plugins a precios bajos que recorten el tiempo de desarrollo. En la tienda se pueden hallar desde paquetes de modelos 3D, animaciones, sistemas de partículas o shaders, hasta extensiones del editor, scripts preconfigurados e incluso proyectos completos (por ejemplo, una base para crear un plataformas 2D).   El último pilar del éxito de la abundancia de juegos de Unity está en el precio del programa: gratis. Sin demos y sin comisiones, la licencia de uso comercial no cuesta nada para particulares o empresas, siempre y cuando se cuente con ingresos anuales inferiores a 100.000 $. Superada esa cifra, Unity Technologies nos insta a usar Unity Pro, que, por un precio de 125 $ al mes, ofrece mayor soporte y opciones como sockets para funciones online. En el máster en diseño y desarrollo de videojuegos de VIU impartimos clases sobre Unity y las herramientas, tanto de programación como de diseño, para volcar contenido en él.  

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia