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Videojuegos como Fortnite, Horizon Zero Dawn y sagas tan famosas como Mario, God of War, CoD: Black Ops 4, Metal Gear Solid, Destiny II o Grand Theft Auto comparten una cosa en común, son superventas y todo el mundo los conoce. Sin embargo, para que estos juegos sean un éxito deben pasar un proceso llamado test beta para llegar al nivel de calidad que requieren las obras maestras.

Una de las fases más importantes en el desarrollo de los videojuegos es la fase de pruebas, el conocido test beta o beta testing. Y es que de poco vale acertar en el diseño, en la producción, la concepción, la planificación y el marketing si no corregimos y pulimos errores que distinguen un juego normal de un superventas.

 

Los usuarios y los test beta, una combinación mortal

 

El mundo de la informática, el software y los videojuegos tienen en el test beta una especie de prueba del algodón. Y es que las pruebas finales de un software permiten averiguar muchas cosas del mismo, por ejemplo, se puede comprobar el resultado final, la calidad de las operaciones, cómo interactúa con el hardware, la usabilidad, etcétera.

Si tenemos en cuenta que un videojuego funciona usando un programa de software y que se comunica con una máquina (PC o consola) a través de unos dispositivos de entrada y salida (mandos, teclado o ratón) es imprescindible comprobar que todo funciona correctamente.

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Todos los procesos deben estar coordinados, la velocidad debe ser fluida, los gráficos y la música tienen que funcionar bien, los personajes deben moverse y actuar normalmente y el videojuego no puede tener bugs ni fallos de ningún tipo.

Por ello, una de las claves para que un videojuego sea una obra de arte es usar beta test abiertos y cerrados y aprovecharse de las sugerencias de los beta tester.

Además, para enganchar más a los usuarios los estudios desarrolladores de videojuegos suelen lanzar una versión beta del juego que no deja de ser un test beta final. Esta prueba final ofrece una serie de ventajas tanto a la empresa diseñadora como a los aficionados.

Aumenta el llamado efecto “hype”, es decir, sube las expectativas del videjuego ya que nos ofrece jugarlo antes que salga a la venta y así se puede valorar su compra o no. En la mayoría de los casos, esto es un éxito asegurado ya que si todo está bien y el producto es bueno engancha a la audiencia y aumenta las futuras ventas del videojuego.

Por otro lado, ayuda a los desarrolladores en la creación y diseño final del videojuego ya que los usuarios detectan errores en la fase de pruebas que no se habían detectado previamente.

 

¿Cuáles son las ventajas que ofrece un beta test?

A pesar de que mucha gente piensa que los beta test son pruebas finales que nos dicen los fallos de concepción y errores que tiene un videojuego estos también se pueden hacer durante todas las fases de desarrollo (creación, diseño, planificación, producción y distribución) de un videojuego usando prototipos y/o versiones parciales del software.

La posibilidad de usar pruebas en todas las fases de desarrollo mejora la calidad del producto final, reduce los errores, permite compilar mejor los bugs de carácter funcional y comprobar que el trabajo de los creativos (diseñadores, músicos y programadores) es el adecuado.

Además, permite que cumple con el contenido, las funcionalidades y los requisitos para aprobar su venta en las tiendas de las distintas plataformas (PlayStation Store, Microsoft Store Online, etcétera) que comercializan los videojuegos.

  H2 ¿Vale todo el mundo para ser beta tester?

Las características de un probador de juegos son las siguientes: tener un amplio conocimiento de videojuegos, ganas de trabajar y probar juegos, además saber inglés en un nivel medio y por supuesto, controlar de informática. Además de adquirir estas habilidades debemos tener en cuenta que el mercado anglosajón tiene más salida que el español.

Lo bueno es que el perfil de beta tester es bastante flexible y puede realizar funciones o  combinarse con otros perfiles más técnicos.

En resumen, un beta test es un proceso necesario en el desarrollo de los videojuegos y el software. Si no fíjate en Gmail, estuvo desde 2004 a 2009 en fase beta, y es que pasaron cinco años hasta alcanzar la fase de producto final y convertirse en uno de los gestores de correo más usados del mundo.

 

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia