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Las redes inalámbricas son hoy tan populares que no nos damos cuenta de lo mucho que dependemos de ellas. Todo lo que nos rodea hoy en día está conectado. Y la mayoría de las veces lo hace sin necesidad de cables. Podemos encontrar otros tipos de redes aún funcionando, pero estas están siendo sustituidas por los sistemas sin cables a un ritmo espectacular. Todos sabemos lo que es una red inalámbrica, aunque es posible que desconozcamos que existen varios tipos diferentes.  

La incursión de las redes inalámbricas en la comunicación

En realidad, llevamos utilizando sistemas inalámbricos desde hace mucho tiempo. Los receptores de radio y televisión, por ejemplo, reciben ondas electromagnéticas. Gracias a ellas, podemos circular con nuestro vehículo o caminar por la calle escuchando nuestra emisora favorita.

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  No obstante, la comunicación personal era algo diferente. Las llamadas telefónicas solo podían hacerse a través de un dispositivo con cable. Y las redes informáticas también dependían de ello para comunicarse. Con la llegada de dispositivos como los teléfonos móviles, hubo un cambio en esto. Las redes inalámbricas irrumpieron con fuerza, avanzando rápidamente hasta el punto de que hoy contamos con ellas para estar conectados. Actualmente podemos utilizar auriculares y micrófonos parta hablar sin necesidad de cables. Podemos enviar documentos a la cola de la impresora a distancia y hasta podemos escribir sin que el teclado esté conectado al ordenador de forma tangible.  

Tipos de redes inalámbricas

Podemos distinguir varios tipos de redes inalámbricas. Aunque en la práctica no notemos la diferencia, cada una de ellas tiene sus particularidades. Las redes WAN se caracterizan por ser capaces de cubrir grandes áreas. Por ello, instituciones como universidades o gobiernos las utilizan para crear una red única. A través de satélites o antenas se pueden conectar varios puntos distantes. La ventaja de estas es sobre todo económica, ya que se puede crear una red rápidamente a través de bases terrestres que hacen de repetidor y receptor. Las redes WLAN, de las que hablamos hace poco, son probablemente las más conocidas. Estas redes permiten conectar varios equipos en una ubicación cercana. Con ella se pueden compartir dispositivos como impresoras, así como archivos y otros recursos. Este tipo de red se vale de señales de radio entre los 11 y los 54 Mbps. Son las redes que se usan en unidades móviles, bibliotecas e instalaciones de este tipo. Por otro lado están las redes inalámbricas PAN o redes personales. Estas comunican equipos a escasos metros unos de otros. Ejemplo de estos tipos de redes son el Bluethoot o las instalaciones domóticas. Pueden conectarse todos los ordenadores y móviles dentro de una vivienda, usando únicamente un solo emisor.  

Ventajas de una red inalámbrica respecto al cable

Los beneficios que tienen estos distintos tipos de redes respecto a otras, como las Ethernet, son evidentes. Para empezar, las redes inalámbricas son mucho más versátiles que las de cable, y por tanto más fáciles de adaptar a las necesidades que tengamos. Además, ofrecen una movilidad que una Ethernet convencional es imposible que tenga. En cuanto a las prestaciones, los sistemas inalámbricos son cada vez más veloces. De modo que cubre con creces las necesidades de comunicación. Los costes de instalación de una red sin cables están muy por debajo de lo que cuesta cablear una superficie. Además de simplificar las tareas para colocar un sistema que permita conectar los equipos. Gracias a las especificaciones unificadas del estándar actual, todos los dispositivos pueden conectarse mientras dispongan de tecnología adaptada para ello. Por tanto, se puede tener un smartphone con acceso a una impresora, unos auriculares y un micrófono. A la vez que acceder a los archivos de este desde un ordenador. O subirlos a la nube y compartir con otros dispositivos.  

Redes Mesh

Pero hay más tipos de redes inalámbricas, algunas de ellas poco conocidas. Las redes Mesh, o redes de malla, por ejemplo. Estas redes funcionan de un modo similar al que lo hace la propia Internet. Varios nodos se conectan entre sí, formando una malla de comunicaciones. Cuando uno de estos nodos falla o se satura, la propia red se encarga de canalizar la señal por la mejor ruta. Por ello, se utiliza en sistemas de uso militar o redes de emergencia. Son relativamente económicas, y para ampliarlas basta con incorporar otros nodos. En algunas ciudades se usan para ofrecer puntos de acceso a Internet en parques y otros lugares públicos.  

¿Es el WiFi un tipo de red?

Cuando hablamos de redes inalámbricas, es normal que aparezca siempre la palabra WiFi. Aunque no se trata de un red en sí misma, pese a que permita conectar dispositivos sin ayuda de cables. Este es un aparato que facilita la interconexión de todos ellos a Internet. Pero no es uno de los tipos de redes inalámbricas, sino una herramienta que se vale de ellas. Podemos decir que el WiFi es un emisor de redes, que distribuye la conexión de una red ADSL o de fibra óptica, convirtiéndola en ondas de radio frecuencia. Por ello, es normal encontrarnos con routers capaces de conectar un ordenador por Ethernet, y a la vez equipos con WiFi. Dependiendo de la potencia del dispositivo emisor, de si está en un punto abierto o hay obstáculos de por medio, el alcance varía. Por ello, es posible que haya problemas de conexión en determinados casos. También hay un elemento importante cuando se utiliza WiFi. Se trata de la seguridad, ya que las contraseñas de algunos routers son fáciles de violar. Además, en redes abiertas se puede poner en peligro la información de los equipos conectados. Por ello, se recomienda extremar la precaución y hacer ajustes para que nadie que no esté autorizado pueda acceder a ello.  

Las redes inalámbricas, clave para crear ciudades inteligentes

Las smartcities o ciudades inteligentes evolucionan en parte gracias a la incorporación de las redes sin cable. Las infraestructuras se pueden actualizar de manera mucho más rápida y efectiva, lo cual hace que el avance sea ya imparable. Además, con la llegada de las redes 5G todo apunta a que llegaremos a un punto de conexión impensable hace unas décadas.  

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia