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Muchas series y películas tratan sobre la criminalidad (CSI, por ejemplo) y hemos visto miles de veces cómo resuelven casos con la ayuda de un psicólogo. Se trata de la psicología criminal. Por otro lado, desde hace un tiempo los ataques terroristas que se viven en todo el mundo han supuesto que la psicología criminal cobre especial importancia para entender a los delincuentes, saber cómo piensan y capturarles. Por lo tanto, la psicología criminal se ha convertido en un importante instrumento para la administración de justicia.

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La diferencia entre la psicología criminal y psicología forense

La psicología, en general, estudia el comportamiento humano en diversos ámbitos como el laboral, el social o el de la justicia. En este último ámbito no debemos confundir la psicología criminal y la forense, ya que aunque ambas sirven a la justicia son diferentes:

  • La psicología forense estudia la conducta y los procesos mentales de terminadas personas (presuntos delincuentes) para poder realizar un informe y testificar en un juicio sobre ese informe. El trabajo del psicólogo forense se centra más en el delincuente.
  • La psicología criminal, llamada también criminología, estudia el comportamiento de las personas que han cometido un delito y tratan de entender el por qué y el cómo. Es decir, estudia las conductas delictivas, los tipos de delincuentes y el fenómeno de la delincuencia en el ámbito de la sociedad. El trabajo del psicólogo criminal se centra en la víctima y en el delincuente.

La psicología criminal trata de averiguar qué es lo que impulsa a una persona a cometer un delito y por qué el castigo (la privación de libertad) no le hace renunciar a su voluntad de delinquir. Es decir, se realiza un psicodiagnóstico que permite establecer el tratamiento adecuado para cada paciente de forma que se facilite su reinserción.  

Cómo se evalúa a un delincuente

Para conocer las motivaciones de un delincuente a través de la psicología clínica se pueden utilizar varios elementos como: la historia clínica, los tests de inteligencia, las entrevistas etc. Cada elemento permite analizar a la persona y tratar de entender sus actitudes e inclinaciones. Existen varios factores que pueden influir en el comportamiento de una persona:

  • Factores genéticos y biológicos. Temperamento, predisposición a determinadas enfermedades etc.
  • Factores ambientales. Entorno de la persona durante su infancia, tipo de educación, desarrollo de la persona.
  • Factores sociales. Comportamiento de la persona en sociedad, relaciones con otras personas de su entorno.

Una vez que se evalúa la conducta de la persona se decide cuál es el mejor tratamiento a seguir para lograr:

  • Atenuar su agresividad.
  • Hacer que sea consciente de su comportamiento.
  • Favorecer las relaciones interpersonales.
  • Lograr que atenúe sus impulsos.
  • Enseñar al individuo a decir lo que piensa, lo que le preocupa o lo que siente.

En un centro penitenciario estos objetivos pueden ayudar a lograr que el interno tenga más posibilidades de readaptarse y vivir en sociedad una vez que salga de la cárcel.  

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia