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El 68% de las series infantiles emitidas en horario de máxima audiencia contenía algún tipo de acto violento y sobre el tiempo total analizado,el 67%

Varón, adulto, apariencia humana, acción individual, personaje habitual y con papel de bueno son las características del perfil del agresor

La violencia más habitual es la física (38%, seguida de la que emplea armas u objetos (29,07%), la no verbal (12,77), amenazas (11,50) y verbal (8,62%)

Las consecuencias no se perciben un 84% de las ocasiones

 

Un Trabajo de Fin de Máster presentado en la Universidad Internacional Valenciana (VIU) que analiza un total de 19 series de dibujos animados en las dos principales cadenas temáticas de la TDT dirigidas a público infantil demuestra que trece de ellas han contenido algún acto violento y seis han carecido de manifestaciones violentas.

La autora del trabajo es Alejandra Benítez, maestra en la especialidad de Educación Infantil y alumna del Máster de Prevención e Intervención Psicológica en Problemas de Conducta en la Escuela impartido por la VIU, la primera universidad audiovisual, online e interactiva de España. El Trabajo de Fin de Curso ha sido dirigido por la profesora Rosa María Conty.  El estudio de Alejandra Benítez, Premio Extraordinario en la diplomatura Maestro, especialidad Educación Infantil, es un análisis detallado de las dos cadenas temáticas de la TDT con mayor interés entre el público infantil de acuerdo con los datos de audiencia. La elección de la programación estudiada se ha centrado únicamente en series de dibujos animados y no cualquier otro tipo de serie, aunque también estuviera dirigida al público infantil, fijando como criterio su emisión en las franjas horarias de máxima audiencia infantil de niños de 4 a 12 años. Con los datos de los informes sobre audiencia los horarios considerados fueron de 14:15 a 18:00 horas y de 20:15 a 23:15 horas.

Por lo tanto, la primera conclusión es que un 68% de las series infantiles contiene algún tipo de acto violento, en concreto, un total de 313 actos de diversas tipologías y características. Estos actos se han encontrado tras analizar 7 horas, 42 minutos y 30 segundos de programación. Si se realiza la división del total de los datos entre los minutos observados, significa que se produce menos de un acto violento por minuto.

Para concretar más el porcentaje sobre la cantidad de violencia mostrada, el estudio concluye que un total de 2 horas y 5 minutos no han contenido ningún tipo de violencia, ya que este tiempo corresponde a las series que carecen de signos violentos. El tiempo de las series calificadas como las que contienen actos violentos es de un total de 5 horas, 37 minutos y 30 segundos por lo que en estas se calcula que la emisión de una manifestación violenta tiene lugar cada 55 segundos. Así, al total de tiempo de las series que han mostrado violencia, debemos restar un total de 28 minutos y 7 segundos, en los cuales no se han expuesto estos actos. Por lo tanto, el tiempo total sin violencia es el 33% del analizado.

De acuerdo con los actos violentos analizados, puede extraerse las características del perfil del agresor. Analizando el sexo, edad, apariencia, acción individual o en grupo, personaje y calificación del rol, los porcentajes mayoritarios que asocian al autor de la agresión son varón (87,85%); adulto (49,84%); apariencia humana (54,31%); acción individual (92,97%); es un personaje habitual en la serie (40,25%) y desempeña el papel de bueno (44,72%). En relación al perfil de la víctima, es varón (91,69%); adulto (45,68%); apariencia humana (57,82%); individual (82,42%); protagonista (47,92%) y bueno (58,14%).

Otro de los parámetros analizados corresponde a las características de los actos violentos, lo que lleva a determinar qué tipo de conducta violenta es la más frecuente y cuáles son sus consecuencias. La más habitual es la violencia física (38,01%), seguida de la que emplea armas u objetos (29,07%), la no verbal (12,77%), las amenazas (11,50%) y verbal (8,62%). El empleo de armas u objetos se debe al uso de poderes como rayos o elementos similares, que muchos personajes poseen y puedan usarlos contra sus rivales o para defenderse. Sobre las consecuencias, en un 84,02% no aparecen y en un 15,97% de las ocasiones el daño es físico, generalmente leve.

Entre las conclusiones del trabajo, la autora destaca, en primera instancia, que la violencia sigue estando muy presente en uno de los medios de comunicación que más alcance posee, es decir, la televisión, por lo que continúan, a pesar de las advertencias de los especialistas a las autoridades responsables de los contenidos, emitiéndose contenidos violentos que podrían perjudicar a los niños, más cuando dichos contenidos se exponen en los programas dirigidos a la infancia y en las horas en las que un mayor número de ellos se dispone a ver la televisión.

El Trabajo de Fin de Máster, respecto a otros estudios e hipótesis relacionados con el perfil del agresor, muestra como principal diferencia el papel de bueno que desempeña en los casos analizados. El estudio concluye que el hecho de que las acciones violentas estén protagonizadas y recibidas por personajes con apariencia humana al igual que actualmente no tengan el rol tan definido (ni buenos ni malos), se convierte en un estímulo peligroso para los niños, ya que podrían identificarse con ellos, por el hecho de apreciar la violencia de un modo más real.