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La sociedad de la información, comunicación y conocimiento, en la que nos vemos incluidos como consecuencia de la extensión del uso masivo de diversos dispositivos en cada una de las esferas de nuestras vidas, ya sea a nivel particular o bien en el uso laboral y profesional, ha provocado notables cambios en el comportamiento de las personas.

Si las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICS) nacieron como un instrumento de ayuda, entendido este como aquel conjunto tecnológico que permite al individuo la adquisición, producción, almacenamiento, tratamiento, comunicación, registro y presentación de informaciones, a través de diversos medios (voz, imagen, datos, etc.), en la actualidad su uso viene asociado a las facetas sociales, culturales y económicas de una comunidad, de empleo masivo y perfectamente integrado.

La telefonía móvil consiste en la forma de comunicarse a través de dispositivos que no están conectados mediante cables a una red fija. El medio de transmisión es el aire y los mensajes se envían por medio de ondas electromagnéticas. Este sistema de comunicación emplea un dispositivo inalámbrico electrónico que se utiliza para acceder y hacer uso de los servicios de la red de telefonía móvil.

El empleo masivo de un dispositivo socialmente aceptado tiene una incidencia clara sobre los trabajadores y sus condiciones de trabajo. En especial como factor de riesgo por la interacción que provoca su uso con otros equipos y el fuerte impacto que psicológicamente trasmite a los trabajadores, en forma de fatiga mental y física, con consecuencias notables, desencadenantes de errores y accidentes de trabajo.

Prueba de ello son los datos de siniestralidad del informe sobre seguridad vial, que indica que el uso del teléfono móvil causa alrededor del 26 % de los accidentes de tráfico en todo el país. En la mayoría de los casos, estos accidentes de tráfico parecen ser causados por conductores que se distraen porque están hablando por el “manos libres” o mediante el teléfono móvil. El informe afirma que alrededor del 5 % de los accidentes de tráfico relacionados con teléfonos móviles se producen debido a los mensajes de texto, mientras que la mayoría son causados por hablar por el teléfono móvil. Todos los estudios realizados confirman que hablar por el móvil es más peligroso que mandar los mensajes de texto en gran parte porque el peligro es la distracción, y no simplemente mirar la carretera.

Los factores de riesgo a los que se encuentran expuestos los trabajadores son numerosos, de entre los que resultan destacables los llamados riesgos emergentes, en especial aquellos derivados del uso de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC).  Además de su número, los constantes cambios de los equipos y de las condiciones de trabajo, modifican el panorama preventivo de actuación.

En el espacio europeo los movimientos demográficos afectan cada vez más al perfil de los trabajadores (la edad, su ámbito competencial, la formación, etc.). La incorporación masiva de las nuevas tecnologías reorienta los sectores productivos tradicionales (industria, minería, etc.) hacia los nuevos servicios basados en el empleo de herramientas informáticas.

Los nuevos retos en materia de salud y seguridad en el trabajo aprobados por la Comisión Europea en el Marco Estratégico de la Unión Europea (2014-2020), enfatizan entre otros un refuerzo en la capacidad preventiva de actuación de las PYMES, donde destaca la mejora de la prevención hacia las enfermedades relacionadas con el trabajo combatiendo los riesgos existentes, la producción de nuevos riesgos, y en especial los denominados emergentes.

Los expertos prevén la aparición de efectos derivados de las nuevas tecnologías en los campos de la información y comunicación, biotecnologías e ingeniería genética, robótica, nanotecnologías y nuevas energías. Las TIC producirán a corto plazo lugares de trabajo más flexibles, oficinas virtuales y teletrabajo.

Existe un compromiso de los poderes públicos, recogido en el documento de la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2015-2020 y diseñado por el Gobierno, las Comunidades Autónomas y los Interlocutores Sociales, para responder a la demanda de una sociedad cada vez más sensibilizada y exigente con la seguridad y salud en el trabajo como parte fundamental del bienestar social.

Dar respuesta a los nuevos retos, como en este caso los dispositivos móviles, es tarea imprescindible de todos los interlocutores quienes deben de alcanzar el debido consenso que permita a los poderes públicos ordenar sus actuaciones de forma coherente y eficiente.

A la hora de efectuar un análisis sobre los riesgos que pueden generar el uso del teléfono móvil debemos observar distintas facetas de la actividad. Por un lado, distinguir cuándo el uso es imprescindible para la tarea o bien se emplea para uso personal. Además, debe observarse en ambos casos como interactúa el uso del dispositivo y como afecta a las funciones encomendadas, y con ello diferenciar las consecuencias físicas o psíquicas en el manejo del equipo, ya que las medidas a adoptar, tanto en el plano preventivo como en la exigencia de responsabilidades, presentaran distintas formas en función de todos los factores expuestos.

En primer lugar, la telefonía móvil facilita la comunicación entre las personas. Si se trata del plano profesional, permite la interconexión entre trabajadores para dar respuesta a problemas, establecer instrucciones, realizar controles y verificar la situación de personas, instalaciones y procesos.

A nivel particular también se facilita la comunicación, en especial cuando precisamos conocer el estado de familiares enfermos, así como medio de proximidad para conciliar la vida familiar y la laboral.

En la interacción con la actividad, es importante observar cómo afecta a las tareas o funciones encomendadas. Así, habría que analizar el tipo de puesto de trabajo y las concretas tareas asignadas al trabajador. Respecto a sus consecuencias, ya hemos indicado los diversos orígenes que pueden materializarse, dónde sus efectos más destacables tendrían un origen tanto físico como psíquico.

Las medidas de prevención frente a las situaciones de riesgo descritas variarán en función del supuesto a cuya resolución se encamine. Las acciones preventivas irán dirigidas a la formación preventiva en el manejo del uso del teléfono móvil; la información preventiva sobre las indicaciones de espacios habilitados o limitaciones en el empleo del teléfono móvil; la exigencia de responsabilidades; una vigilancia de la salud específica que determine como afecta física y psíquicamente al trabajador el empleo del dispositivo.

 

Enlaces relacionados:

Economía Digital 13-4-2013: Enganchados al móvil, el nuevo riesgo laboral. Disponible en:

http://www.economiadigital.es/es/notices/2013/04/enganchados_al_movil_el_nuevo_riesgo_laboral_40187.php

 

Dr. Javier Navarro Aparicio, profesor del Máster Universitario en Prevención de Riesgos Laborales