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Desde que Benjamin Franklin estudiara la electricidad en el siglo XVIII, siempre han existido personas con ganas de aprender y controlar el flujo de cargas eléctricas. Pero la falta de tiempo, recursos o conocimiento sobre este fenómeno las había echado para atrás. De la curiosidad que suscitan los circuitos a la voluntad de construir uno hay un océano de por medio. Arduino es el puente que cruza este océano.  

¿Qué es Arduino?

Arduino es un controlador lógico programable. Está compuesto por una familia de placas electrónicas y su homónimo software open-source que aboga por la facilidad de uso y promulga la filosofía DIY (Do It Yourself). Si has oído hablar de Nintendo Labo, la última genialidad de la gran N, piensa en Arduino como su predecesor humilde, menos comercial, pero más educativo e infinitamente versátil. Los proyectos con Arduino están pensados para que cualquiera pueda construir su artilugio electrónico sin demasiadas complicaciones, pero aprendiendo en el proceso cómo funciona lo que está construyendo, desde los principios de la electricidad hasta las órdenes del procesador. Ése es su principal argumento de venta, y funciona a las mil maravillas gracias a la simbiosis de hardware y software que pone a nuestra disposición.

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Gracias a la aceptación que ha tenido en el mercado, además de varias placas a diferentes precios, se pueden encontrar accesorios de todo tipo que van más allá de unos simples LEDs para un semáforo: pantallas, ventiladores, mandos, alcoholímetros, sensores de movimiento, motores, detectores de metal, altavoces... Casi cualquier componente que imaginemos tiene su versión “add-on” para Arduino. En cuanto a programación, el entorno de desarrollo usa Processing, una variante de C++. Crear proyectos con Arduino es una excelente forma de aprender a programar desde la calculadora o el interruptor más sencillos.  

Proyectos con Arduino para inspirarse

La versatilidad de Arduino es sin duda su aspecto más interesante. Estos son algunos de los géneros de proyectos más comunes que se desarrollan en la plataforma:

  • Robótica. Probablemente los proyectos con Arduino más llamativos para niños, los brazos mecánicos, drones voladores o robots teledirigidos son una de las vertientes más comunes de la plataforma.
  • Música. El género musical es otro de los más concurridos. Convertir nuestros inputs en frecuencias musicales es muy satisfactorio, así como jugar con grabadoras y, para quienes quieran ir más lejos, programas que analicen el audio y lo interpreten para múltiples fines.
  • Domótica. A todos nos gusta dar un toque geek a objetos cotidianos. Con una placa Arduino y el sensor adecuado, la automatización de ciertas tareas está al alcance de cualquiera. El internet de las cosas es otra vertiente común en Arduino, aunque su mayor uso parece ser en dispensadores de alimento para felinos.
  • Videojuegos. Los proyectos con Arduino difícilmente recrearán un juego capaz de competir con cualquier producción realizada con un motor dedicado, pero la gracia que tiene fabricar una portátil desde la pantalla hasta los inputs de los botones no tiene precio. En PragProg nos enseñan a configurar un nunchuck de Wii para leer sus inputs. Los desarrolladores de videojuegos hallarán en Processing una vía de entrada al lenguaje C++ con unos scripts que siguen una estructura muy parecida que ayuda a familiarizarse con el código.
  • Todo lo que puedas imaginar. Hay casi tantos proyectos con Arduino como productos en Amazon. Si eres un entusiasta de la circuitería, lo tendrás complicado para no echarle el ojo a uno y querer fabricarlo con tus propias manos.

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia