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Una de las características que define a muchos de los directivos de hoy es que se encuentran “perdidos” en un entorno de transformación tan importante como el actual. Algunos han reaccionado a tiempo y han encontrado en la formación para directivos las claves que necesitaban para reestructurar el enfoque que tenían sobre sus empresas. A otros, los cambios les han llegado demasiado rápido y no han podido darse cuenta a tiempo de que los modelos de dirección tradicionales ya no sirve para esta nueva era.

 

¿En que se basa la formación para directivos?

Las empresas necesitan cada vez mayor flexibilidad y adaptación. La crisis económica ha reducido mucho la demanda de consumo, ha aumentado la competencia, y los precios, a la baja, obligan a ajustar mucho los márgenes de rentabilidad. La formación para directivos puede ofrecer ayuda para los dos grandes retos de la dirección en el ámbito empresarial.

  • Potenciar la reflexión y el análisis a través de las diferentes situaciones y escenarios. Esto ayuda a entender mejor las situaciones. Entender que es necesario innovarse y ser creativo. Adquirir una visión global para rediseñar nuestro modelo de negocio y comprender que los clientes son cada vez más exigentes y que hay que adaptarse a ellos y sus necesidades.
  • Aprender a negociar, liderar y dirigir. Acciones que debe realizar cada día cualquier empresario, gerente o directivo. Los recursos humanos son la piedra angular de una compañía. La maquinaria o los equipos no van a salvar a la empresa, pero los trabajadores sí pueden. Es algo que cualquier directivo debe entender y afrontar nuevos modelos de liderazgo basados en la motivación y el desarrollo profesional. Enfocados a la consecución de unos objetivos concretos.

Se trata de que la formación para directivos actúe sobre ellos. Que realmente estén persuadidos de que las personas, como trabajadores o como clientes, son la base de todo. De que las empresas no crecen si no crecen las personas que trabajan para ellas, y de que no hay generación de valor si el cliente no lo percibe claramente. Contar con las personas el la clave del futuro.

Se deben formar profesionales con conciencia global, adaptados a los rápidos cambios tecnológicos, creativos y con fe en las personas.

 

 

El compromiso de los directivos para una formación eficaz.

Quizá la barrera más significativa que hay que afrontar es que los directivos deben comprender que ellos también necesitan formación. No sólo ha cambiado el mercado, los productos o la competencia sino también la sociedad y la manera de comunicarse.

Hay conceptos fundamentales que se deben integrar en el trabajo de dirección: un liderazgo más transformador, la inteligencia emocional y social, las habilidades de negociación o la empatía. Son cualidades muy valiosas que se pueden potenciar a través de la formación para directivos. Es una de las vías más adecuadas para aumentar el perfil competitivo, tanto de un equipo como de una organización.

Para ello, los directivos deben afrontar estos pasos:

  • Una formación continua y multidisciplinar. La formación no puede ser algo puntual. Todos los procesos evolucionan y más en esta época. Por medio de distintas metodologías y contenidos relacionados (tanto para un perfil técnico como para adquirir habilidades) se pueden mejorar las capacidades necesarias para afrontar retos presentes y futuros.
  • Uso de la tecnología. La tecnología permite acceder a muchos recursos didácticos en distintos formatos (documentos, vídeos o audio), y a unos costes bajos que los hacen accesibles a todas las empresas. También permite participar en foros o redes sociales de negocios, para compartir conocimientos y ver cómo los demás han resuelto problemas similares.
  • Motivación. Probablemente es el elemento clave. Es muy común encontrarse con directivos que consideran que lo saben todo y que no se les puede aportar nada. Esa actitud favorece poco que la formación sea eficaz. Aparte de que los formadores deban ser hábiles para encontrar elementos para integrarles, la motivación debe partir de ellos.

El éxito de una empresa está muy relacionado con la capacidad de sus directivos para dirigirla. La formación y el aprendizaje son el mejor camino para superar los límites y ser competitivos en el futuro.