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En el mundo, una de cada tres mujeres sufre violencia de género, no importa la raza, la religión, el nivel económico ni social, no importa el país en él que viva. Mil doscientos millones de mujeres son maltratadas simplemente por el hecho de ser mujer. En España una mujer es asesinada por su pareja cada semana lo que supone dos millones ciento cincuenta mil mujeres en España. De estas mujeres el 67,6% en 2016 convivían con sus asesinos y el 51,4% seguían siendo pareja. ¿Por qué una mujer aguanta tanto? ¿Por qué no se separa? Son preguntas para las que no tenemos respuesta, pero más sorprendente nos parece aún que una mujer que consigue salir de una primera relación violenta vuelva a repetir el esquema con otro maltratador diferente. Son las llamadas víctimas que repiten príncipe.

Este fenómeno ha sido estudiado por profesionales de la psicología y de otros campos y han encontrado una serie de factores de riesgo y de factores mantenedores que se dan en esta situación.

Uno de los factores de riesgo más comunes en estos casos es que la víctima, a pesar de haber salido de la situación de maltrato, no ha logrado salir del círculo de violencia. Esto sucede cuando la mujer no rompe la relación por su propia voluntad, quizá porque haya dejado a su pareja presionada por su entorno familiar, o quizá porque haya sido abandonada por su propio maltratador. En estos casos, es cierto que la mujer sale físicamente del círculo de violencia, pero sale sin haber pasado por una reconstrucción emocional, es decir emocionalmente sigue todavía bajo la influencia del círculo de violencia. Sus expectativas, su forma de ver la realidad, etc. siguen siendo las mismas que cuando era mujer maltratada.

El perfil de estas mujeres suele ser mujeres con una baja o nula autoestima, también con muy baja autonomía y con una gran dependencia emocional. Son mujeres que seguramente no han logrado desmitificar el amor romántico o amor protector que les han enseñado desde niñas: "Necesito alguien que me proteja, necesito alguien que tire de mí, ¿dónde voy a ir yo sola?", por tanto, es muy probable que esta mujer piense que necesita nuevamente, alguien fuerte, alguien que la proteja y sea capaz de tirar de ella, sea quien sea y es probable que vuelva a repetir el mismo patrón en su nueva pareja.

Otro factor de riesgo para este tipo de mujeres es haber presenciado o haber padecido malos tratos en la infancia. En estos casos la mujer normaliza la situación del maltrato y aunque logre salir del círculo de violencia familiar, suele caer en la repetición de roles. La identificación con la madre, la adopción de un rol sumiso, o haber vivido con una madre que consiente el maltrato provoca que lo único que haga este perfil de mujer sea recorrer el camino que ya conoce, aunque haya sido desagradable, aunque haya sido terrible.

Otro tipo de factores que mantienen esta situación son principalmente la dependencia económica y si la víctima es madre el pensamiento de que sus hijos necesitan un padre, es decir la importancia de la figura masculina a todos los niveles: a nivel económico, a nivel emocional, a nivel padre, etcétera, hace que la mujer crea que tener pareja, sea cual sea el precio que esto suponga, le favorece y por eso en muchas ocasiones repiten.

Pero, afortunadamente, también existen factores de protección que evitan que todo esto pueda suceder, estos factores son principalmente la autonomía y la autoestima tanto propios, hablamos entonces de resiliencia, como adquiridos. De esta forma se puede romper este círculo de violencia que hace que se pase de una pareja a otra con él mismo patrón de conducta.

Restablecer la autonomía y la autoestima es un proceso largo y costoso, pero posible.  Existen fundaciones como la Fundación Ana Bella, www.fundacionanabella.org, donde podemos encontrar testimonios positivos que demuestran que se puede pasar de víctima que repite príncipe a superviviente. Esta fundación tiene un programa de voluntariado donde se forma a mujeres que han sido maltratadas para potenciar un papel activo de la mujer como agente de cambio social, mujeres que hacen un trabajo social, un trabajo que va más allá todavía de su propia reconstrucción y que supone un cambio para la sociedad.

El ciclo de violencia y la intervención psicológica ante la violencia de género son temas que se abordan en el Master en Prevención e Intervención en violencia de género que la Universidad Internacional de Valencia VIU, www.viu.es, comienza el próximo mes de octubre. Un master que trata la importancia de la prevención y la educación ante la violencia de género desde diferentes perspectivas como la asistencia jurídica especializada y la atención psicológica.

En resumen, repetir príncipe se puede evitar y el paso de víctima a superviviente es totalmente posible con la ayuda de profesionales que hacen que la mujer maltratada reestablezca su autonomía y autoestima por completo.

 

Elvira Vague Cardona

Colaboradora docente del Máster en prevención e intervención en violencia de género (VIU).

 

Bibliografía

Gálligo Estévez, F. (2013). Amando sin dolor, disfrutar amando. Pirámide: Madrid.

Gálligo Estévez, F. (2010). Trátame bien. Cuaderno. Ed. Instituto Andaluz de la

Mujer.

Paz Rodríguez, J.I. (2010). Relaciones y parejas saludables: cómo disfrutar del sexo y del amor. Cuaderno. Ed. Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.

Ruiz Repullo, C. (2009). Abre los ojos, el amor no es ciego. Cuaderno. Ed. Instituto

Andaluz de la Mujer (2009).

 

Vídeo:

https://www.youtube.com/watch?v=BdcS5Xi9cbI