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El mercado laboral está inmerso en una importante transformación. El entorno para las empresas es muy complejo y competitivo. Las compañías demandan, cada vez más, habilidades multidisciplinares y perfiles concretos, para los cuales, en muchas ocasiones no encuentran, a los trabajadores que les proporcionen los resultados que necesitan.

En el “Informe Internacional de Tendencias en Recursos Humanos 2015”, realizado por la empresa Randstad, se han dado a conocer los tres problemas más importantes, en el ámbito laboral, para las empresas españolas durante el pasado año. Estas dificultades fueron: aumentar la productividad, conservar a los profesionales más productivos y atraer el talento. Son tres elementos  decisivos para evaluar la empleabilidad de los trabajadores en nuestro país.

El desequilibrio entre la oferta y la demanda de trabajo, es decir, entre la capacitación profesional y las necesidades de las empresas; es ya un clásico de la economía española. Esto es especialmente relevante cuando nos referimos a perfiles tecnológicos. Hay puestos relacionados con la era digital que se quedan sin cubrir por falta de candidatos con el perfil adecuado.

Parece determinante seguir avanzando en la evolución del sistema educativo, en relación a los estudios universitarios y la formación profesional, para orientarla de una manera más eficiente al mercado de trabajo. A pesar de que en los últimos años se ha intentado corregir este déficit, a través de soluciones más prácticas en las universidades para definir las carreras que imparten, el proceso no es tan rápido como sería deseable. En un país, con una tasa de paro tan alta como la de España esta situación supone una grave contradicción que no nos podemos permitir.

 

 

¿Qué soluciones se pueden adoptar?

El mejor consejo es trabajar sobre estos puntos:

  • Más formación en tecnológica. Según el estudio de Randstad, en relación a la demanda de empleo en 2016, el sector tecnológico va a generar unos 450.000 puestos de trabajo. En un principio serían programadores, analistas o consultores para implementar soluciones en la red pero, en general, serán necesarios profesionales que puedan desenvolverse en estos entornos con soltura y agilidad.
  • Habilidades multidisciplinares. Como decíamos, este punto ha sido uno de los más destacados por las empresas en el informe. Se buscan trabajadores capaces de asumir distintas funciones, resolver conflictos de manera más rápida y adaptarse más eficazmente a los cambios.
  • Mayor innovación y creatividad. La creatividad nace de la diversidad. Esto supone asumir un gran cambio en la definición de la mayoría de los puestos de trabajo, para un nuevo concepto de empleabilidad. Estamos hablando, por ejemplo, de profesionales alejados teóricamente del modelo de empresa clásica (como psicólogos o artistas en general), que pueden ofrecer una visión y un enfoque diferente, para procurar soluciones con más matices y perspectivas.
  • Más cualificación profesional. Ya resulta redundante incidir en la importancia de tener estudios superiores universitarios. Es una de las exigencias más destacadas por los departamentos de recursos humanos. Según un estudio de la Fundación BBVA, el 58,5% de las 7,6 millones de oportunidades laborales que, según sus cálculos, se ofertarán en los próximos diez años, requerirán un perfil de empleado con estudios superiores.

En definitiva, las probabilidades de trabajo se concentrarán en los jóvenes más cualificados, por su nivel formal de estudios y por las competencias y habilidades efectivamente adquiridas. Profesionales capaces de entender mejor los cambios que se producen, las transformaciones sociales y las nuevas formas de comunicación. Son los que podrán ofrecer mejores soluciones en el mundo de la empresa.

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia