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El trastorno del vínculo es una manifestación, en algunos niños y niñas, de conductas disruptivas, hiperactividad e impulsividad producidas por una ruptura del lazo efectivo entre el niño y sus padres, especialmente con la madre.

Causas del trastorno del vínculo

Hasta ahora, siempre se había relacionado el trastorno del vínculo con experiencias traumáticas ocurridas en las etapas más tempranas de la vida del niño:

  • Situaciones de maltrato.
  • Separaciones de los padres.
  • Ingresos en centros de acogida.
  • Etcétera

No obstante, en los últimos años se han diagnosticado casos de niños con problemas importantes de vinculación sin que se hayan producido grandes traumas. Las larguísimas jornadas laborales de los padres, que en ocasiones obligan a contratar un canguro durante muchas horas y los ingresos en la guardería en edades inferiores a  los dos años, pueden provocar también alteraciones en el vínculo afectivo.

El comportamiento de los niños con trastorno del vínculo

Los niños con este problema suelen presentar un parámetro de conducta similar: Constantemente ponen a prueba el amor de sus padres y los lazos de conexión mediante un sutil y constante proceso de exigencias y manipulaciones.

En los casos más graves, el niño recurre a comportamientos agresivos y violentos contra sus padres y otras personas del entorno más cercano e incluso contra ellos mismos.

Otros niños presentan somatizaciones frecuentes, tipo dolores de cabeza o de barriga con el fin de conseguir la atención de los padres. No es infrecuente que le niño verbalice su situación con frases del tipo: «nadie me quiere» o «me gustaría morirme».  En algunos casos, el trastorno del vínculo puede desembocar en un cuadro depresivo.

 

Tipos de trastornos del vínculo

No se debe olvidar que se trata de un trastorno clínico catalogado, por lo que solo puede ser diagnosticado por un especialista médico. En general, para poder considerar que un niño o niña sufre este trastorno su relación social se manifiesta marcadamente alterada e inapropiada para su edad. Normalmente, el problema aparece antes de los 5 años de edad.

En el trastorno del vínculo se diferencian 2 subtipos:

Tipo inhibido. La alteración dominante de la relación social reside en la incapacidad persistente para iniciar la mayor parte de las relaciones sociales y responder a ellas de modo adecuado al nivel de desarrollo del sujeto.

Tipo desinhibido. En este caso se da una alteración dominante de la relación social consiste en una sociabilidad indiscriminada o una ausencia de selectividad en la elección de figuras de vinculación.

Cómo se debe tratar a un niño con este problema

Cada niño es diferente y por lo tanto habrá que analizar con cuidado su propia historia y sentimientos, así como otros factores de riesgo presentes. Por lo general, estos chicos necesitan mucho apoyo y comprensión, tanto a nivel familiar como en el entorno escolar.

Cuando se dan casos de hiperactividad y desconcentración como síntomas secundarios al trastorno del vínculo, los profesores en el aula deben tomar las medidas propias del alumnado con TDAH: apoyo escolar en caso necesario, explicaciones individualizadas o adaptación de las tareas al ritmo del alumno, etc.

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia