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Los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) precisan de un diagnóstico correcto y a tiempo para poder recibir un tratamiento efectivo y,  de esta forma, garantizar que nada les impida desarrollar todo su potencial, igual que el resto de compañeros de la clase. Actualmente se considera que los síntomas de TDAH pueden ser detectados en la etapa preescolar o en los primeros cursos de primaria, que es cuando el alumno o alumna se encuentra con un gran cambio cualitativo y cuantitativo en cuanto a las exigencias del entorno: aumento de las demandas  sociales y académicas, mayores requerimientos de autocontrol y más dificultades académicas.  

 

Test basado en los criterios diagnósticos del DMS-IV-TR

El diagnóstico de TDAH únicamente puede ser efectuado por personal médico especializado, no obstante el siguiente test, sin tener una validez formal y concluyente, sí que puede hacer sospechar de la posibilidad de que el niño tenga algún problema de hiperactividad y, por lo tanto, deba ser evaluado cuanto antes por un profesional. En función de las respuestas, el test realiza un cálculo automático que indica si el niño es sospechoso o no de padecer este trastorno.

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Ejemplo de test de hiperactividad

Señala aquellos síntomas y criterios que se cumplan:

Criterio A: Bien 1 (Inatención) ó bien 2 (hiperactividad-impulsividad)

Principios del formulario

1. Seis o más de los siguientes síntomas de desatención han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo:

  • A menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades.
  • A menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas.
  • A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente.
  • A menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargo u obligaciones en el centro de trabajo (no se debe a comportamiento negativista o a incapacidad para comprender las instrucciones).
  • A menudo tiene dificultad para organizar tareas y actividades.
  • A menudo evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos).
  • A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (como juguetes, trabajos escolares, lápices, libros o herramientas).
  • A menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes.
  • A menudo es descuidado en las actividades diarias.

2. Seis o más de los siguientes síntomas de hiperactividad-impulsividad han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo:

Hiperactividad

  • A menudo mueve en excesos las manos o los pies o se remueve en el asiento.
  • A menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en las que es inapropiado hacerlo.
  • A menudo corre o salta excesivamente en situaciones en las que es inapropiado hacerlo (en los adolescentes o adultos puede limitarse a sentimientos sujetivos de inquietud.
  • A menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio.
  • A menudo 'está en marcha' o actúa como si 'tuviera un motor'.
  • A menudo habla en exceso.

Impulsividad

  • A menudo precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas.
  • A menudo tiene dificultades para guardar turno.
  • A menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros (p.ej., se entromete en conversaciones o juegos).

Criterio B: Algunos síntomas de hiperactividad-impulsividad o de desatención que causaban alteraciones estaban presentes antes de los 7 años de edad.

Criterio C: Algunas alteraciones provocadas por los síntomas se presentan en dos o más ambientes, por ejemplo en la escuela y en casa.

 

 

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia