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La Neuroeducación consiste en aprovechar los conocimientos sobre el funcionamiento cerebral para enseñar y aprender mejor.

Jesús C. Guillén
Sería imposible enumerar en el breve espacio que nos ocupa este artículo todas las teorías educativas que a lo largo de la historia han tratado de explicar qué es el aprendizaje, cómo se aprende y los motivos por los cuales cada persona aprende de forma tan diferente.

La Neurociencia como disciplina asociada a la psicología y la pedagogía tiene como principio rector que para educar y aprender es necesario en primer lugar, conocer cómo funciona el cerebro, para posteriormente poder adaptar de mejor forma el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Desde la perspectiva docente, podemos plantearnos si se dispone de un conocimiento suficiente del funcionamiento del cerebro, de sus procesos internos y de cómo influyen estos en el proceso de enseñanza-aprendizaje, en este sentido podríamos preguntarnos: cómo funciona nuestro cerebro; los distintos hemisferios cerebrales en los que se divide y las funciones que tienen asignadas cada uno de ellos; los procesos neurales intervinientes en el aprendizaje; cómo funciona la memoria y los distintos tipos de memoria que se dispone; cómo afecta el proceso afectivo-motivacional al aprendizaje; qué beneficios comporta el ejercicio físico en el cerebro; de qué forma se asimila mejor la información en el cerebro, por ejemplo, cuando se le presenta de lo abstracto a lo particular; cómo le afecta el sueño; la importancia de la planificación de los períodos de descanso o hasta incluso los distintos alimentos que son recomendables para que funcionen mejor los procesos cognitivos.

El conocimiento como profesorado de las respuestas a estas preguntas se debería materializar en cambios metodológicos en la forma de enseñar, y a la vez en la transmisión de dichos conocimientos al alumnado con el objetivo de favorecer cambios importantes en su forma de aprender tanto desde la vertiente cognitiva, actitudinal y fisiológica. Según Campos (2010: 5) “lo importante para un educador es entender a las Neurociencias como una forma de conocer de manera más amplia el cerebro –cómo es, cómo aprende, cómo procesa, registra, conserva y evoca una información, entre otras cosas- para que a partir de este conocimiento pueda mejorar las propuestas y experiencias de aprendizaje que se dan en el aula”.

Una prueba de la importancia del conocimiento del cerebro y de su repercusión directa en el aprendizaje la describe Guillén (2012), cuando indica que las investigaciones realizadas en estudiantes de necesidades educativas especiales relacionados con trastornos del aprendizaje como la dislexia ha permitido mediante la utilización del programa Fast For Word de Scientific Learning Corporation compensar dificultades relacionadas con el procesamiento fonológico y avanzar en la comprensión del cerebro en aspectos como la memoria y la atención, favoreciendo en gran medida la comprensión del lenguaje, la memoria y la lectura. En la figura 1 se observa que en las imágenes superiores (A) se compara la activación de regiones que intervienen en el procesamiento fonológico en niños normales y en niños disléxicos. En las inferiores (B) se muestra la mayor activación de estas regiones en los niños disléxicos después del período de entrenamiento (Temple, 2003).

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Figura 1. Fuente
Como puede observarse los estudios de Neuroeducación que tienen como objetivo el estudio de los problemas que presenta el alumnado de necesidades educativas especiales tienen su repercusión en un mejor conocimiento de los mecanismos cerebrales y de los procesos que intervienen en ellos, pudiendo ser transferidos a gran cantidad de prácticas educativas facilitando de esta forma una mejor eficacia y eficiencia en el aprendizaje.

Este conocimiento del funcionamiento del cerebro por los docentes no sólo tiene sentido en el cambio de la praxis educativa, sino que debe tener como objetivo final la transmisión de dichos conocimientos al alumnado, para que de esta forma disponga de información sobre los procesos emocionales-fisiológicos que se producen en su cerebro relacionados con el estado afectivo-motivacional y su repercusión en el pensamiento, la memorización, el recuerdo, la comprensión etc., que le permitan realizar cambios procedimentales (estrategias) y actitudinales (hábitos) que mejoren su forma de aprender.
Un ejemplo que puede servir al profesorado en el conocimiento del cerebro y su repercusión en la práctica en el aprendizaje la encontramos en el artículo de Guillén (2012) Neuroeducación: estrategias basadas en el funcionamiento del cerebro, en el que se proponen ocho principios o estrategias probadas empíricamente basadas en el funcionamiento del cerebro, aportando además sugerencias fáciles de aplicar como: nuestro cerebro cambia y es único; las emociones sí importan; la novedad alimenta la atención, el ejercicio físico mejora el aprendizaje; la práctica continua permite progresar; el juego nos abre las puertas del mundo; el arte mejora el cerebro y somos seres sociales.

Otro ejemplo que puede servir de guía para explicar al alumnado el funcionamiento del cerebro y sus implicaciones en el aprendizaje lo encontramos en el libro de Capogrossi y Macrì (2015) ¿Qué pasa en tu cabeza? El cerebro y la neurociencia, específicamente dirigido a alumnado adolescente, que tiene como objetivo principal desvelar y explicar de forma amena, práctica y con un lenguaje que huye de tecnicismos científicos los entresijos del funcionamiento del cerebro. Pero además, no sólo explica cómo funciona el cerebro, sino también las implicaciones que tiene en el aprendizaje debido a que profundiza en aspectos tan importantes como: los sentidos; las funciones de los dos hemisferios cerebrales; las Inteligencias múltiples de Howard Gardner; los procesos cognitivos (el lenguaje, el sueño y su repercusión en la memoria); las emociones (enamoramiento); las drogas; la alimentación etc., finalizando con un capítulo dedicado a experimentos divertidos sobre percepción y memoria.

Tomando el título del artículo de Ramón (2015) Neuroeducación: un desafío para los docentes, se podría completar con una visión de la Neuroeducación como una oportunidad del docente, que revierta tanto en un beneficio en la calidad profesional en la enseñanza como en el éxito en el aprendizaje del alumnado. Por tanto, se considera que la Neurociencia y la Educación se aproximan como disciplinas ofreciendo soluciones concretas y prácticas de enseñanza-aprendizaje.
Como conclusión podríamos decir que un aspecto innovador de transformación de la enseñanza y el aprendizaje pasaría por conocer las estructuras cerebrales a nivel fisiológico y los procesos mentales internos a nivel funcional que en él acontecen. En este sentido, el rol del profesor se situaría en ser un guía en autoconocimiento del alumnado de su cerebro y en cómo influye en su aprendizaje. Se trataría de una transformación de dentro hacía afuera donde se beneficiaría tanto el profesor en la reflexión y praxis pedagógica como el alumnado en su proceso de aprendizaje.

Con el objetivo de materializar un programa de actuación en Neuroeducación o Neurodidáctica desde los centros educativos se podría empezar de la siguiente forma:

1. Explicando al alumnado cómo aprende el cerebro (estructura del cerebro y funciones básicas).
2. Enseñando al alumnado qué son las Inteligencias Múltiples y la Inteligencia Emocional, mostrando su localización física en el cerebro y cómo influyen en el proceso de aprendizaje por lo que se refiere a automotivarse, organizarse, establecer objetivos y persistir en el empeño tolerando situaciones de frustración, conocer cómo funciona la atención y la memoria en condiciones normales y de estrés.
3. Enfatizando en la importancia de la práctica del ejercicio físico como productor de dopamina y su repercusión en la mejora del aprendizaje.
4. Mostrando los efectos perjudiciales del consumo de drogas y alcohol en el cerebro y cómo influyen afectando a la memoria, la atención, la motivación etc.
5. Indicando los beneficios del sueño y el descanso como motores de regeneración de los anclajes de los contenidos novedosos con los conocidos y su influencia en la memoria y la creatividad.

En la Universidad de Valencia (VIU) los docentes que cursan el Máster Universitario de Necesidades Educativas Especiales y Atención Temprana son conscientes de la importancia y repercusión que tiene la Neurociencia en la mejora de los planteamientos metodológicos que facilitan el aprendizaje, tomando como punto de partida el conocimiento del cerebro y su repercusión en las bases del aprendizaje.

 
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Neurodidáctica: Aprendizaje y dopamina (Principios Escalares)
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La Función Ejecutiva: Habilidades para la vida y el aprendizaje

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Dr. Juan Pedro Barberá Cebolla. Profesor del Máster Universitario de Educación Especial y Atención Temprana de la Universidad Internacional de Valencia (VIU).
BIBLIOGRAFÍA: Campos, A. L. (2010). Neuroeducación: uniendo las neurociencias y la educación en la búsqueda del desarrollo humano. La Educación. Revista Digital, 143. Capogrossi, S. y Macrì, S. (2015). ¿Qué pasa en tu cabeza? El cerebro y la neurociencia. Editorial: Siruela. Guillén, J. C. (2012). Neuroeducación: estrategias basadas en el funcionamiento del cerebro. Post de Escuela con Cerebro. Disponible en http://bit.ly/1tHIhIY Temple, E. et al. (2003): “Neural deficits in children with dyslexia ameliorated by behavioral remediation: Evidence from functional MRI”, PNAS 100.