Tomás Gómez Franco es doctor en Economía, licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y graduado en Derecho. Fue secretario general del PSOE en Madrid (2007-15) y Senador (2011-13). Es docente del Grado en ADE de VIU y con ocasión del Día de las Microempresas y las Pequeñas y Medianas Empresas le realizamos una entrevista para que nos diera su visión experta sobre la actualidad e importancia de las pequeñas y medianas empresas, el impacto que el COVID19 ha tenido en ellas, y qué se puede hacer para incentivar la creación y crecimiento de este tipo de empresas.

Según los datos del Consejo Internacional para la pequeña empresa, este tipo de negocios, pertenezcan al sector formal o informal de la economía, representan más del 90% del total de empresas, generan entre el 60% y el 70% del empleo y son responsables del 50% del Producto Interior Bruto (PIB) a nivel mundial ¿Qué medidas se deben o pueden adoptar para apoyarlas, especialmente en un contexto tan duro como el actual?

Efectivamente, en España, por ejemplo, las PYMES representan más del 99% del total de empresas, esto equivale a decir que tenemos un tejido empresarial muy atomizado en el que más de la mitad de las organizaciones empresariales no tienen trabajadores empleados.

Esto nos hace tener diferencias importantes con países como Alemania o reino Unido. El tamaño medio de una empresa nacional es de 5,0 trabajadores frente a los 11,0 de Alemania o 9,9 de UK.

En todo caso, las PYMES son la columna vertebral de la economía europea, son el 99,7% de todas las empresas de la UE28 y emplean a dos terceras partes de los trabajadores ocupados.

Es decir, se da la contradicción de que las PYMES son la principal fuerza productora y empleadora de los países, pero a su vez, son las más frágiles frente a las crisis. Lo que hace falta, por tanto, son medidas que favorezcan la adaptación de estas empresas a los retos macro que se ha planteado Europa.

De esta manera, la agenda 2030, que supone una transformación del sistema productivo y la circularización de buena parte de los procesos productivos, será un fracaso si no se proponen medidas que posibiliten la adaptación de las micro y pequeñas empresas a la nueva economía circular consistente en lograr un desarrollo sostenible, respetuoso con el entorno y enmarcado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.

En cuanto a las medidas a adoptar:

  1. La primera cuestión a abordar, es la mejora de la profesionalización. La dirección de una organización nada tiene que ver con los modelos de Management del siglo XX, el poder ya no está en la información porque se ha convertido en un bien público, la posición de ventaja la tiene aquel que es más rápido procesando datos, transformándolos en conocimiento y desechando ruido en la captación de información.

Antes de invertir miles de euros en un proyecto, hay que testarlo y, aunque una empresa familiar aporta un valor añadido, la estructura organizativa no puede ser impermeable a conocimiento externo.

  1. La segunda cuestión es facilitar la obtención de financiación para el emprendimiento. La crisis del 2008 ya dejó debilitados los canales clásicos de préstamo. El recrudecimiento de la crisis en el año 2011, producido por el aumento de la deuda soberana y las dificultades para financiarla en los mercados de capitales, hizo que el Banco Central Europeo (BCE) siguiese con la política de disminución de los tipos de interés, reducción del coeficiente de caja bancario y subastas de préstamos a las entidades financieras. Estas medidas, junto con otras como el traspaso de activos problemáticos del sector inmobiliario, condicionaron la evolución del crédito vivo. En ese mercado, el crowdfunding emergió como una respuesta a los retos de financiación que atraviesan muchas empresas y emprendedores. Pero una transformación tan exigente como la agenda 2030 no puede depender de este tipo de obtención de recursos.
  2. Aumentar el mercado no es una cuestión de impuestos, que, sin duda, experimentarán procesos de homogeneización fiscal en el futuro, sino que está relacionado con las dificultades que experimenta un promotor a la hora de legalizar su puesta en marcha y cumplir con todos los requisitos burocráticos y licencias que se le exigen.
  3. En un mercado global, las PYMES deben experimentar un proceso de internacionalización, eso requiere un proceso de digitalización y una estrategia de penetración en otros mercados.

¿Existen medidas de apoyo e incentivo a la creación de pequeñas y medianas empresas que se puedan aplicar a nivel internacional?

Podemos resumir en cuatro grandes bloques los retos que tienen que afrontar las PYMES:

  • Internacionalización. Dos terceras partes de las exportaciones españolas tienen como destino la UE, por tanto, reducir aun más las barreras jurídicas y lograr normativas globales en los mercados europeos sería altamente beneficioso. Por otra parte, la venta al exterior no es el fin de la internacionalización empresarial sino el inicio del proceso.
  • Financiación. La institucionalización del Crowfunding, bootstrapping, fondos de inversión, Business Angels es uno de los ejes, pero el aval de la Administración en la financiación y la participación en capital riesgo de proyectos de interés debe ser otro pilar.
  • Innovación. La adaptación al mundo digital es otra de las cuentas pendientes de las PYMES españolas. Para poder ser competitivas y estar al nivel de los vecinos europeos, es necesario que España crezca en materia de innovación y para eso hace falta la confianza de los empresarios y el empeño del gobierno.
  • Hay otro conjunto de cambios por acometer que podríamos resumir como un cambio de cultura empresarial consistente en una mejora de la ética en los negocios, la empatía transcultural, la mejora de la confianza y la humanización de las empresas.

¿Cuáles suelen ser algunos de los principales problemas que enfrentan este tipo de empresas?

Muchos empresarios creen que pueden mantener modelos de negocio que se gestaron antes de la revolución tecnológica.

Cualquier persona con un ordenador portátil en tan solo un par de días puede obtener tanta información como toda la humanidad junta desde el principio de los tiempos hasta el año 2003.

Entre los principales problemas que sufren las PYMES están:

  • Falta de recursos para acometer inversiones.
  • Obstáculos administrativos a su puesta en marcha.
  • Falta de acceso a la financiación.
  • Incertidumbre sobre los beneficios económicos derivados.
  • Dificultad de valoración de los retornos financieros de las inversiones.
  • Complejidad tecnológica y normativa.
  • Problemas de competitividad en un entorno global.

¿Qué papel cumplen a nivel social este tipo de empresas, especialmente las más pequeñas? ¿Cuál es su importancia más allá de la que señalan los datos?

El proceso de dirigir una empresa es complejo y multidisciplinar. Al directivo no se le exige solamente la tarea de planificar estratégicamente, también debe ejercer tareas de liderazgo. Para ello debe conseguir comunicar adecuadamente tanto dentro como fuera de la organización, generar equipos, relaciones de confianza con los clientes y tener la capacidad de anticipación suficiente para que la organización no pierda la posición de mercado.

Los clientes se han vuelto mas exigentes, se diferencian cada vez mas entre sí y plantean necesidades, deseos y expectativas cada vez mas personalizadas e individuales.

Tienen un mejor conocimiento de los productos y servicios ofrecidos por los proveedores, mayor acceso a las ofertas de productos y servicios que hacen las diferentes empresas. Los clientes muestran niveles de lealtad más bajos a las marcas, productos, servicios y empresas.

En definitiva, hemos pasado de comprar productos y servicios a querer vivir experiencias y sensaciones.

Antes de nada, es necesario clarificar el concepto de emprendedor, no se trata de un autónomo dependiente o Trade. Este concepto es, sencillamente, un trabajador por cuenta ajena al que se le ha impuesto una forma jurídica encubierta para abaratar costes de seguridad social.

Las microempresas no son solo una fuerza empleadora considerable, representan el germen del emprendimiento. El problema del e-commerce y la digitalización es la pérdida del trato personalizado con el cliente y la renuncia a lo que se denomina capital intangible de los miembros de una organización es neutralizado de algún modo por la PYME que no solo busca eficiencia operativa y mejores costes y servicio, sino que intenta diferenciar su producto o servicio con la aportación personal.

El COVID-19 ha marcado un punto de inflexión que señala un antes y un después en muchos aspectos de nuestra forma de vida ¿El marco en que se crean y desarrollan las pequeñas y medianas empresas va a vivir un cambio permanente? ¿Si este es el caso, que se debe hacer desde las administraciones públicas para incentivar el emprendimiento y la creación de empresas de este tipo? ¿Qué tiene que cambiar?

A medio plazo, el cambio de paradigma es irreversible. La digitalización y la globalización han llegado para quedarse. Como competir desde lo local en un mundo global es el reto. Dos terceras partes del comercio internacional está en manos de multinacionales que tienden a la uniformidad de productos a nivel mundial, lo que se denomina McDonalizacion, sin embargo, hay una oportunidad para competir desde el binomio transformación digital-fidelización personal del cliente.

Las grandes corporaciones no tienen fácil competir en este sentido, pero en las PYMES es el elemento diferencial.

A corto plazo las cosas son diferentes. Todavía es pronto para ver en perspectiva los efectos de la crisis económica producida por el Covid-19.

Las previsiones inmediatas indican un crecimiento del PIB del 6% para el año 20121 y del 6,2% para el 2022, pero son demasiadas las incertidumbres:

  • Déficit Público. (8,3% para 2021).
  • Eficacia de las vacunas a nuevas variantes.
  • Si los precios se disparan el BCE podría aplicar una política restrictiva.
  • La capacidad de transformación digital, medioambiental y social.
  • El comportamiento del turismo. (Si se alcanzase en verano de 2021 el 50% de los niveles precrisis, la tasa de crecimiento sería del 6,5%, si fuera semejante a la de 2020, se quedaría en 5,4%).

Además, los efectos sobre el tipo de interés y la inflación de la deuda pública y la política monetaria expansiva pueden generar más turbulencias para la pequeña y mediana empresa.

Los poderes públicos deberían centrarse en eliminar obstáculos, actuar monetariamente para evitar falta de liquidez y entender que si se quiere crear “marca España” hay que empezar por crear “marca PYMES”.