La Dra. Miriam Arely Vázquez Vidal es Doctora en Estudios Internacionales de Paz, Conflicto y Desarrollo y Licenciada en Filosofía, experta en filosofía política y cultura de la paz, pensamiento decolonial y movimientos sociales. Directora del Grado en Relaciones Internacionales de VIU, y profesora invitada en la Cátedra UNESCO de Filosofía para la Paz. Con motivo del Día Internacional del Multilateralismo y la Diplomacia para la Paz celebrado el pasado 24 de abril, le realizamos una entrevista para conocer un poco más de los detalles de su práctica profesional y del mundo de la diplomacia y las relaciones internacionales en general.

¿Nos puedes explicar a grandes rasgos los ámbitos laborales a los que se aplican la diplomacia y las relaciones internacionales?

Los estudios internacionales son un ámbito de estudio amplio dentro de las ciencias sociales y jurídicas, en ellos encontramos las Relaciones Internacionales como disciplina científica con una reciente consolidación de un campo de estudio propio e interdisciplinar.

Dentro de las relaciones internacionales encontramos la política exterior, es decir la estrategia en el exterior de los estados, y ahí es donde encontramos la diplomacia, la profesión que se encarga de velar por los intereses de su país en el ámbito internacional. 

Un egresado en Relaciones Internacionales puede enfocar su carrera profesional en el servicio exterior, pero también en el ámbito comercial internacional, el trabajo político y de investigación en organizaciones civiles y por supuesto el trabajo en la Organización de las Naciones Unidas.

Es muy interesante, ahora que nos encontramos en un mundo global con desafíos que nos atacan a todos por igual, estados, provincias o municipios; como las salidas laborales en cualquier ámbito requieren de una perspectiva internacional, pero sobre todo interdisciplinar. Creo que el momento de estudios individualizados técnicos ha pasado, es momento de educar en pensamiento crítico y estrategia global. Necesitamos profesionales que sean capaces de ver la fotografía completa, de interpretarla y, si es necesario, de transformarla.

¿Cómo ha afectado la pandemia al panorama geopolítico actual y de qué forma incide esto sobre la práctica de los profesionales de la diplomacia y las Relaciones Internacionales?

Sin lugar a dudas hay un antes y un después de la pandemia, nada volverá a ser lo mismo, pero también creo que es pronto para hacer un balance de la pandemia, cuando aún nos falta un trayecto largo con la vacunación en países empobrecidos.

Por otro lado, muchos autores, estrategas, intelectuales y políticos, están de acuerdo en que estamos en medio de una lucha por la hegemonía mundial entre China y Estados Unidos de América, y que el posicionamiento del resto de países pasa necesariamente por una unión supranacional, como es la Unión Europea. En este sentido la diplomacia retoma una posición de suma relevancia, pero ya no sólo en la defensa de los intereses del propio estado, sino de la región. Pensemos, por ejemplo, como bien lo ha dicho nuestro director institucional del Máster en Política Exterior Josep Piqué, en España frente al COVID sin el apoyo de la Unión Europea: estaríamos en medio de una tragedia social y económica. Así, los diplomáticos hoy, a quienes históricamente se les debe muchos de los procesos de pacificación entre estados desde hace más de 400 años, por lo menos en Europa, tienen un doble ejercicio: ser capaces de defender los intereses de su estado, pero dentro del marco regional que ayudará a combatir de mejor manera los retos del siglo XXI.

¿Qué habilidades y competencias son imprescindibles en un profesional de la diplomacia y las Relaciones Internacionales?

A mi juicio, un diplomático tiene un apasionado compromiso por la paz y la razonabilidad política, comprende que la negociación está fincada en un excelente manejo de la retórica, pero también de un conocimiento profundo de la historia y la cultura, y hoy en día de la economía y el derecho internacional.

También como dice uno de nuestros colaboradores, el embajador Dámaso de Lario, “un diplomático debe ser inteligente y paciente para leer bien el entorno, y poder ser un catalizador de los hechos según los intereses políticos de su estado”.

Finalmente puedo decir que los que nos dedicamos al ámbito internacional desde la academia o el ejercicio político tenemos como marco de referencia la importancia de la cooperación, la necesidad de la negociación y la cultura y el arte como medio de expresión para llegar a acuerdos. 

¿Cuáles consideras que han sido los principales cambios que ha vivido la práctica de la diplomacia y las Relaciones Internacionales durante las décadas recientes?

La entrada de las mujeres al servicio exterior, no sólo a los cuerpos diplomáticos, sino a la cabeza de estas misiones como embajadoras. Por otro lado, y como lo comentaba al inicio de la entrevista, la necesidad de pensar en términos regionales en mundo global es quizá la gran transformación de las relaciones internacionales y la diplomacia en este siglo.

¿Cuál ha sido y es la influencia de las nuevas tecnologías en la diplomacia y las relaciones internacionales? ¿La mayor disponibilidad e inmediatez de la información (filtraciones incluidas) y el perfeccionamiento de las alternativas a la presencialidad para las reuniones han modificado las dinámicas de actuación e interacción?

Creo que el modo de hacer política, así como el modo de vida en general, han cambiado de forma sustancial, pero justamente en el mundo de la inmediatez y la política a golpe de tweet, los internacionalistas estamos obligados a la sensatez y ésta siempre requiere de tiempo y espacio para la reflexión.  Las alternativas a la presencialidad nos han aportado muchísimo, ahora estamos más conectados, pero nuestro trabajo tiene que mostrar que estamos mejor conectados y esto siempre requiere de ser capaces de “catalizar” los hechos, tal y como lo comentaba el embajador Dámaso de Lario.