Selecciona tu país

A principios de mayo se celebró el motivo del Día Internacional Contra el Acoso Escolar, una problemática que ha aumentado un 20% en los últimos años según datos del observatorio para España de Acoso escolar sin fronteras, y que se cobra la vida de 200 mil jóvenes y niños al año entre 6 a 21 años según denuncia un informe de la OMS. Para conocer más en profundidad algunas de las claves del acoso escolar, nos pusimos en contacto con la Dra. Cristina Gabarda Méndez, doctora en Investigación en Psicología, especialista en investigación en violencia a través de las nuevas tecnologías en el ámbito de la adolescencia y docente de la Universidad Internacional de Valencia; y Elvira Plaza Bernabeu, doctoranda en Psicología Clínica, experta en psicología forense, psicología clínica, maltrato familiar y violencia de género. Además, desde 2007 pertenece al Listado Oficial de Psicólogos Forenses (LOPF) del Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana y también es docente del Máster Universitario en Acoso Escolar y Mediación de VIU.

 

¿El avance de las nuevas tecnologías ha provocado un cambio en el terreno del acoso escolar? ¿Se han dado nuevas formas de bullying?

Sin duda, el avance de las nuevas tecnologías y el auge de su uso entre los adolescentes ha contribuido a generar nuevos canales de comunicación social a través del ciberespacio, generando del mismo modo el auge de fenómenos disruptivos como el Cyberbullying, la Ciberviolencia de Pareja, Sexting o Grooming. 

¿Se ha adaptado el acoso escolar a la pandemia del COVID? ¿Se ha visto agravado el problema?

El acoso escolar en cuanto a fenómeno de agresión física (bullying), ha visto disminuida su frecuencia debido a los meses en que los menores han pasado confinados. Sin embargo, hemos podido comprobar el aumento de agresiones a través de las tecnologías de la información y la comunicación e internet durante el periodo en el que los adolescentes han estado confinados en sus hogares debido al incremento del uso de estas tecnologías en los hogares.

¿Es el papel de los docentes fundamental para la prevención y detección de este tipo de conductas?

El papel de los docentes en cuanto a la detección de los casos en los centros escolares es fundamental pero no el único. Debemos tener en cuenta que otros agentes sociales como familias, centros y comunidad, deben implicarse en la prevención y detección de estas conductas.

 ¿Cómo se puede identificar que un niño está sufriendo acoso escolar?

Los menores víctimas de acoso escolar se muestran más introspectivos y poco comunicativos, pueden manifestar síntomas de ansiedad o insomnio, presentar signos de violencia física (moratones o rasguños sin explicaciones por parte del menor) y presentar deterioro en sus materiales escolares o pertenencias personales. Además, pueden manifestar tristeza, aislamiento social, bajo rendimiento escolar y mostrar negativa a acudir al colegio.

¿Qué diferencias podemos encontrar entre las situaciones de bullying y un caso violento aislado?

Aunque en ocasiones se utilicen indistintamente los términos acoso escolar o Bullying y violencia escolar, en realidad tienen significados diferentes. El acoso escolar hace referencia a cuando se da una conducta hostigadora de uno o varios menores hacia otro menor existiendo un desequilibrio de poder. En el acoso escolar las agresiones se dan durante un periodo de tiempo prolongado y los actos de violencia pueden ocurrir tanto dentro como fuera del centro escolar. En cambio, en la violencia escolar las agresiones suelen durar poco tiempo, pueden darse entre pares o entre profesores y alumnos y los actos violentos se producen dentro del centro escolar o en las inmediaciones. El acoso escolar sería un tipo de violencia escolar.

¿Qué medidas se pueden tomar desde la comunidad educativa para reducir y eliminar este tipo de acoso?

En primer lugar, es importante ser conscientes de la existencia de este fenómeno y del papel tan importante que desempeña la comunidad educativa tanto en la detección e intervención como en la prevención de este tipo de situaciones. Es fundamental que los docentes y los profesionales que trabajan con menores, reciban formación sobre el acoso escolar, para que dispongan de herramientas sobre cómo actuar ante este tipo de situaciones. Cuando un caso de Bullying es correctamente detectado y reconducido de forma adecuada se puede evitar que se den las nefastas consecuencias que puede provocar este tipo de violencia en los menores. Una inadecuada intervención o la negación de la existencia del Bullying, lejos de solucionar el problema ayuda a que se mantenga y que se agrava con el tiempo.