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La siniestralidad laboral puede esconderse detrás de cualquier circunstancia susceptible de causar daño a las personas y, en ocasiones, el desconocimiento en la exposición al riesgo es la forma más frecuente de producir el accidente. Sucesos acaecidos y la reciente publicación de la NTP 1084: Prevención de riesgos laborales originados por la caída de rayos invita a abordar una de las situaciones que puede generar, en pocos minutos, un escenario hipnótico por su belleza pero peligroso para la integridad de las personas por el importante riesgo que pudiera provocar: La formación de tormentas eléctricas con descarga de rayos. Diariamente en el mundo se producen unas 44.000 tormentas y se generan más de 8 millones de rayos según el sistema de detección mundial de meteorología[1] que pueden provocar daños a trabajadores en sus tareas diarias o a cualquier persona que desconozca una serie de elementales medidas de seguridad. Según datos publicados por APAF-Madrid (Asociación Profesional de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid), una de cada tres personas alcanzadas por un rayo fallece y, de los supervivientes, tres de cada cuatro quedan con importantes secuelas por lo que cabe concluir que, en el caso de ser alcanzado por un rayo lo más factibles es no salir indemne de la experiencia por lo que el presente documento tiene como objetivo:

  • Sensibilizar sobre la seriedad de la exposición a fenómenos tormentosos y consideraciones a tener en cuenta.
  • Divulgar medidas de prevención y protección que impidan la producción del daño
  • Consideraciones a tener en cuenta.
  • No debe despreciarse la lejanía de una tormenta puesto que su desplazamiento suele ser muy rápido y los rayos pueden impactar a varios kilómetros de distancia.
  • Es muy conveniente saber si la tormenta se acerca o se aleja. Para conocer la distancia aproximada en kilómetros a la que se encuentra una tormenta dividiremos entre tres los segundos que pasan entre que vemos el relámpago y oímos el trueno[2]
  • Trabajadores del sector agrario suelen ser los más afectados por el impacto de los rayos aunque, en los últimos años, profesiones relacionadas con el aire libre también han sufrido las consecuencias
  • El medio rural, desprovisto normalmente de elementos de protección, es más peligroso que la ciudad puesto que los edificios hacen de parapeto de los rayos por lo que, a la hora de abordar las medidas a adoptar, se distinguirá entre estas dos realidades.
  • Medidas de prevención

Siempre debe anteponerse la prevención a la protección como situación más adecuada por lo que, si se puede, hay que evitar exponerse a la tormenta y, por consiguiente, adoptar medidas de protección. Las medidas preventivas deben adoptarse sobre todo en las zonas rurales:

  • Consultar los partes meteorológicos durante la temporada de tormentas (periodo estival) y abortar la salida ante el riesgo de tormenta.
  • Dirigirse inmediatamente a lugar seguro si arrecia el viento, oscurece o si se advierte la presencia de truenos y relámpagos.
  • En periodo estival conviene ascender a una cumbre o terminar una salida antes de la formación de las tormentas que suele ser a partir de las 16 horas.
  • Es recomendable contactar periódicamente con las predicciones meteorológicas que pudiera alertarnos de la llegada de una tormenta.
  • Las tormentas forman cargas eléctricas y el aire se convierte en su conductor por lo que, si percibimos que se nos eriza el vello, notamos un cosquilleo raro en la piel y los objetos metálicos hacen un extraño zumbido o producen chispas, pueden ser unos signos que nos alerte de la proximidad de una tormenta.
  • Medidas de protección.

Cuando no hemos adoptado las medidas preventivas expuestas o el desarrollo de los acontecimientos obliga a iniciar medidas de protección, es de capital importancia conocer cómo debemos actuar y lo que nunca se debe hacer hasta la completa finalización de la tormenta. Como se ha apuntado con anterioridad, una tormenta puede ser un fenómeno peligroso pero suele tener un rápido desplazamiento por lo que, normalmente, la situación de riesgo no debe prolongarse en exceso. En todo caso, debemos distinguir las medidas a llevar a cabo tanto en el medio rural como en zonas urbanas

  • Medio rural

Es muy recomendable:

  • Cobijarse en un bosque de árboles de poca altura, aunque sea pequeño.
  • Permanecer sentado en el suelo sobre material aislante preferiblemente seco (mochila, esterilla, abrigo, saco de dormir...) con los pies juntos, rodillas levantadas y manos no apoyadas en el suelo.
  • Separarnos varios metros de las paredes
  • Refugiarnos en el interior de una cueva separados de las paredes
  • Deshacerse de todo material metálico o de fibra de vidrio (bastones, mochilas con armazón, azadones, rastrillos, cañas de pescar, paraguas, herramientas...) y depositarlo a más de 30 metros de distancia. Los rayos aprovechan su buena conducción.
  • Alejarse de objetos metálicos (vallas metálicas, andamios, alambradas, tuberías, líneas telefónicas, instalaciones eléctricas, raíles de ferrocarril, bicicletas, maquinaria…)
  • Apagar los móviles pues sus radiaciones electromagnéticas pueden atraer los rayos.
  • Aislarse del suelo y del contacto con charcos o zonas mojadas.
  • Dispersarse unos metros si se va en grupo manteniendo a rebaños y otros animales a una distancia prudente.
  • No debemos
  • Permanecer en cimas, debajo de árboles aislados (por su humedad y verticalidad aumenta la intensidad del campo eléctrico).
  • Situarnos en las cercanías de ríos, piscinas, lagos, el mar…
  • Correr durante una tormenta y menos con la ropa mojada al originarse una turbulencia en el aire y una zona de convección que puede atraer el rayo.
  • Apoyarnos en la pared o tumbarnos en el suelo, especialmente si están mojados.
  • Estar en la entrada a la cueva al convertirse en canales naturales de drenaje para las descargas de los rayos.
  • Agazaparse en pequeñas oquedades del terreno.
  • Refugiarnos en pequeños edificios (tiendas de campaña, cabañas, chozas, cobertizos...) especialmente si tienen forma piramidal y están aislados en una zona abierta

Medio Urbano Es muy recomendable:

  • Alejarse de la chimenea y NO hacer fuego en ella.
  • Desconectar los electrodomésticos, aparatos eléctricos y tomas de antena
  • Permanecer alejados de las tuberías del agua y del gas y del teléfono o el ordenador.
  • Retrasar baños, duchas y el lavado de la vajilla o usar agua corriente por el riesgo de electrocución.
  • Aislarse usando muebles no metálicos

No debemos

  • Asomarnos al balcón o ventanas abiertas para observar la tormenta.
  • Cerrar puertas y ventanas para evitar corrientes de aire (atraen los rayos).

Por último cabe hacer especial mención a lo que debemos hacer en caso de sufrir una tormenta eléctrica dependiendo del vehículo en el que nos desplacemos:

  • Si es un vehículo no cerrado (bicicleta, moto, vehículo descapotable…) lo consideraremos como cualquier objeto metálico por lo que lo estacionaremos cuanto antes en sitio adecuado para no provocar ningún accidente y nos alejaremos rápidamente del mismo buscando un lugar seguro.
  • Si es un vehículo cerrado actuaremos del siguiente modo para que actúe como una "Jaula de Faraday":
  1. Estacionar en una zona apropiada
  2. Apagar el motor
  3. En su caso, quitar o bajar la antena de la radio y desconectarla
  4. Cerrar las ventanillas y las entradas de aire.
  5. Evitar tocar las partes metálicas del vehículo, incluso al salir de un vehículo que ha recibido una descarga.

Por consiguiente, cabría preguntarse y reflexionar si ¿Conocemos la potencial peligrosidad que existe en las tormentas?, ¿Consideramos las medidas preventivas a adoptar?, ¿Tenemos la formación adecuada para protegernos de forma efectiva? · Joven impactado por un rayo https://youtu.be/97ehefjf3zI

  • Rayo impacta sobre el micrófono de un periodista

https://youtu.be/-uepCyiLcjw · Qué hacer en caso de que nos atrape una tormenta eléctrica https://youtu.be/1H5bCgyZnSA   Enlaces relacionados: · NTP 1084: Prevención de riesgos laborales originados por la caída de rayos  ------------------------------------------------------------ [1] http://www.agentesforestales.org/agentes-forestales/salud-laboral/379-c… [2] Trueno y el relámpago sobrevienen simultáneamente pero se propagan  a diferentes velocidades:

  • Relámpago (velocidad de la luz) 300.000km/seg
  • Trueno (velocidad del sonido) 331 m/seg.

-------------------------------------------------------------- Federico Estardid Colom. Profesor colaborador de la Universidad Internacional de Valencia (VIU) Máster Universitario en Prevención de Riesgos Laborales