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Nos puede sorprender, pero hay que decir que la inteligencia artificial ya se está utilizando de manera común en la actualidad por la gran mayoría de ciudadanos del mundo. El motivo de ello se encuentra en que distintos recursos de IA y manifestaciones de esta tecnología están incluidos en dispositivos que usamos a diario: los smartphones. De una manera natural, los móviles han adaptado la inteligencia artificial haciendo que nos acostumbremos a algunos de sus procesos que son especialmente innovadores (aunque en ocasiones puedan parecer tareas mundanas que no resultan muy reseñables).

La IA nos ayuda

Una muy buena representación de lo que os hablamos lo vemos en el texto predictivo, ejemplo de aplicar la tecnología que proporciona la inteligencia artificial en un tipo de dispositivo que usamos a diario. E incluso si no nos hemos dado cuenta, en más de una ocasión hemos usado este proceso de inteligencia artificial. El motivo de ello se encuentra en que ya es una función fundamental en las herramientas de mensajería, en programas de texto y otros software o aplicaciones que tienen similar naturaleza.

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En lo que consiste esta IA es en conseguir adivinar la palabra completa que hemos comenzado a escribir. No es un sistema que aprenda con rapidez, dado que nos tiene que conocer mucho para que no cometa errores, pero en poco tiempo podemos ir viendo cómo la IA pone mucho de su parte para aprender. En el momento en el que está funcionando lo que hace es recomendarnos palabras que cree que pueden encajar con aquella que hemos comenzado a escribir. Si por ejemplo hemos empezado a escribir “balo” y queremos llegar a terminar escribiendo “baloncesto”, la inteligencia artificial nos dará varias opciones que encajen o, si ya nos conoce muy bien, nos recomendará específicamente que escribamos “baloncesto”.

Como decimos, el proceso no es cuestión de unos días y en él influyen más factores de lo que podamos imaginar. El móvil aprenderá de nosotros, de nuestros intereses, páginas que visitamos, otras palabras que escribimos y hasta de los emoticonos. Todo aporta información que ayuda a hacerse un perfil de lo que nos interesa y de lo que posiblemente vayamos a escribir mientras estamos poniendo las mismas letras. El sistema de la IA irá haciendo su trabajo día a día, dándonos recomendaciones que, si aciertan, servirán para validar las deducciones que ha hecho y reforzarlas con más información de calidad. Al final, si usamos este sistema para escribir, nos encontraremos con que enviamos mensajes a gran velocidad y que incluso la redacción de textos se ve simplificada.

Otros procesos con inteligencia artificial

Hay muchas más formas en las que la IA se aplica a un entorno actual a través de nuestros teléfonos móviles. Una manera a la que nos hemos habituado, pero que si lo pensamos es igual de sorprendente, es en la cual los terminales son capaces de analizar fotografías y detectar a las personas que se encuentran en ellas. Esto lleva a que sin que tengamos que mover un dedo ya tengamos carpetas en nuestro teléfono que agrupan las fotos de cada uno de nuestros amigos o familiares. Esta es otra buena demostración de cómo la IA simplifica un trabajo que en el pasado teníamos que hacer por nosotros mismos.

Pero hay más demostraciones, como los avanzados sistemas de seguridad actuales que nos pedirán un patrón por el cual reconocernos, como una imagen de nuestra cara. En este caso no solo reconocerán unos rasgos específicos, sino que la IA podrá saber si somos nosotros e incluso si hemos cambiado de peinado u otro factor similar que pudiera ser confuso para la inteligencia artificial.

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia