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Se habla mucho de las constelaciones y de cuáles son sus formas más comunes y reconocidas pero, todavía a día de hoy, muchas personas no sabrían definirlas con exactitud. De este modo, ¿qué es una constelación y funciones tiene?

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En astronomía, se habla de constelación cuando nos referimos a un grupo de estrellas concretas y que son observadas en el cielo nocturno en un aparente estado estático e invariable que las relacionada como una única unidad. Estas estrellas, forman figuras imaginarias entre sí mediante la unión de sus estrellas gracias a segmentos virtuales que permiten asemejarlas a formas reconocibles por la mente humana y que permite, principalmente, crear un mapa estelar en la bóveda celeste cuando observamos el cielo nocturno desde la superficie de la Tierra. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las constelaciones no son grupos de estrellas asociados entre sí en la realidad, sino solo en la visión humana gracias al punto de referencia desde el que se observan, la superficie terrestre. De hecho, ni siquiera este punto de referencia ha sido unánime a lo largo de los tiempos. Cada pueblo o civilización unió las estrellas del cielo de una forma diferente acorde a su imaginación. No fue hasta 1928 cuando la Unión Astronómica Internacional reagrupó la esfera celeste en 88 constelaciones que son las reconocidas oficialmente a día de hoy y que constituyen el mapa celeste más común y usado con mayor frecuencia. La principal función de las constelaciones consiste en capacitar a las personas para poder identificar, a simple vista y sin necesidad de usar telescopios modernos, los diferentes cuerpos celestes que se ven en el firmamento. Desde la Antigüedad, los hombres que estudiaban los cielos nocturnos identificaron dos tipos de astros, los que se movían y los que no. Los que se movían eran en realidad el resto de planetas del Sistema Solar, mientras que los que “no se movían” eran las estrellas, que mantenían firme su posición en el cielo con respecto al resto de estrellas, ya que el movimiento de estos astros se llevaba a cabo de forma conjunta, y estaban “fijas” a la bóveda celeste. Esto permitía elaborar un mapa con puntos de referencia concretos que servía para identificar las diferentes posiciones de cada astro en el firmamento. Naturalmente, decir que existen cuerpos celestes que están quietos es un error. Todos los astros, incluidos las estrellas que los antiguos denominaban como “cuerpos fijos”, están en movimiento. Sin embargo, lo que sucede es que desde nuestra perspectiva del paso del tiempo estos cuerpos celestes cambian de posición a una velocidad imperceptible en la escala de tiempo humano. No obstante, si pasasen miles de años y mirásemos el cielo nocturno desde la superficie de la Tierra, el paisaje que veríamos sería diferente, ya que, efectivamente, todos los cuerpos celestiales están en movimiento, lo que implica que cambian de posición respecto de los demás de forma constante. De esta manera, cuando hablamos de constelaciones, lo que hacemos es hablar de formaciones imaginadas por la mente humana que permiten crear un mapa mental del cielo nocturno respecto a la posición de la Tierra y el Sistema Solar en el Universo. Estas constelaciones nos permiten dirigir la mirada a una estrella en particular, e incluso orientar los telescopios espaciales en una dirección concreta, por lo que constituyen elementos sumamente útiles a la hora de estudiar el Universo. No obstante, es importante que comprendamos que se tratan de construcciones virtuales, no realidades físicas tangibles.  

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia