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En el sentido más estricto, el liderazgo es la forma de ejercer influencia sobre una persona o un grupo para lograr unos objetivos. El liderazgo de equipos representa el mejor modo de entender la función del liderazgo.

El liderazgo se ha ido transformando en los últimos tiempos. Los líderes modernos están optando por métodos más efectivos y responsables, basados en la combinación de modos consultivos y participativos. Es decir, el líder decide pero involucrando en el proceso de decisión a sus colaboradores. El liderazgo de equipos se fundamenta en este principio de cooperación, haciendo uso de técnicas para favorecer las ideas y la integración de los miembros del grupo.

 

 

Características de un líder

Los modelos de liderazgo que triunfan en la actualidad tienen más que ver con un estilo natural, carismático o participativo (lejos de ideas autocráticas, de poder absoluto). El liderazgo transformacional es el que mejor representa este estilo y el más idóneo para el liderazgo de equipos.

El líder transformacional  antepone el beneficio del grupo al suyo, es una fuente de inspiración para sus equipos y busca el apoyo del grupo para lograr los fines propuestos. Aparte de cumplir con los objetivos marcados, de la mejor manera posible,  es el encargado de proponer nuevas iniciativas y agregar valor a las decisiones tomadas.

Podemos resumir las mejores características de un líder en estos puntos:

  • Guiar al equipo, dando ejemplo y consiguiendo una implicación voluntaria.
  • Saber respetar, ser un buen educador y crear un ambiente grato de trabajo.
  • Saber comunicar de forma efectiva y natural.
  • Tener una gran adaptación a los cambios, para corregir y redefinir las estrategias para lograr las metas.

Un buen liderazgo de equipos es el resultado de una influencia reciproca. El líder influye en el equipo y el equipo en él.

La clave más importante es la comunicación. No sólo lleva implícita el saber comunicar sino también el saber escuchar. Una escucha activa permite comprender, informarse y aprender. Conocer al equipo y las dificultades  que tienen en su trabajo es el mejor modo de ofrecer las mejores respuestas (feedback). El aprendizaje y la empatía son las mejores herramientas para un liderazgo realmente productivo.

 

Habilidades para el liderazgo de equipos.

Un equipo es un grupo de personas que colaboran para realizar un trabajo y lograr un resultado común. Lo más valioso es su compromiso con el propósito y la meta que se persigue. Deben tener personas con capacidades complementarias, para aumentar las posibilidades de acción, y han de ser receptivas al planteamiento general con la base de una responsabilidad mutua compartida.

El liderazgo de equipos, debe potenciar esas bases entre los integrantes del grupo de trabajo.

Las mejores prácticas del líder para lograrlo son:

  • Saber escuchar: implica prestar atención, es decir, tener interés en lo que se plantea. Es clave para comprender lo que se nos comunica y poder evaluarlo correctamente.
  • Respeto: la clave está en que no se confunda el respeto con la falta de autoridad. El respeto también ayuda a saber escuchar, a conocer las distintas opiniones y saber aceptar las críticas positivas y negativas como valores constructivos.
  • Concreción: la comunicación en este punto es la protagonista. Hay que definir de forma clara como se realizarán las tareas y evitar hacer correcciones genéricas que no conducen a nada, como: “siempre actúas igual...” La comunicación debe ser abierta, directa, sana y natural; basada en el respeto y la coherencia en las decisiones. Esto permite evitar confrontaciones y facilita los acuerdos.
  • Empatía: para muchos expertos es la mayor de las cualidades, y la más compleja. Es el poder de entenderse con otra persona, de comprender lo que está pasando, las dificultades que tiene y lograr afinidad con ella.

El trabajo en equipo, apoyado en una buena dirección y liderazgo, permite afrontar proyectos más amplios y complejos, y produce mejores  resultados al aprovechar las sinergias del grupo. Además, aporta beneficios psicológicos al enriquecer a todos con valores como: colaboración,  tolerancia, comunicación, confianza, comprensión, voluntad y compromiso.

Bueno para cada uno y bueno para la empresa.

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia