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El liderazgo empresarial es la capacidad que tienen ciertas personas para conseguir que un grupo de individuos persigan un objetivo común y una misma filosofía de trabajo. Una cualidad que algunos tienen de manera innata, pero que la mayoría de gente puede aprender con esfuerzo y dedicación.

Desde siempre el ser humano ha necesitado referentes para desempeñar su trabajo. En la antigüedad, los griegos y los romanos reconocían las capacidades influyentes de ciertas personas de la sociedad con el calificativo de carisma. Un don que atribuían a la gracia divina.

Y es a partir de la revolución industrial y el surgimiento de las fábricas, que los trabajadores necesitan un líder que los guíe en aras de un mejor rendimiento. Los obreros de la fábrica requieren la presencia de un director. La división del trabajo demanda de alguien que organice todo para lograr cumplir con los objetivos establecidos.

A partir del despertar de esta demanda en la sociedad, surgen distintos autores que empiezan a estudiar y a perfilar las funciones y las capacidades de las personas con un buen liderazgo empresarial. En este momento es cuando empiezan a constituirse distintas escuelas de pensamiento que tratan de aportar un enfoque propio a la definición de líder.

Así mismo, se van perfilando tres tipologías diferenciadas: líder autoritario con un interés prioritario por los aspectos económicos; líder democrático, más preocupado por las relaciones sociales en su empresa; y el líder carismático, más centrado en explorar el terreno de las emociones y la motivación para sacar lo máximo de su equipo de trabajo.

De esta breve introducción expuesta en las líneas superiores se desprenden, por lo tanto, tres aspectos clave para un buen liderazgo empresarial: el trabajo para la consecución de objetivos; la generación de un buen clima de confianza y compañerismo entre los integrantes de una misma organización y la capacidad para motivar a los trabajadores.


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El camino del líder

A no ser que formemos parte del reducido porcentaje de la población con una capacidad innata para el liderazgo, nos llevará un tiempo lograr nuestro objetivo de adquirir las competencias básicas de un buen líder.

Lo primero que deberemos hacer es hacernos muchas preguntas sobre nosotros mismos, para autoconocernos y poder saber así hasta el más mínimo detalle sobre las virtudes y defectos que poseemos para ser un buen líder y lograr superar cualquier barrera que nos presente esta realidad.

Una actitud positiva será clave para vencer las dificultades del día a día y entusiasmar y motivar a los trabajadores de una organización. El buen líder siempre cree que lo mejor está por llegar. Nunca se doblega ante las adversidades.

Las habilidades comunicativas también serán básicas para lograr un gran liderazgo empresarial. Una capacidad muy útil para el líder tanto para transmitir mensajes e ideas como para escuchar a los empleados y miembros del mismo grupo de trabajo. Muy ligado a esto está la asertividad, la capacidad para sugerir nuestras ideas, pero entendiendo y acogiendo el punto de vista del otro interlocutor.

La capacidad resolutiva también tendrá que ser entrenada. En este sentido, deberemos aprender a encontrar soluciones creativas a los conflictos que puedan surgir, ser capaces de tomar decisiones y tener una aptitud especial para la negociación.

La confianza en el equipo propio de trabajo también genera mucha más implicación de este en los objetivos de la organización. Un líder que no pide opiniones a sus empleados o no les delega responsabilidades no contribuye a elevar el compromiso de sus trabajadores con la empresa. Al contrario, los desmotiva.

La formación continua es otro de los pilares fundamentales de toda persona que quiera cimentar su vida en el terreno del liderazgo empresarial. Es necesario conocer las últimas tendencias en el sector donde se desarrolla la organización para que la credibilidad no sea vea afectada.

A estos aspectos clave del liderazgo empresarial le podríamos añadir la capacidad de ser visionarios, entusiastas, disciplinados, creativos y honestos.

Cualidades que cumplen la mayoría de los líderes de las empresas que más triunfan en nuestra sociedad y que más lo han hecho en el pasado en los distintos sectores. Henry Ford (Ford - automoción); Jeff Bezos (Amazon-ecommerce); Walt Disney (Walt Disney Company - infantil); Amancio Ortega (Inditex-moda); César Alierta (Telefónica-telecomunicaciones); Isidro Fainé (La Caixa - financiero); Salvador Alemany (Abertis - infraestructuras); y, entre otros, Juan Roig (Mercadona - alimentación).

 

Bruce Wayne, el alter ego de Batman, ¿el líder perfecto?

La ficción nos ayuda a menudo a crearnos referentes de vida y, sin duda alguna, la persona que se esconde detrás del hombre murciélago es uno de los ejemplos más claros que podemos tener de buen liderazgo empresarial.

A parte de hacer el bien como Batman, es el propietario de Wayne Enterprises, la mejor empresa de su ciudad, Gotham y una de las mejores del mundo entero. Diversifica los productos de su empresa y establece relaciones con entidades sin ánimo de lucro, clave principal para que una empresa sea fuerte en su comunidad.

Las cualidades de Batman las desean todos los que se quieren poner al frente de un grupo de trabajo. Físico, inteligencia (Batman destaca por su alta capacidad deductiva) y obsesión. El líder de una empresa tiene que estar obsesionado en su trabajo y hacer todo lo que esté a su alcance para que los objetivos fijados se hagan realidad.

Todos estos aspectos configuran los puntos clave del liderazgo empresarial necesarios para que toda persona que quiera dirigir un equipo de trabajo en una organización lo haga de manera eficiente y efectiva.

Y es que el calificativo de líder no está ligado a un reducido número de escogidos, como creían nuestros ancestros, sino que todo el mundo, con esfuerzo y dedicación, puede ser capaz de liderar un equipo de individuos conectados empresarialmente o una organización entera.

Liderazgo empresarial

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia