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Los trastornos de espectro autista (TEA) son trastornos generalizados del desarrollo (TGD) que se caracterizan por una amplia variedad de expresiones clínicas y conductuales, debidas a disfunciones multifactoriales de desarrollo del sistema nervioso. El autismo no puede considerarse un diagnóstico único, sino como un conjunto de trastornos entre los que se pueden encontrar grandes diferencias en cuanto a coeficiente intelectual y gravedad de los síntomas. No obstante, existen una serie de características comunes relacionadas con problemas de intereacción social y conductas restringidas y repetitivas. El autismo no tiene cura pero sí tratamiento. La intervención en el aula tiene una gran relevancia en la intervención de los niños con este problema, por lo que los maestros pueden contribuir activamente en su desarrollo y bienestar, de ahí la capital importancia de efectuar un diagnóstico precoz. Al apenas disponer de marcadores biológicos que ayuden a identificar esta patología para establecer un diagnóstico, es necesario basarse en manifestaciones clínicas o de comportamientos. Algunos niños con TEA presentan una serie de síntomas muy claros y visibles y por ello son detectados por los padres en los primeros meses de vida, como por ejemplo:

  • Retraso o ausencia del habla.
  • No presta atención a las otras personas.
  • Falta de respuesta a las expresiones faciales o sentimientos de los demás.
  • Falta de juego simbólico y ausencia de imaginación.
  • Falta de interés por los niños de su edad.
  • Incapaz de compartir placer.
  • Alteración cualitativa en la comunicación no verbal.
  • No señalar objetos para dirigir la atención de otra persona.
  • Falta de utilización social de la mirada.
  • Falta de iniciativa en actividades o juego social.
  • Falta de reacción a estímulos sonoros.

 

El papel del profesor

Pero en ocasiones son los profesores los ponen en alerta a los padres al observar un desarrollo inadecuado de sus habilidades básicas o de relación con los otros niños. El síndrome de Asperger o autismo de alto rendimiento es uno de los más difíciles de detectar, ya que muchas veces no manifiestan de forma clara su problema hasta que no se les expone a un mayor grado de demanda social, lo que no suele ocurrir hasta el inicio de la educación primaria. Por este motivo, en estos casos específicos es cuando se hace más importante, y a veces imprescindible, la participación del profesor en la detección de síntomas que hagan sospechar de un posible caso de autismo. Estos serían los principales síntomas de alarma:

  • Desarrollo deficiente del lenguaje: mutismo, entonación rara o inapropiada, vocabulario inusual para la edad del niño, limitaciones en la expresión, etc.
  • Tendencia a hablar espontáneamente sólo sobre temas de su interés.
  • Dificultad para unirse al juego de otros niños.
  • Conductas agresivas.
  • Falta de cumplimiento de las normas de la clase: no obedecer a los profesores, mínima cooperación en las actividades de clase, no seguir las normas culturales, etc.
  • Reacción negativa ante los estímulos.
  • Relación anormal con los adultos: puede ser demasiado intensa o casi inexistente.
  • Reacciones extremas ante la invasión de su espacio personal.
  • Graves dificultades de adaptación a los cambios.
  • Déficit en las habilidades motoras o sociales.

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia