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Existen una gran variedad de trastornos mentales, cada uno de ellos con manifestaciones diferentes. En general, se caracterizan por una combinación de alteraciones del pensamiento, la percepción, las emociones, la conducta y las relaciones con los demás.

El estigma alrededor de la enfermedad mental es un fenómeno global y preocupante. Implica para el paciente y su familia un sufrimiento adicional al de la enfermedad misma y se relaciona con mayor aislamiento, menor búsqueda de ayuda y menos cumplimiento terapéutico. El juicio moral y el temor a la peligrosidad del paciente son fuentes importantes de la discriminación.

Debido al desconocimiento, miedo y generalizaciones estás personas viven con una presión añadida y una escasa red de apoyo social encontrando un sinfín de dificultades para llevar una vida normalizada. Los derechos humanos de estas personas han sido continuamente transgredidos, y en algunas sociedades, actualmente, siguen hacinadas y condenadas por algo que no han elegido.

No sucede lo mismo con otras enfermedades, por ejemplo, en las enfermedades físicas producidas por una lesión, una infección o un proceso degenerativo del organismo las personas no viven un riesgo de exclusión tan alarmante ni una mirada deshumanizante. Por el contrario, cada día observamos como determinadas enfermedades físicas reciben cada vez más apoyo social, el cáncer entre otras, siendo un objetivo a conseguir para la Psicología y Psiquiatría que alguna vez podamos lograr esa mirada para las enfermedades mentales.

La prevalencia de los trastornos mentales continúa aumentando, uno de cada cuatro ciudadanos tendrá que enfrentarse a algún tipo de enfermedad mental, causando efectos considerables en la salud de las sociedades. Esto conlleva graves consecuencias a nivel socioeconómico y en el ámbito de los derechos humanos en todos los países.

 

La Psicología General Sanitaria facilita el proceso de enfermo a ciudadano en las personas con trastornos mentales

Los trastornos y alteraciones son tan humanos como el equilibrio y la salud, son dos caras de una misma moneda. Desde la Psicología General Sanitaria hemos detectado una necesidad de psicoeducación en nuestras sociedades, para reducir los estigmas irreales e infundados que se consolidan sobre estas personas.

El diagnóstico de un trastorno mental, además de las características propias de la enfermedad, aumenta el riesgo de autocondescendencia personal. El autoestigma va fuertemente ligado a estas personas, llegando a volver el prejuicio contra ellas mismas aprobando en última instancia el estereotipo: “Es cierto; soy débil e incapaz de cuidar de mí mismo”.

Los sistemas de salud todavía no han dado una respuesta adecuada a la carga de trastornos mentales. En los países de ingresos bajos y medios, entre un 76% y un 85% de las personas con trastornos mentales graves no recibe tratamiento; la cifra es alta también en los países de ingresos elevados: entre un 35% y un 50%.

La Psicología quiere derribar estos muros y facilitar el acceso a la atención médica y psicológica a estas personas, para que así se les pueda ofrecer el tratamiento que necesitan, tanto a ellos como a sus familias.

La Psicología General Sanitaria pretende integrar a estas personas plenamente en la sociedad mediante un tratamiento multidisciplinar; médicos, psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales tenemos que aunar nuestras fuerzas y conocimientos en pro de una vida digna y justa para estos seres humanos.

En favor de la normalización del tratamiento en enfermedades mentales os dejamos un video donde en primera persona nos cuentan como si es posible llevar una vida normalizada. Si ellas han podido demuestra que, con un correcto tratamiento, ayuda y empatía todas podrían al menos intentarlo.

Testimonio de las personas con enfermedad mental en su día a día

Autor

Fátima Servián Franco

Profesora Máster Universitario en Psicología General Sanitaria y Máster Universitario en Terapias de Tercera Generación