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De manera global, se entiende como aprendizaje a todo proceso de adquisición de conocimientos, habilidades, valores y actitudes a través del estudio, la enseñanza o la experiencia. Dicho proceso puede ser entendido a través de distintos métodos, teorías o posturas, pudiéndose hablar de distintos métodos de aprendizaje. Uno de ellos es el aprendizaje funcional.

Para evitar que la enseñanza se convierta en una simple y mera repetición de conceptos con un enfoque esencialmente memorístico, y con nulo o escaso interés y motivación para el alumno, es importante que el aprendizaje tenga un fuerte componente funcional.

Se entiende que un aprendizaje es funcional cuando la persona que lo ha realizado puede utilizarlo en una situación concreta para resolver un problema determinado. Dicha utilización se hace extensiva a la posibilidad de usar lo aprendido para abordar nuevas situaciones, es decir, efectuar nuevos aprendizajes. Bajo esta perspectiva, la posibilidad de aprender se encuentra en relación directa a la cantidad y calidad de los aprendizajes previos realizados y en las conexiones que se establecen entre ellos.

 

aprendizaje funcional

Cuanto más rica en elementos y relaciones es la estructura cognitiva de una persona, más posibilidades tiene de atribuir significado a materiales y situaciones novedosos y, por lo tanto, tiene más opciones de aprender significativamente nuevos contenidos.

Para aprender funcionalmente es indispensable que los alumnos y alumnas liguen la información nueva con la que ya poseen, reajustando y reconstruyendo ambas en el proceso de asimilación de los contenidos Esto significa que la estructura de los conocimientos previos condiciona nuevos conocimientos y experiencias y éstos, a su vez, modifican y reestructuran los primeros.

Cómo aplicar el aprendizaje funcional en el aula ordinaria

Esta son algunas claves e ideas para conseguir que las enseñanzas en el aula ordinaria tengan un cariz más práctico, significativo y funcional:

  1. Potenciar la proactividad y la participación de los alumnos.
  2. El aprendizaje deber ser progresivo y sutentado sobre un base potente que permita interrelacionar conceptos y encontrarles nuevas aplicaciones.
  3. Enseñar a los alumnos a relacionar información mediante ejemplos, ensayos y actividades y ejercicios prácticos.
  4. Potenciar la memoria a largo plazo para que sea más fácil incorporar nueva información.
  5. Intentar que el alumno construya su propio aprendizaje, estimulando su autonomía y procurando que relacione ideas y conceptos, formule hipótesis y trate de argumentarlas y demostrarlas.

La reformulación de roles

La aplicación del aula ordinaria del aprendizaje funcional no implica tener que cambiar obligatoriamente  los métodos de enseñanza ni modificar radicalmente las relaciones en el ámbito educativo,  pero sí conlleva la reformulación de algunos aspectos de los roles de maestros y alumnos.

El alumno o persona que aprende tiene que adoptar una actitud mucho más activa que con los métodos de enseñanza habituales, puesto que ha de construir sus conocimientos, reajustándolos a su sistema cognitivo. Por otra parte, el maestro se ve obligado a proporcionar una información distinta a la habitual, más significativa y  compatible con los conocimientos que el alumno poseía con anterioridad.