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Una de los primeras dudas con las que se encuentra un emprendedor cuando se dispone a iniciar su negocio está relacionada con la forma jurídica que va a darle a su empresa. ¿Autónomo? ¿Sociedad Limitada? ¿Sociedad Anónima? Todas las formas son válidas y, completamente legales, pero en este artículo vamos a decantarnos por la sociedad limitada, centrándonos en sus ventajas.

En la Sociedad Limitada los socios sólo se responsabilizan del capital que han aportado y a diferencia del autónomo, no responden con su patrimonio personal. Si la empresa fuera mal, cada emprendedor sólo perdería cómo máximo el dinero que ha puesto para construir la empresa. El capital mínimo para constituir una Sociedad Limitada es 3.000 euros.

Este tipo de sociedad, que no requiere de un mínimo ni de un máximo de socios, permite además a cada uno de sus integrantes aportar el capital en dos modalidades. O bien en dinero o en bienes.

Cada socio de la Sociedad Limitada puede cobrar también un salario. Esto quiere decir que los beneficios de la empresa pueden redistribuirse en las nóminas de los distintos socios para así poder legalmente declarar una cantidad menor de dinero a hacienda.

 

 

En cuánto a fiscalidad, uno de los principales beneficios económicos de las sociedades limitadas vendría a partir de un determinado volumen de beneficio en forma de ciertos descuentos tributarios. Y es que cuando uno ha constituido su empresa como Sociedad Limitada tributa a un tipo fijo del 25% del beneficio hasta los 120.000 euros. En cambio, un autónomo lo hace a un 28% a partir de los 17.700 euros, a un 37% a partir de los 33.000 euros y a un 43% a partir de los 53.400 euros.

La Sociedad Limitada (SL.) ofrece además más posibilidades de desgravación. Mientras que un autónomo únicamente puede desgravarse el 50% de los gastos y del IVA, un socio de una SL. puede hasta un 100% de todo lo referente a la actividad económica que realice.

El acceso a la financiación es también más fácil cuando se tiene una Sociedad Limitada que cuando uno es autónomo. La mayoría de cajas y bancos incluye a este colectivo en el ámbito de los particulares. Esto quiere decir que o bien le ofrecen productos que no se ajustan a sus necesidades o bien le piden avales personales.

 

Las principales desventajas

Si bien es cierto que crear una Sociedad Limitada tiene muchas ventajas en España, es honesto mencionar algunas desventajas como la excesiva burocracia. En nuestro país hay que esperar entre 30 y 40 días para tener una SL. constituida.

Una Sociedad Limitada necesita además disponer de un capital mínimo de 3.000 euros más gastos de gestión, cosa que en el caso de los autónomos no sucede así.

Los problemas y las discusiones que puedan surgir entre los socios de la sociedad se consideran también con frecuencia una de las principales desventajas de las SL. Es por este motivo que no se recomienda repartir equitativamente las acciones, ya que en el caso de una sociedad con el reparto accionarial 50-50 será difícil tomar decisiones de manera rápida y ágil.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia