Fondo escudo header genérico noticia
Expertos VIU | Panel de expertos VIU

Expertos VIU | ¿Es posible pensar en clave de paz la Guerra en Ucrania?

Durante la última semana de febrero se realizaron en la Universidad Internacional de Valencia las Jornadas Conversando Política Exterior: ¿Es posible pensar en clave de paz la Guerra en Ucrania? Un evento académico que contó con la presencia de destacados especialistas del ámbito de las Relaciones Internacionales en España, como el economista Jesús Núñez Villaverde, el historiador Pablo del Amo, la periodista Georgina Higueras, el politólogo Manuel Moreneo, el Exministro de Asuntos Exteriores Josep Piqué y los embajadores de España Dámaso de Lario y Emilio Cassinello.

Para conocer más sobre el análisis efectuado y las opiniones presentadas a lo largo de las jornadas, entrevistamos a la Dra. Arely Vázquez directora del Grado en Relaciones Internacionales, el Máster en Política Exterior e investigadora principal del Grupo de Investigación Estudios Globales (EG-VIU), y organizadora del evento.

¿Cómo surge la idea de convocar estas Jornadas?

Desde el grupo de investigación Estudios Globales (EG-VIU) del Grado en Relaciones Internacionales propusimos el 21, 22 y 23 de febrero dialogar con expertos de distintas áreas sobre la guerra en Ucrania como una oportunidad para comprender la complejidad que implica el debate y los análisis de una guerra desde la perspectiva de paz, que forma parte de una de las líneas clave de nuestro grado y del grupo de investigación.

 A un año de la invasión de Ucrania por parte de Rusia propusimos reflexionar no sólo sobre las causas de una guerra nuevamente en el continente europeo, sino también sobre el impacto que ha tenido a nivel global: por un lado, la guerra pone en cuestión la existencia de un mundo unipolar que se había creado después de la implosión de la Unión Soviética, que tuvo como consecuencia la consolidación de EEUU como hegemón mundial y la OTAN como garante de la paz mundial, y por otro lado, se pone de manifiesto la tragedia humana que supone un conflicto armado como este con, posiblemente, cientos de miles de muertos y millones de desplazados.

Todo esto revela un cierto acuerdo en que transitamos hacia un mundo “desconocido” para nuevas generaciones, pero con ciertos paralelismos alarmantes con el inicio del siglo pasado. Algunos usan términos de ese pasado para tratar de comprender aquello que estamos viviendo: ¿Nueva Guerra Fría? ¿Nuevo orden mundial? ¿Mundo multipolar? Otros apuntan a que el mundo que está surgiendo finca sus bases en la negación de los valores aceptados después de la segunda guerra mundial, estableciendo términos como desglobalización o desacoplamiento económico. Otros apuntan a que la Guerra en Ucrania es la expresión de la disputa por la hegemonía entre China y EEUU y, por lo tanto, nos encontramos, como otras tantas veces, con la trampa de Tucídides: ante la emergencia de una nueva potencia, el conflicto es ineludible.

Imagen
VAZQUEZ_VIDAL_MIRIAM_ARELY_0.jpg

Dra. Arely Vázquez

Pensamos que era importante realizar estas jornadas, pues desde el inicio de la invasión y las constantes escaladas, la paz parece perdida e incluso cuando hay alegatos para tratar de pensarla, ésta, en el mejor de los casos, desaparece de los discursos, cuando no es denostada por ser poco realista. En este escenario las jornadas abrieron la puerta a una reflexión sobre las alternativas y dilemas que se ponen de manifiesto cuando la paz está en el centro de los procesos políticos en el marco de la defensa legítima de un estado soberano invadido. También, quisiera indicar que entre el momento en que organizamos las Jornadas y su realización, apareció publicado en español “¿Por qué éste es el momento de negociar la paz?”, ensayo del influyente filósofo alemán Jürgen Habermas. Como era de esperarse, este artículo enmarcó algunos de los debates de los dos últimos días de las jornadas, ya que proveyó de un posible modo de combinar la realpolitik con los dilemas morales a los que abre toda guerra.

¿Cuáles fueron los criterios para organizar las mesas de las Jornadas?

Para organizar las Jornadas consideramos tres temas que han sido objeto de discusiones recientes en la esfera pública, ya que nos propusimos brindar un panorama lo más detallado posible de los debates cruciales en los últimos meses. En la primera mesa, propusimos conversar sobre la situación actual en el terreno; una segunda mesa se preguntó por las grietas y oportunidades para la paz en lo que parece un nuevo orden mundial; la tercera mesa centró el diálogo en las características de este posible nuevo orden mundial que estaría emergiendo.

¿Puedes comentar algunos de los aspectos de la situación actual en terreno de la Guerra en Ucrania?

Cada mesa proponía una serie de preguntas específicas. En la primera, se analizaron los actores, procesos y cambios en el terreno. Así, nos preguntamos: ¿cómo ha evolucionado el conflicto territorialmente? ¿cuáles han sido los avances desde el debate público más reciente sobre el apoyo armamentístico a Ucrania? ¿Qué peso supone en el conflicto la industria armamentística? ¿Asistimos a un tipo de guerra que avanza y cambia o a un estancamiento que supondrá una mayor devastación y un proceso de reconstrucción más complejo?

Jesús Núñez Villaverde, codirector del Instituto de Estudios de Conflictos y Acción Humanitaria, indicó que, para responder a las preguntas, la clave del análisis depende de la identificación de los actores y de las estrategias en el terreno mismo por encima de nuestros ideales y deseos. Al analizar la coyuntura actual, observó que ambos países se encuentran en una dinámica que prolonga la guerra. Se espera para la primavera una ofensiva de ambas partes, que Ucrania podrá sostener gracias al apoyo de la UE, particularmente de Polonia y los países bálticos, al envío de los carros de combate y posiblemente de aviones por parte de la OTAN; y Rusia gracias a una mayor movilización de tropas. Según Núñez, las estrategias de ambos contendientes en este momento no están orientadas a mejorar su posición frente a una posible negociación cercana, sino que buscan la victoria frente al enemigo. Apuntó, que frente a las posiciones que sostienen la influencia causal de la industria armamentística en el conflicto, son los Estados quienes tienen responsabilidad política y moral; ellos deciden entrar en combate.

Imagen
Jesús Núñez

Jesús Núñez Villaverde

Por su parte, el historiador Pablo del Amo, recordó que este conflicto no se inicia en el 2022, sino que está precedido por la anexión de Crimea en 2014 y la consecuente guerra civil que comienza el año 2014 en el Dombás, que atribuye al incumplimiento de los Acuerdos de Minsk. Esto le permite afirmar algo que Núñez indicó en la mesa: “más del 40 por ciento de los conflictos armados en la actualidad son fruto de acuerdos de paz incumplidos”. Por eso mantiene que la voluntad de paz hoy no debe olvidar la búsqueda de un acuerdo sostenible en el tiempo.

Así, en esta mesa pudimos concluir que la guerra no es un hecho ineludible, sino una acción deliberada que asume una voluntad política para la guerra y que esta situación nos obliga a preguntarnos un dilema clásico del siglo XX: ¿es posible alcanzar objetivos políticos en el campo de batalla? ¿Qué nos dice la historia a este respecto?

¿Es posible alcanzar esos objetivos políticos?

Como todo lo que estamos analizando, la respuesta es compleja y depende de varios factores, por un lado, podrías decir que no, siguiente el argumento de Hannah Arendt que comprende que la guerra es el fin de la política, porque es el fin de consenso y el diálogo, pero no podemos obviar la respuesta clásica de Carlo von Clausewitz, que es de hecho con “quien” discute, que dice que la guerra es la continuación de la política por otros medios, y por lo tanto es posible alcanzar cualquier objetivo. El dilema, como verás, no radica en el uso de la fuerza, sino en la propia concepción de lo que significa la política. Mientras que, en la perspectiva de Arendt, política es diálogo, en la concepción de Clausewitz la política es dominación. Lamentablemente estamos frente al segundo escenario donde las partes tratan de imponer su “victoria” sobre el otro, por lo que lo interesante no es analizar si debería existir la guerra o no en la política, por muy interesante que sea en la construcción de las democracias liberarles, sino qué escenarios se abren frente a una posible victoria de uno o de otro y las consecuencias de comprender la política como dominación a nivel local y global. Es así que en la segunda mesa decidimos analizar esos escenarios, pero también desde un marco diferente de los que hemos visto en los debates públicos en Europa, que se han caracterizado por ser muy homogéneos, al menos en sus principales medios y cabeceras. En este sentido, y retomando el trabajo de los estudios internacionales de paz en las últimas décadas, recordamos que los actores iniciales, en todo conflicto, y, por ende, en Ucrania también, se han diversificado, y que es preciso resituarlos continuamente en la medida en que no sólo implican estados hegemónicos en las relaciones internacionales, sino también bloques regionales e incluso globales. Los dos invitados hicieron énfasis en tres de las preguntas que les propusimos: ¿Qué peso tiene la paz en los debates políticos actuales ante la tarea de la reconstrucción de la sociedad ucraniana? ¿Pueden los aliados de Ucrania mantener un compromiso económico, político y estratégico que no sólo equipare fuerza militar, sino que acerque a las partes a una negociación? ¿La paz en Ucrania dependerá de la geopolítica, en la que China y EEUU tienen un lugar dominante?

Imagen
Georgina Higueras

Georgina Higueras

La periodista Georgina Higueras, centró su análisis en lo que supondría la victoria de Ucrania o de Rusia, ya que ambas conllevan una serie de riesgos importantes a considerar. ¿Qué implicaciones tendrá para la Unión Europea el triunfo de Ucrania y la destrucción del régimen de Putin? De hecho, tanto Higueras como el embajador Damaso de Lario, se preguntaron: ¿podemos asegurar que el cambio de régimen en Rusia convenga a los intereses europeos ante experiencias previas como Yugoslavia, Libia o Afganistán? Higueras indicó que esta guerra tiene un efecto complejo en tanto que a la vez debilita y fortalece a las potencias de modo que la paz es posible, pero implica concesiones de todos los actores. La victoria de Rusia, según Higueras, supondría que Putin definiría las reglas del continente europeo, algo nada deseable. Respecto del rol elusivo de China en la guerra en Ucrania hasta ahora, observó que mientras, por un lado, es preciso entenderlo en el marco de las relaciones ruso-chinas sobre su preponderancia como potencias, por otro, ha desviado la atención sobre la situación en el indo-pacífico y sus aspiraciones con Taiwán.

Bajo este esquema, ¿es necesario abrir el espectro del análisis de la guerra en Ucrania, para así comprender vías para construir la paz e incluso los fracasos del acercamiento de las partes?

Efectivamente, es así como el politólogo y exdiputado Manuel Moreneo propuso dos vías para entender la guerra en Ucrania. Por un lado, señaló que el discurso mediático dominante en Europa ha presentado una visión única del conflicto y no ha permitido ver la pluralidad de voces y matices en el mundo. Por otro, indicó que esta falta de pluralidad informativa dificulta entender cómo se está construyendo un nuevo orden mundial. En este marco, su análisis intentó mostrar que si lo que está en juego es el nuevo orden mundial, es preciso recuperar el pensamiento crítico del “Sur Global”. En este sentido, me gustaría mencionar la relevancia de este concepto “Sur Global” en el debate, si pensamos en la intervención reciente del exministro de Exteriores Josep Piqué en Política Exterior, cuando, al considerar el posicionamiento de países como Turquía, India, Brasil y muchos países de África y América Latina, se pregunta si no se trata de “Un sonoro fracaso de nuestras [de la Unión Europea] políticas exteriores, del que hay que extraer alguna dolorosa lección”.

También conversamos sobre la importancia de la universidad en la construcción de alternativas y grietas existentes para pensar la paz, como en los modos de escapar a los binarismos que simplifican situaciones concretas y contradictorias, comenzando en acciones como estas jornadas.

Imagen
Josep Piqué

Josep Piqué

¿Entonces es posible la paz en Ucrania?

Nuevamente la respuesta depende de varios factores, como comentamos en las dos mesas que hasta aquí he expuesto; las circunstancias no parecen apoyar la posibilidad de una mesa de negociación en el futuro cercano y por lo tanto la paz parece lejana, pero es importante abrir el debate político y académico para pensar escenarios de transformación del conflicto. Además, según Higueras y Moreneo, retomando a Habermas, este debate político sobre la paz constituye un imperativo moral como ideal regulador de la acción de Europa, ya que hemos asumido el papel de actores y no el de meros espectadores interesados.

Estamos frente a una coyuntura histórica donde todo parece posible, ¿es verdad que estamos frente a la construcción de un nuevo orden mundial?

Precisamente en la tercera jornada nos preguntamos esto, pero de una forma diferente pues el punto de partido no era el mundo que se vislumbra en el horizonte sino las consecuencias ya visibles de la guerra en Ucrania a nivel global, y el marco para reflexionar fue el ejercicio de la diplomacia, en diálogo con el poder político y la sociedad civil, y que están, de forma clara, en juego en el conflicto: así, analizamos ¿qué posicionamientos hay en los distintos bloques económicos regionales respecto del conflicto, haciendo énfasis en la Unión Europea? ¿Qué estrategias de seguridad están desarrollando respecto de Rusia? ¿Cómo se han vertebrado las experiencias de las relaciones exteriores, la diplomacia en las últimas décadas, de modo que puedan aportar a la construcción de alternativas a esta guerra? 

El embajador Dámaso de Lario hizo énfasis en la centralidad que debe tener en nuestros análisis el desarrollo de una estrategia de seguridad en Europa; es preciso pensar la convivencia con Rusia, asumiendo “la tiranía de la geografía y las enseñanzas de la historia”. Aunque afirmó que es necesario apoyar a Ucrania, en el momento en que decimos “se luchará hasta el final”, debemos preguntarnos cuál es el final, cuando es necesario atender la urgente transición ecológica respecto de las ya visibles consecuencias del cambio climático y que se han relegado a un segundo plano, estancando esfuerzos diplomáticos de años.

Imagen
Dámaso de Lario

Dámaso de Lario

Por otro lado, el embajador y director general del Centro Internacional de Toledo para la Paz, Emilio Cassinello hizo énfasis en que la posición de Rusia fuera del orden internacional afecta procesos de paz que van más allá de la Guerra en Ucrania. Pues, en efecto, esta guerra ha polarizado y dificultado iniciativas y procesos que afectan a la seguridad mundial en distintos puntos del planeta, como en el caso del Sahel o la reciente manifestación de una alianza entre Irán y Rusia.

Ambos ponentes concluyen que estamos frente a una situación urgente y compleja, pero es imperativo pensar que nuestro apoyo a Ucrania es efectivamente existencial y por lo tanto requiere de una visión global donde las armas, ahora necesarias, vayan disminuyendo en el futuro cercano, y recuperemos la fuerza de diálogo y la negociación.

Me gustaría añadir que, como todos los procesos históricos, nada surge de la nada, todo tiene relaciones causales, y todo nuevo orden trae consigo semillas del pasado, una de las semillas que no podemos olvidar en este posible nuevo orden mundial, es toda la institucionalización de la paz construida gradualmente desde el final de la segunda guerra mundial, es más, seamos capaces de mejorarla pues es necesario, pero no podemos desecharla y menos, fincando sólo la responsabilidad en el agresor.

¿Cuáles son las acciones que desde la universidad podemos esperar para el futuro respecto de este tema?

Sin duda, la apertura de un espacio de diálogo que no pretende ser solamente coyuntural pues, aunque la guerra terminara hoy, hay un trabajo grande de reconstrucción y reconciliación en Ucrania que tardará años y requerirá de espacios constantes de diálogo. Y también, como lo comentaba antes, consideramos que este posible nuevo orden mundial puede ser una oportunidad para resolver los graves errores del pasado, especialmente con el Sur Global, y construir un nuevo mundo donde la justicia social, las alternativas al desarrollismo y la guerra, sean una realidad. Así, desde el grupo de investigación EG-VIU, seguiremos con esta labor de recuperar la paz como centro de los debates, para analizar la realidad de forma compleja y dinámica, pero comprometida con valores humanos y plurales.

Emilio Vivallo VIU
Emilio Vivallo-Ehijo

Equipo de Comunicación de la Universidad Internacional de Valencia.