La Carrera en Relaciones Internacionales  de la Universidad Internacional de Valencia ha celebrado el comienzo de su cuarta edición con una lección inaugural impartida por un invitado de honor de excepción: el Teniente General Fernando García-Vaquero Pradal, Jefe del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad de la OTAN. El acto contó, además, con la presencia del Coronel Rafael Morenza Tato, Delegado de Defensa, Eva María Giner, Rectora de VIU; Ramón Aznar García, director académico de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas y Miriam Arely Vázquez Vidal, directora del Grado en Relaciones Internacionales.

En su intervención de apertura del acto, Eva María Giner recalcó la importancia que tiene la formación que ofrece el Grado en Relaciones Internacionales, especialmente en el contexto sociopolítico actual, señalando que “vivimos un momento histórico como sociedad global, no solo por la pandemia, sino por los grandes retos que el siglo XXI está presentando. Cambio climático, migraciones, conflictos armados, terrorismo, ciberterrorismo, hechos que obligan a reflexionar de manera interdisciplinar para entender cómo afrontarlos. Como universidad, desde VIU tenemos el deber de analizar este contexto y desgranarlo, a fin de comprenderlo y, lo que es más importante, transformarlo, que es también uno de los objetivos de esta sesión inaugural”.

Por su parte, el Teniente General Fernando García-Vaquero Pradal hizo de su intervención un análisis experto de la actualidad geopolítica, el rol del ejército español y el futuro de la OTAN. Respecto a la seguridad internacional en un contexto marcado por la inestabilidad y la volatilidad, indicó que “los países occidentales están protegidos frente a posibles atentados, pero la seguridad total no existe. Es relativamente fácil cometerlos. La seguridad internacional basada, entre otros aspectos, en nuestra pertenencia a organizaciones internacionales como la OTAN garantiza una respuesta más optima haciéndonos más fuertes ya que casi nadie puede hacer frente a las amenazas de hoy en día por sí sólo”. En esta misma línea ha asegurado que “la seguridad requiere inversión y no se puede improvisar. No es gratis a pesar de parecer un bien intangible. Sin seguridad, no existe desarrollo ni bienestar”.

Poniendo el foco en el papel del ejército, ha querido recalcar el papel que éste tiene más allá de escenarios de conflictos armados y ha puesto de ejemplo el rol que la Unidad Militar de Emergencias (UME) está jugando en la erupción volcánica de La Palma “la base operativa de la UME está ubicada en las instalaciones de la Unidad de Apoyo a la Proyección (UAPRO) “El Fuerte”, situada en Santa Cruz de La Palma y perteneciente al Ejército de Tierra. La UAPRO, reforzada por la Brigada Canarias XVI, abrió inicialmente sus instalaciones para acoger a alrededor de 250 personas que han sido desalojadas”. En esta misma línea, también ha destacado la actuación del ejército durante los peores momentos de la pandemia, indicando que “Una parte muy considerable de las Unidades del Ejército de Tierra ha participado en la lucha contra la pandemia mediante intervenciones, desinfecciones de residencias y hospitales, traslado de enfermos o transporte de vacunas, entre otros. Hemos trabajado todos unidos para salvar vidas y aliviar el sufrimiento de la población, de la que formamos parte y a la que servimos”.

A continuación, abordó otro tema de actualidad, poniendo en valor el papel del ejército español en el conflicto afgano, donde sus efectivos han estado sobre el terreno desde 2002 hasta mayo del 2021. Al respecto indicó que “en Afganistán participaron 27.100 militares y perdieron la vida 102 hombres y mujeres. Los soldados españoles llevaron a cabo más de 28.000 patrullas, recorrieron unos 3 millones de km, efectuaron 1.400 misiones de desactivación de explosivos y adiestraron a más de 13.000 militares afganos. España también se implicó activamente en la reconstrucción del país. A través de diferentes agencias y departamentos civiles, los distintos Gobiernos financiaron la construcción de todo tipo de infraestructuras y colaboraron en infinidad de iniciativas para el desarrollo de Afganistán”.

Finalmente, ha puesto la mirada en la OTAN y su futuro, señalando la cumbre de esta institución, que tendrá lugar en Madrid en 2022, como la instancia perfecta para diseñar un nuevo concepto estratégico después del de Lisboa de 2010, indicando que “la nueva OTAN debe ir hacia una acción política y diplomática, más amplia y efectiva; debe encontrar y comprometerse en una verdadera postura disuasiva, y por último, tiene que enfrentarse a las nuevas amenazas con la capacidad tecnológica apropiada” El Teniente General Fernando García-Vaquero Pradal ha concluido su intervención planteando la interrogante respecto al papel que tendrá los Estados Unidos de América en el futuro de la OTAN.