Todos los avances de la ciencia parten de un principio concreto que es lo que define al adquisición de este tipo de conocimiento concreto: el método científico. El método científico se desarrolla en varias etapas. Es lo que se conoce como fases del método científico, y están definidas porque, en cada una de ellas, se realiza una labor concreta con el objetivo de pasar a la siguiente fase y obtener unos datos concretos que no puedan inducir a error.

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Las fases del método científico pueden variar según el campo de estudio y las necesidades concretas de cada caso. De esta forma, se podrá hablar de fases diferentes o, incluso, subfases dependientes de otras fases principales. Sin embargo, en todos los casos, un estudio que se realice guardado las premisas del método científico deberán tener por lo menos las siguientes fases:

Observación:

La observación es quizás la fase más importante de todas porque, gracias a ella, se van a obtener los datos necesarios sobre los que se trabajará en las fases posteriores y que determinarán el conjunto del estudio. Durante la fase de observación, es fundamental ser completamente riguroso con los hechos objetivos y dejar fuera de la observación cualquier aporte subjetivo o personal. La observación deberá consistir en la examen, atento y riguroso, de los hechos y fenómenos naturales observados, que deberán ser recopilados para su posterior estudio.

Formulación de hipótesis:

Una vez que se han llevado a cabo todas las observaciones pertinentes, será el momento de formular una hipótesis a la luz de los datos obtenidos. Esto significa presentar una explicación posible y provisional que permita explicar los hechos observados de forma que no pueda haber error de ningún tipo en dicha explicación.

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Experimentación:

Una vez que se ha formulado la hipótesis, se llevará a cabo la fase de experimentación, cuyo objetivo principal no deberá ser probar esta hipótesis, sino refutarla. Gracias a los experimentos, se deberá buscar la forma de refutar la hipótesis obtenida, lo que servirá de prueba de que el razonamiento no es completamente perfecto y debe seguir revisándose a la luz de los nuevos datos (obtenidos de los experimentos). En el caso de que la hipótesis se refute, se deberá elaborar una nueva hipótesis que concuerde con los nuevos datos obtenidos. Por el contrario, si, efectivamente, no se consigue refutar la hipótesis, se llegará a la conclusión de que se trata de la hipótesis correcta, y se pasará a la siguiente fase.

Emisión de conclusiones:

Una vez que se haya obtenido una hipótesis que no sea posible refutar, se presentarán las conclusiones y se formulará la teoría correspondiente a tales conclusiones, que constituirá un nuevo conocimiento científico hasta que se demuestre lo contrario.

Publicación y comparación:

Finalmente, la última fase del método científico consistirá en publicar y compartir las conclusiones obtenidas con un doble objetivo. Por un lado, ampliar el conocimiento de la comunidad científica en general y, por otro, hacerlas públicas para que otros científicos puedan revisar y estudiar dichas conclusiones. En caso de que toda la comunidad científica llegue a la misma conclusión a la luz de la repetición de los experimentos, se tomará como una conclusión correcta. Mientras que, si al revisar las conclusiones y los experimentos, otros miembros de la comunidad científica pudieran refutar dichas conclusiones, sería necesario revisar todo el trabajo para encontrar el fallo y poder trabajar de nuevo en la elaboración de una una hipótesis.  

 

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia