La Dra. Jara Rodríguez Fariñas es Doctora en Sociología, especializada en temas migratorios y docente de la Maestría Oficial en Mediación y Gestión del Conflicto de VIU. Con motivo de la celebración del Día Mundial de la Justicia Social, nos pusimos en contacto con ella y le pedimos que nos aclarara algunos conceptos relativos a la Justicia Social.

 

La palabra Justicia Social comienza a utilizarse y a generalizarse a finales de la Primera Revolución Industrial con el objetivo de emplearla en los conflictos obreros, por lo tanto, su evolución está totalmente relacionada con el desarrollo de la economía.

En 1971 se escribiría la obra Teoría de la Justicia de Rawl que supuso un antes y un después en el concepto, los planteamientos de esta obra posicionaban al Estado como la institución encargada en la distribución de los recursos entre los ciudadanos que conformaban una sociedad. En un principio la Justicia Social se basaba en la distribución de benefecios y cargas, con el desarrollo de la misma, nuevas concepciones como ideas de reconocimiento cultural y políticas de identidad empezaron a contemplarse dentro de este término.

Actualmente existen tres grandes perspectivas sobre Justicia Social: la Justicia Social como distribución, como reconocimiento y como participación. En la idea de la Justicia Social como distribución se considera que debe haber una distribución de bienes y recursos materiales y culturales, además de una distribución de capacidades. La Justicia Social como reconocimiento se basa en el respeto cultural de todas las personas y en unas relaciones justas dentro de una sociedad. Por último, la Justicia Social como participación viene a proponer que las personas tienen que tener la capacidad de partipar en las decisiones que afectan a sus propias vidas, por lo tanto, se debe asegurar que exista una activa y equitativa participación en la sociedad. En realidad, las tres perspectivas están totalmente relacionadas entre sí ya que cuando se ejerce injusticia social en una de ellas normalmente acaban derivando o es consecuencia de injusticias sociales en las otras dos.

¿Cuál consideras que deber ser el papel de la Justicia Social en la sociedad actual?

Actualmente vivimos en una sociedad globalizada que provoca que los problemas locales se hagan globales, por lo tanto, debemos caminar hacia una Justicia Social Global. En estos momentos tener una mirada hacia una Justicia Social Global es imperante debido a la interconexión en la que vivimos y a la movilidad. Claro ejemplo de esto es lo que estamos viviendo actualmente con la pandemia del Covid-19 que ha manifestado cómo un problema que se da en una parte concreta del mundo en días acaba difundiéndose a cada rincón del planeta. En estos momentos nos encontramos con un cuestionamiento importante en relación a la Justica Social Global cuando los países ricos han comprado la mayor parte de las vacunas del Covid-19 dejando y aminorando los tiempos para ganar la batalla a la pandemia de los países con menor renta. Ya se está hablando del Apartheid del Covid, occidente ha comprado millones de vacunas contra el Covid-19 con un coste bastante bajo obligando a esperar y a pagar un precio más alto por la vacunación a los países más pobres. Esto es un ejemplo de la lucha que tiene que tener la Justicia Social en un mundo globalizado.

Buscar esta Justicia Social Global no es un camino fácil. Boaventura de Sousa Santos considera que no puede existir esta Justicia Social Global si no existe antes una justicia cognitiva totalmente relacionada con la Justicia Social como reconocimiento y como participación. El problema es que el sistema global resignifica las exclusiones provocadas por las jerarquías epistémicas, espirituales, raciales/étnicas, de género/sexualidad, económicas, etc., que han sido promovidas por la modernidad. Si los proyectos civilizatorios modernos siguen sosteniendo unas condiciones que acaban perpetuando la inequidad tanto de índole político, social y económico como también una inequidad epistemológica nunca podremos llegar a alcanzar la Justicia Social Global.

Amartya Sen comenta que el punto de partida debe ser reconocer que todos poseemos identidades múltiples y cada una de estas identidades puede conllevar demandas y preocupaciones que pueden complementarse o competir abiertamente con otras preocupaciones y demandas de otras identidades. Si caminamos hacia una Justicia Social Global se debe tener en cuenta no solo las desigualdades y diversidades que existen dentro de un país sino las desigualdades y diversidades que existen entre diferentes países.

Se deben buscar nuevos enfoques que apuesten por romper con la “pobretología” que acaba estigmatizando y, por lo tanto, estratificando y poniendo barreras para que determinados grupos no puedan alcanzar un reconocimiento y participación social. Desde esta perspectiva se busca romper las distancias económicas, políticas, sociales, ambientales y culturales que provocan que no exista un reconocimiento mutuo respetuoso y digno entre los miembros de una sociedad. Dejar a un lado las políticas de mínimos y apostar por políticas maximalistas de lo compartido, construyendo espacios comunes de encuentros entre personas que se reconocen mutuamente y participan no solo para contribuir en la comunidad sino también para realizarse individualmente. Estas nuevas perspectivas deben guiar las acciones dirigidas hacia la Justicia Social en un mundo globalizado.

¿Nos puedes poner ejemplos de cambios sociales/logros importante obtenidos desde la Justicia Social?

La Justicia Social apareció para dar protección a una clase trabajadora explotada y posteriormente para intentar corregir o mitigar las consecuencias provocadas por el sistema, es decir, se desarrolló motivadas en un principio por las injusticias económicas. Así, se consiguió gracias a la Justicia Social una jornada laboral limitada, una edad mínima para trabajar, diferentes protecciones para las y los trabajadores vulnerables, las prestaciones por desempleo, pensión por jubilación, educación y sanidad pública, etc. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó la Justicia Social para conseguir una globalización equitativa, garantizándola a través del empleo, el diálogo social, la protección social y los principios y derechos fundamentales del trabajo.

Desde la Justicia Social distributiva podemos poner claros ejemplos de logros conseguidos como el ingreso mínimo vital, las ayudas por desempleo, la renta básica universal, las jubilaciones, entre otras muchas medidas que ayudan a buscar un mínimo de bienestar básico gracias a la distribución de los recursos.   

Desde la Justicia Social como participación y reconocimiento nos encontraríamos con todas las políticas de discriminación positiva o acción afirmativa que ayudan a reducir aquellas prácticas discriminatorias que han sufrido determinados colectivos que historicamente han sido excluídos debido al género, a la discapacidad, a rasgos étnicos o hacia grupos minoritarios. Así se aplican políticas como las que rigen que un porcentaje de los puestos del trabajo en el sector público tienen que estar reservados a personas en riesgo de exclusión, o que existan bonificaciones empresariales cuando se contrata a personas que forman parte de estos grupos menos favorecidos. Se encuentran también todas las políticas que ayudan a dar solución a las reivindicaciones sobre el reconocimiento de una diferencia ya sea de nacionalidad, cultura, género, tendencia sexual, etc.

Podemos encontrar ejemplos de la Justicia Social en cualquier ámbito en el que se produzcan injusticias. Se debe entender que la Justicia Social defiende y protege los derechos y deberes de todas y todos los ciudadanos sin distinguir condición. Ayuda a conseguir una equidad de oportunidades basadas en las leyes de inclusión.

La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenibles consituyen un llamado a nivel internacional desde la Justicia Social Global, estos objetivos sirven de guía para los gobiernos del mundo. Ayudan a tomar medidas que garanticen las luchas contra la pobreza, el hambre y la desigualdad; garantizar el acceso a la educación, a la sanidad, al agua, al trabajo decente, a la igualdad de género; instan a proteger el medio ambiente a través de políticas de desarrollo industrial y consumo responsable. Los 17 objetivos constituyen un camino para lograr la Justicia Social a nivel mundial.

¿Cuáles crees que deberían ser los principales actores en la creación, promoción e implementación de acciones destinadas a promover los objetivos de la Justicia Social?

La Justicia Social es un deber del Estado Social de Derecho por cuanto es este el que está obligado a garantizar y/o a distribuír unos recursos mínimos a través de derechos, subsidios, servicios, etc., con el cobjetivo de garantizar que exista una vida digna de todas las personas. Para ello adopta acciones afirmativas dirigidas a conseguir unas igualdades de oportunidades para aquellos colectivos que estén en situación de pobreza, de discriminación o vulnerabilidad.

Sin embargo, los estados no son los únicos responsables de buscar la Justicia Social, en nuestra sociedad, cada vez más globalizada, va aumentando la importancia que tiene la sociedad civil para configurar los modelos sociales y por consiguiente en la lucha por la Justicia Social. La sociedad civil será más protagonista en la transformación del modelo de sociedad, se hace imperante fomentar la articulación de esta sociedad civil alrededor de los valores de Justicia Social. Solo así podremos encontrar organizaciones e instituciones que luchen por alcanzar los objetivos de la Justicia Social defendiendo así los derechos humanos. Las organizaciones de la sociedad civil tienen como objetivo ayudar a que la población reclame sus derechos y ayudar a construír políticas y acuerdos para el desarrollo, ayudando a fiscalizar su puesta en práctica.

Otro de los agentes que tenemos que tener presente para ir alcanzando la Justicia Social es el mercado. Se debe caminar hacia una economía más social y solidaria en la que se tengan en cuenta los valores que sustentan la Justicia Social. La economía social y solidaria incorpora a la actividad económica valores como la justicia, equidad, fraternidad económica, solidaridad social y democracia directa. Introducir estos valores a las prácticas económicas desarrolla unas nuevas formas de producir, distribuir y consumir; aspira a consolidarse como instrumentos de transformación social.

¿Consideras que es importante tener hitos como el Día Mundial de la Justicia Social? ¿Por qué?

La celebración del Día Mundial de Justicia Social tiene como objetivo apoyar el trabajo que está encaminado a erradicar la pobreza, a promover el pleno empleo con unos derechos laborales, al acceso del bienestar social y a la Justicia Social para todos y todas. Se reconoce que la Justicia Social es indispensable para el mantenimiento de la paz y la seguridad y que a la misma vez esta no puede alcanzarse si no hay paz y seguridad y si no se respetan las libertades y derechos humanos.

Es importante reconocer el mérito que ha tenido y tiene la Justicia Social para las sociedades porque, como he comentado anteriormente, nos encontramos en un contexto en el que es primordial que todos los ciudadanos tomen conciencia y trabajen para hacer una sociedad más justa.

El día mundial de la Justicia Social nos recuerda a todos y a todas que tenemos que luchar cada uno desde nuestras parcelas para conseguir que no se violen los derechos y que todas las personas podamos disfrutar de una vida digna. Además, en este día diferentes instituciones y organizaciones, entre ellas Naciones Unidas, proporcionan datos sobre la explotación laboral, la desigualdad de género, la discriminación en sus diversas formas, etc., que de alguna forma nos ayudan a tomar conciencia, no solo a la ciudadanía sino también a las instituciones públicas y privadas. Resaltar la importancia de este principio también ayuda a comprender que es un eje vertebrador del Estado de Bienestar tanto a nivel internacional como nacional y por lo tanto a instarnos a defenderlo.

Celebrar el Día Mundial de la Justicia Social es importante para contarle al mundo que este principio sigue brillando por su ausencia en muchísimas partes del mundo y en muchas partes de nuestra propias sociedades. Nos hace abrir los ojos ante los datos que nos proporcionan por ejemplo que el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el resto del planeta o que ocho hombres (no mujeres) poseen la misma riqueza que la mitad de la humanidad; todo esto mientras 800 millones de personas pasan hambre. Nos proporcionan datos sobre la violación de los derechos humanos en refugiados y en desplazados, en víctimas de conflictos armados, en la trata de personas, en la explotación infantil, etc. Nos avisan del cambio climático, del acaparamiento de recursos naturales... En definitiva, nos dejan claro que no vivimos precisamente en un mundo justo y hace que nos preguntemos ¿qué vamos a aportar cada uno de nosotr@s como ciudadan@s al mundo?