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Lidia Arroyo Navajas es Psicopedagoga y Logopeda, especializada en Neurociencia Educativa y docente de la Facultad de Ciencias de la Educación de VIU. Con motivo del Día de la Cero Discriminación nos pusimos en contacto con ella para que nos explicara el papel que tienen los educadores en la formación de los estudiantes en valores de respeto, diversidad y no discriminación.

 

¿Por qué es necesario abordar la discriminación desde la educación?

Abordar las diversas formas de discriminación desde la escuela es de vital importancia para formar adultos libres de prejuicios, respetuosos y que valoren la diferencia. Debemos tener presente que la escuela es un ámbito heterogéneo donde educamos a niños con diferentes realidades y necesidades. Las principales causas de discriminación en la escuela atienden a múltiples causas; las principales son étnicas, discapacidad, sexo, preferencias sexuales y situación económica.

Muchas veces la discriminación ocurre por creencias erradas que son trasmitidas de una generación a otra o por cuestiones culturales existentes en una sociedad, ¿Qué podemos hacer para evitar esta cuestión?

En este sentido la escuela tiene una función importantísima, ofrecer igualdad de educación es un objetivo que la escuela debe asumir desde ideologías democráticas. Las nuevas generaciones constituyen la esperanza transformadora, a pesar de las contradicciones presentes en la sociedad en relación a los valores y a su transmisión. Por lo que la escuela tiene la magnífica oportunidad de potenciar el espíritu crítico de sus alumnos, mediante herramientas como la reflexión y el debate.

¿Cómo se pueden identificar actitudes y prácticas discriminatorias en la escuela?

La discriminación escolar tiene muchos puntos en común con el acoso escolar.  Algunos niños ya sea por sus creencias, etnia, situación económica o discapacidad son objeto de conductas discriminatorias. Los docentes, como profesionales de la educación, deben tener presente a los estudiantes más débiles, estar alerta y fomentar la prevención. No obstante, en algunos casos no se pueden prevenir estas conductas y aparece el fenómeno de la discriminación. Esta puede provocar síntomas como depresión, ansiedad, falta de apetito, irritabilidad, cambios de humor, falta de ganas de ir al colegio, aislamiento social, problemas de memoria y de concentración, problemas psicosomáticos, es decir, el niño sufre cefaleas, dolores abdominales… y por consiguiente absentismo escolar, nerviosismo. Incluso taquicardias, inseguridad, pesadillas e insomnio y regresión a etapas ya superadas, como control de esfínteres.

 

¿Qué recursos pueden usar los docentes en el aula para combatir y educar contra prejuicios como el racismo y discriminación?

En el aula se debe potenciar la cohesión grupal desde edades tempranas. Una clase cohesionada tiene muchas menos posibilidades de presentar conductas discriminatorias. Otra herramienta que nos puede ayudar es la Educación Emocional. Los estudios demuestran que los alumnos cuya inteligencia emocional es baja tienden a mostrar unos mayores índices de impulsividad y menos hábitos sociales, lo que los lleva a presentar conductas antisociales y poco empáticas. Por último, es importante hacer alusión a la Disciplina Positiva, la cual promueve relaciones positivas y destrezas interpersonales a través del respeto mutuo y está experimentando un importante crecimiento.

¿Qué papel tienen los docentes en la transmisión de valores de respeto, diversidad, tolerancia, igualdad y no discriminación?

Los docentes actuamos siempre como modelos ante nuestros alumnos, bien sea con nuestros comentarios y opiniones o con nuestra actitud ante determinados acontecimientos que ocurren tanto dentro como fuera del aula. La escuela, considerando la posibilidad de que se produzcan fenómenos de discriminación, debe proponer y realizar acciones preventivas, por lo que la prevención se puede considerar la clave.