
Gregorio Ibáñez: “Estudiar en VIU fue aún mejor de lo que pensaba, me matricularía otra vez”
La curiosidad está en la base de la naturaleza humana. El querer saber más, el entender el porqué de las cosas, es uno de los motores incuestionables de nuestro progreso como especie y como individuos. Y precisamente por eso, el aprender; aunque a veces nos puede resultar un proceso laborioso, sacrificado o incluso tedioso, es, en última instancia; un acto satisfactorio. Gregorio Ibáñez, por lo menos no duda en definirlo así: “Yo estudié ‘per piacere’ por placer y ha sido un gusto y un lujo poder hacerlo”.
Gregorio estudió el Máster Universitario en Interpretación e Investigación Musical de VIU, y aunque su motivación última fue el mero gusto de ampliar su mundo, también existió una razón más terrenal e inmediata: “Mi principal motivación para seguir estudiando es que estaba enfermo, y tenía la necesidad de tener una ocupación y un reto por delante” explica.
Se decidió por VIU por consejo de una antigua profesora que también impartía docencia en el máster y la experiencia superó sus expectativas “fue mejor de lo que me esperaba, destacaría la organización de las asignaturas, como se equilibraba la exigencia, y por supuesto, me ha gustado mucho el claustro”, cuenta. “Resido en un pueblo de Zaragoza de menos de siete mil habitantes, llamado Tauste, y he tenido una formación de primer nivel, de calidad, sin moverme de casa y siguiendo las clases de forma síncrona”, reflexiona al recapitular cómo ha vivido su máster en VIU.
La historia de Gregorio Ibáñez nos muestra el poder que el deseo de saber, tiene a la hora de construir nuestro propio relato. Descubre su historia, en sus propias palabras, en el vídeo.




