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El parto, con todos los cambios físicos, emocionales y sociales que implica, más sentir la responsabilidad de la llegada al mundo de un ser que es absolutamente dependiente, ocasiona en muchas mujeres un cóctel de emociones donde la alegría y la ilusión se entremezclan con la frustración e inseguridad. El acompañamiento profesional a través de los grupos de apoyo a la lactancia y los grupos de apoyo a la crianza facilita que el sentimiento de pertenencia y la compresión de otras madres disminuya el nivel de estrés de las primeras semanas del puerperio.

https://youtu.be/uPyb1NN_39Y?list=PL11B1FF92CC4AA828

 

Como explica Laura Gutman en su primer libro, la maternidad nos pone en contacto con nuestra propia sombra, desde el término más Jungiano, con aquellas partes de nuestra psique de las que no tenemos consciencia o han sido temidas. Sin embargo, el mayor logro de Jung fue desvelar que el inconsciente es la fuente creativa de la que provenimos todos los individuos, y es a través de esta materia prima, en relación con las experiencias que nos proporciona la vida, como se desarrolla nuestra mente y nuestra personalidad consciente (Zweig y Abrams, 2011). Así la maternidad se erige como una oportunidad de crecimiento personal, y la “función reflexiva” de la madre, su capacidad para comprenderse a sí misma, como una variable que favorecerá la comunicación y que conserva la seguridad del apego promoviendo conexiones significativas entre los mundos internos y externos.

La madre y el bebé desde el nacimiento están en sincronía psicobiológica lo que llamó Daniel Stern “sincronía del afecto” (Affect Attunement) e implica un entrelazamiento de estados internos entre ambos, siendo éste un factor esencial para el desarrollo saludable del cerebro del niño en los dos primeros meses de vida. Una madre que atraviese un puerperio con un exceso de estrés transmitirá al bebé, a través de las “representaciones” que éste va adquiriendo de la madre, miedo e inseguridad, y es probable que sea el bebé el que a través de esa sincronía desarrolle el síntoma de ese estrés maternal.

La neurociencia nos ha facilitado en los últimos años información sobre la importancia de la relación entre los afectos y la formación del vínculo del recién nacido con la figura vincular, ya que el desarrollo del cerebro depende de las interacciones externas del bebé especialmente en las relaciones de afecto con sus cuidadores.

VÍDEO CRIANZA CON APEGO SEGURO

https://youtu.be/YPYir6zH0wg

El cuidado responsable (atento y receptivo) es básico para el desarrollo saludable del bebé nacido. Un apego seguro con el cuidador o figura maternante cumple la función biológica protectora frente a los efectos posteriores provenientes del estrés y el trauma (Gunnar, 2000). La lactancia materna facilita que el bebé satisfaga su necesidad de nutrición afectiva (a través del contacto) y biológica (a través de la leche materna), obteniendo una recompensa digestivo-afectiva. Así pues, “el amamantamiento es una oportunidad única de encuentro afectivo entre la madre y su hijo que favorece el vínculo o apego” (Moneta, 2005).

El cuidado sensible contribuye junto al cuidado responsable al establecimiento del apego seguro. Este cuidado sensible se manifiesta cuando la madre responde apropiadamente a las experiencias emocionales del niño sean positivas o negativas, lo cual es difícil si a su vez la madre no ha recibido ese cuidado sensible en su infancia, ni en este momento de vulnerabilidad que supone el puerperio, de sus figuras de apoyo. Como dice Laura Gutman, Maternar supone estar en intimidad con el bebé, supone invisibilidad, sosiego, ser cuidada para poder cuidar, sentirse sostenida para poder recuperarse del rompimiento (psicológico y físico) que hemos sufrido en el parto, supone encontrar el equilibrio entre las polaridades dar y recibir.

Una de las principales fuentes de estrés en el puerperio surge de la incompatibilidad entre la maternidad y el desarrollo profesional. Es decir, el desarrollo profesional, los momentos de ocio con amigos/as, las necesidades más básicas y personales, pasan a segundo plano por ser las necesidades del bebé las que ocupan el primer lugar durante los primeros meses de vida. Y esto en numerosas ocasiones hace que muchas mujeres nos replanteemos nuestra identidad depositada en ocasiones en el éxito laboral y/o el éxito social, y que entremos en crisis. ¿Quién soy yo?

Los grupos de apoyo a la crianza son un espacio para que descanse el alma de la madre sostenida por la sabiduría de muchas otras y del Psicoterapeuta que lo facilite. Los temas más recurrentes son la alimentación, el sueño, el cumplimiento de los hitos evolutivos “es normal que…”, más tarde la adaptación a la escuela, las rabietas, la obediencia, la autonomía,… la relación con el centro educativo, pero también la pareja, la sexualidad y la maternidad, la toma de decisiones respecto a la crianza, el empoderamiento femenino, la comunicación interior, la sanación del niño herido,…

Una de las diferencias entre el grupo de apoyo a la crianza y otras modalidades formativas como las “escuelas de padres y madres” es que, ante una rabieta, conflicto,… la pregunta para las madres es: ¿Qué significado tiene para ti? ¿Qué sientes ante su rabieta? ¿Cómo la vives? ¿Qué ha desencadenado la rabieta? ¿Cómo es tu mirada hacia el niño/a?.... Cuando los padres y las madres rebajamos el nivel de ansiedad los niños/as se autorregulan, ya que en ocasiones sus conductas no son más que respuestas de las nuestras.

Nuestros hijos/as nos ponen en frente la mayoría de nuestros asuntos inconclusos, es importante ser conscientes de ellos y poder revisarlos, y los grupos de apoyo a la lactancia y la crianza están siendo importantes recursos.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Gunnar, M. R. (2000). Early adversity and the development of stress reactivity and regulation. The effects of early adversity on neurobehavioral development,31, 163-200.

Gutman, L. (2003). La maternidad y el encuentro con la propia sombra. Nuevo Extremo.

Moneta, M. E. (2003). El apego: aspectos clínicos y psicobiológicos de la díada madre-hijo. In El apego: aspectos clínicos y psicobiológicos de la díada madre-hijo. Cuatro Vientos.

Stern, D. N. (2000). The interpersonal world of the infant a view from psychoanalysis and developmental psychology: A view from psychoanalysis and developmental psychology. Basic books.

Zweig, C., & Abrams, J. (1991). Encuentro con la sombra. Barcelona. Editorial Kairos.

 

Mª Lourdes Alapont Pinar

Profesora Colaboradora Externa del Máster Universitario en Psicología General Sanitaria de la Universidad Internacional de Valencia (VIU)